Por Juan Rocha
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Banca y Sistema Financiero
La captación bancaria se desaceleró en 2021 tras el crecimiento inusual impulsado por la pandemia durante 2020, esto es el resultado del análsis que practican los especialistas de BBVA México, Iván Martínez Urquijo, Mariana A. Torán, Gerónimo Ugarte Bedwell, Alfonso Gurza y Gabriela López.
Durante el cuarto trimestre de 2021, la captación bancaria tradicional (vista + plazo) registró un crecimiento real por encima de lo esperado, apoyado principalmente en señales de un cambio de tendencia de la captación a plazo y un crecimiento de la captación a la vista del sector privado que se mantiene positivo en términos reales.
En particular, la tasa de crecimiento trimestral en términos reales de la captación tradicional fue de 2.2% (4.7% nominal), la más elevada desde el segundo trimestre de 2020 y la de mayor magnitud para un cuarto trimestre desde 2016.
La captación a la vista (67.0% de la captación tradicional) representó un sólido sustento con un crecimiento de 2.7% real trimestral (5.2% nominal), derivado del alza de 5.3% de la captación a la vista del sector privado (empresas y personas físicas).
Sin embargo, el dato que más llama la atención es del crecimiento de la captación a plazo, el cual fue de 1.2% real trimestral (3.6% nominal) durante el periodo octubre-diciembre de 2021.
Esto representó el primer trimestre con tasa de crecimiento real positiva tras cinco trimestres de caídas y apenas el tercero de esta naturaleza en los últimos 10 trimestres.
Cabe señalar que la expectativa de los mercados de que el alza de la tasa de interés de referencia se prolongue durante todo este año en conjunto con la expectativa de los analistas de que la inflación comience a ceder a partir del segundo trimestre de 2022, parecen haber reactivado los incentivos para la inversión de recursos a plazo.
Si bien aún es prematuro declarar un cambio de tendencia para la captación a plazo, pareciera que el incremento observado y esperado de las tasas de interés ha elevado de forma relevante el costo de oportunidad de mantener recursos líquidos.
Al momento, esto se limita a las empresas y, dada la debilidad económica, pareciera poco probable que este cambio de tendencia llegue a ser de tal magnitud que incremente de manera significativa el costo de la captación para el sistema bancario en el corto plazo.
Asimismo, durante el cuarto trimestre de 2021, el crecimiento nominal anual de los fondos de inversión de deuda se ubicó en 1.5%, su primera tasa de crecimiento anual positiva desde marzo de 2021. En particular, en diciembre de 2021, los saldos nominales en dichos instrumentos de ahorro crecieron 1.5% anual. Un entorno de inflación por encima de lo esperado que conlleva expectativas de tasas de interés elevadas en los próximos meses, no favorece la valuación de los subyacentes de estos instrumentos.
No obstante, el cambio en las expectativas sobre la liquidez global y la tasa de fondos federales pudo haber favorecido la demanda de los mismos, ante la volatilidad en los mercados financieros, debido a la relación negativa con la aversión al riesgo que estos instrumentos han mostrado.
Observatorio Bancario México
Al cierre de 2021, el crédito bancario al SPNF mantuvo una recuperación heterogénea y creció 4.9% nominal anual.
En diciembre de 2021, el saldo nominal de la cartera de crédito vigente de la banca comercial al sector privado no financiero (SPNF) creció 4.9% anual (-2.3%) en términos reales.
Aunque los últimos dos meses se han registrado crecimientos, éstos no fueron suficientes para compensar las caídas registradas el resto del año y en promedio, en 2021, la variación nominal anual fue de -2.9%.
En diciembre de 2021, el saldo nominal vigente del crédito al consumo presentó un crecimiento de anual de 4.9% (- 2.1% en términos reales). En el último trimestre del año, las variaciones anuales nominales del saldo de crédito al consumo lograron mantenerse en terreno positivo, sostenidas en parte por una mayor inflación.
