Culiacán, Sinaloa, 18/06/26 (Más).- Un total de 25 personas privadas de la libertad con procesos del fuero federal fueron trasladadas desde centros penitenciarios de Sinaloa hacia un Centro Federal de Reinserción Social, como parte de una estrategia coordinada entre autoridades estatales y federales para reforzar el control penitenciario y reducir riesgos de seguridad al interior de las cárceles de la entidad.
De acuerdo con información de Infobae, el operativo fue instruido por el Órgano Administrativo Desconcentrado Prevención y Reinserción Social (OADPRS) y contó con la participación de corporaciones integradas al Grupo Interinstitucional de seguridad.
Los traslados se realizaron desde el Centro Penitenciario de Aguaruto, ubicado en Culiacán, así como desde el Centro Penitenciario de El Castillo, en Mazatlán, donde se encontraba parte de la población penitenciaria reubicada previamente por las autoridades.
La Secretaría de Seguridad Pública de Sinaloa informó que el procedimiento se desarrolló sin incidentes y bajo protocolos especiales de seguridad.
Los internos fueron enviados a instalaciones federales de máxima seguridad, donde continuarán sus procesos judiciales bajo un esquema de vigilancia y control distinto al de los centros estatales.
El movimiento de los reclusos ocurre en una alta violencia persistente en Sinaloa, estado que desde 2024 enfrenta una escalada de enfrentamientos entre grupos delictivos que ha impactado tanto la seguridad pública como el funcionamiento de las instituciones penitenciarias.
Durante los últimos meses, la entidad ha registrado homicidios, desapariciones y hechos violentos relacionados con disputas entre organizaciones criminales, situación que ha derivado en el reforzamiento de operativos militares y policiales en diversas regiones del estado.
El penal de Aguaruto ha sido identificado como uno de los centros penitenciarios con mayores problemas de seguridad.
En años recientes se han documentado riñas, decomisos de armas de fuego, drogas, equipos de comunicación prohibidos e incluso investigaciones por homicidios ocurridos dentro de sus instalaciones.
Tan solo durante 2025 se reportaron diversos episodios violentos en ese centro penitenciario, incluidos enfrentamientos entre internos que dejaron personas fallecidas y lesionadas. Asimismo, durante revisiones oficiales fueron localizados túneles, armamento de alto poder y dispositivos de comunicación clandestinos.
Las autoridades han recurrido de manera recurrente a los traslados penitenciarios como mecanismo para disminuir tensiones internas y evitar enfrentamientos entre grupos rivales.
En enero de 2026, por ejemplo, fueron reubicados 78 internos desde Aguaruto hacia centros penitenciarios de Ahome y Mazatlán tras detectarse conflictos entre personas consideradas de alta peligrosidad.
Operativos similares también fueron ejecutados durante 2025 para redistribuir a internos identificados como generadores de violencia dentro del sistema penitenciario estatal, con el propósito de reducir riesgos de nuevos enfrentamientos.
Las autoridades federales han señalado que la presencia de personas procesadas por delitos federales en cárceles estatales genera presiones operativas, problemas de gobernabilidad y mayores desafíos para el control interno, por lo que se ha impulsado su traslado a centros especializados de máxima seguridad.
El sistema penitenciario de Sinaloa enfrenta además retos relacionados con sobrepoblación, ingreso de objetos prohibidos y la influencia de grupos criminales dentro de algunos centros de reclusión.
Ante este panorama, los traslados estratégicos se han convertido en una de las principales herramientas utilizadas por las autoridades para fortalecer la seguridad y mantener el control en los penales considerados de mayor riesgo.
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