La recuperación de las distintas carteras que conforman este agregado de crédito se ha dado a distintos ritmos y menos de un tercio del total de la cartera ha logrado retomar un crecimiento en términos reales.
Aunque la recuperación en el empleo formal ha permitido alcanzar el nivel de empleo observado al inicio de la pandemia, los ingresos de las familias parecen haber quedado rezagados, tanto por una generación de empleos de menores salarios como por la pérdida de poder adquisitivo debido al incremento de la inflación.
Lo anterior, aunado a motivos precautorios asociados con las distintas olas de contagios experimentadas en 2021, se reflejaron en una recuperación intermitente y moderada del consumo que limitó la demanda por este tipo de financiamiento.
Por su parte, el saldo vigente de la cartera de crédito a empresas creció en diciembre de 2021 por segundo mes consecutivo, al registrar una variación anual nominal de 2.7%, un mayor dinamismo que el registrado en el mes inmediato anterior (MIA) cuando el crecimiento fue de 0.1% nominal.
En cuanto a la composición por monedas, el crédito vigente a empresas en moneda nacional (78.3% del saldo vigente total) presentó un crecimiento anual nominal de 0.9%, el primero en terreno positivo en 10 meses.
Por su parte, el incremento de los saldos en moneda extranjera fue de 8.9%, segundo mes con un crecimiento anual nominal y el primero con una mejoría en términos reales.
El mes de diciembre fue el segundo mes consecutivo de crecimientos nominales, mismos que requerirían de una mejoría sostenida en indicadores de actividad económica y confianza en los próximos meses para traducirse en crecimientos reales en un horizonte temporal cercano.
En contraparte, la persistencia inflacionaria podría mermar el poder adquisitivo de los hogares al grado de generar cambios en patrones de consumo, lo que implicaría menores ingresos empresariales y podría impactar negativamente a la demanda de financiamiento bancario por parte de las empresas, exacerbando el efecto de los bajos niveles de inversión privada registrados en los últimos meses.
Finalmente, en el caso de crédito a la vivienda, el crecimiento nominal anual de los saldos vigentes fue de 10.3% (2.7% real). Este crecimiento fue mayor al del MIA (9.8%), así como al de diciembre de 2020 (8.7%). Al igual que en otras carteras que integran el crédito al SPNF, si la inflación se mantiene en niveles elevados por un período prolongado, el poder adquisitivo de los hogares se verá afectado a tal grado que deban recomponer sus trayectorias de gasto.
Dicha recomposición hacia un mayor porcentaje de gasto en bienes y servicios de inmediata necesidad podría impactar a la demanda por crédito a la vivienda e implicar un deterioro en el desempeño de esta cartera.
En cuanto a morosidad, al cierre de 2021, el IMOR se ubicó en 2.50% para el total del crédito al SPNF, un retroceso respecto al 2.35% registrado en noviembre, aunque aún muy por debajo del 2.92% en diciembre de 2020. Por carteras, la morosidad fue la siguiente: consumo, 3.21%; vivienda, 3.24%; y empresas, 1.91%.
Observatorio Bancario México
Análisis del potencial disruptivo del mercado de criptoactivos sobre el sistema financiero: FSB
De manera similar a otros organismos internacionales, Consejo de Estabilidad Financiera (FSB por sus siglas en inglés) advirtió en su más reciente publicación sobre el potencial disruptivo que tiene los mercados de criptoactivos sobre la estabilidad financiera.
El principal mensaje de la publicación es advertir que ante el rápido crecimiento que presenta la actividad con criptomonedas, ya no es tan lejano el escenario en que representen una verdadera amenaza para la estabilidad financiera. La capacidad disruptiva de los mercados de criptoactivos se analiza desde tres dimensiones.
La primera es el rápido crecimiento en su escala. Al cierre del 2021 la capitalización del mercado de criptoactivos alcanzó USD 2.6 billones y si bien esta cifra representa una proporción muy pequeña de los activos del sistema financiero global, no se debe pasar por alto que esta capitalización se incrementó 3.5 veces durante 2021.
La segunda es la creciente interconexión con el sistema financiero tradicional. De acuerdo con la publicación, cada vez son más los bancos de importancia sistémica y otras instituciones financieras que están dispuestas a incrementar su exposición y a tomar un rol más activo en el mercado de criptoactivos, ya sea como inversionistas o como proveedores de servicios. Asimismo, es sabido el incremento de productos financieros y estrategias de inversión ligadas a las criptomonedas, inclusive a través de derivados o de posiciones apalancadas.
La tercera dimensión es la de las vulnerabilidades estructurales del mercado de criptoactivos. Estas incluyen los bajos niveles de conocimiento de los inversionistas y consumidores sobre su operación en términos de cuotas, costos y mecanismos de resolución, entre otros; la incertidumbre sobre la resiliencia operativa de las instituciones enfocadas al intercambio o la inversión en criptoactivos; y los posibles efectos ambientales, dado el elevado consumo de energía que representa la existencia de algunas criptomonedas.
Es relevante mencionar que la magnitud del riesgo que representan los criptoactivos es altamente incierta, dado que sus participantes, productos y plataformas de intercambio operan por fuera del alcance de la regulación y en algunos casos no cumplen con las regulaciones y leyes aplicables.
A pesar del impacto que la pandemia aún tiene sobre la economía, los riesgos para el sistema financiero mexicano permanecen acotados.
Banxico publicó su Informe Trimestral correspondiente al 4T21. Respecto a las condiciones de financiamiento de la economía mexicana, el informe destaca que las fuentes totales de financiamiento registraron una variación anual real de -0.7% al cierre de 2021. El crecimiento de las fuentes de financiamiento internas (3.5%) fue significativamente menor al 8.3% registrado en 2020 y resultó insuficiente para compensar la caída de -9.0% en las fuentes externas de financiamiento, la contracción más alta en los últimos 12 años.
Las fuentes de financiamiento internas permanecieron en un nivel relativamente alto, reflejando la acumulación de recursos monetarios que ha sido impulsada por una mayor demanda de liquidez por motivos precautorios.
Aunque la demanda por instrumentos líquidos se ha mantenido elevada, se registró un crecimiento más moderado que el observado al inicio de pandemia. Dentro de las fuentes externas destaca la disminución en la tenencia de valores gubernamentales por parte de no residentes que en diciembre de 2021 registró un nivel 31% menor al observado en febrero de 2020 (con cifras a valor nominal).
Como resultado, la proporción de valores gubernamentales en poder de no residentes cayó de 29% a 18% en el mismo periodo de comparación. En contraparte, la participación de la banca, los fondos de inversión de deuda y el sector privado aumentaron su tenencia en este tipo de instrumentos.
Respecto al uso de recursos financieros de la economía, éstos fueron canalizados principalmente al sector público (52% del total de los flujos fueron absorbidos por dicho sector), mientras que los flujos al sector privado siguen mostrando debilidad.
En el primer caso, el financiamiento al sector público registró un crecimiento real anual de 0.8%, mientras que el flujo de financiamiento al sector privado mostró una caída de -3.9%, acumulando con este resultado siete trimestres consecutivos en contracción, aunque el ritmo de reducción al cierre de 2021 se moderó respecto al trimestre previo.
En cuanto a la estabilidad del sistema financiero mexicano el informe destaca que éste mantiene una posición sólida, en particular la banca, que sigue mostrando niveles de capital y liquidez por encima de los mínimos regulatorios. Si bien los riesgos para el sistema financiero permanecen acotados, el otorgamiento de crédito aún no registra una reactivación robusta.
Banxico considera que en el futuro un reto importante será mantener la estabilidad financiera en un entorno interno de reactivación crediticia que se refleje en un mayor crecimiento económico. En el ámbito externo, el principal reto para la estabilidad financiera es la incertidumbre asociada con la magnitud del apretamiento de las condiciones financieras globales, ante la trayectoria de ajustes a la postura de política monetaria de la FED.
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