Ciudad de México, 05/09/26 (Más).- El uso de servicios de transporte y entrega mediante aplicaciones como Uber y DiDi se ha convertido en una vía para el traslado de drogas dentro de la capital del país, una práctica que puede involucrar a repartidores y conductores sin que tengan conocimiento del contenido de los paquetes que transportan.
De acuerdo con una investigación realizada por el portal de Eme Equis, testimonios de repartidores muestran que paquetes con marihuana, presunta cocaína y otros productos ilícitos han sido enviados mediante servicios como Uber Flash, lo que expone a los trabajadores a posibles detenciones y otros riesgos durante sus recorridos.
Uno de los repartidores entrevistados, identificado con el seudónimo de “Nicolás Maduro”, relató que recibió en la colonia 20 de Noviembre, en la alcaldía Venustiano Carranza, un paquete que contenía una playera y dos bolsas de aluminio con aproximadamente 20 cogollos de marihuana cada una. El envío tenía como destino la zona de la colonia Roma Sur y la Hipódromo Condesa.
El trabajador explicó que detectó el contenido mientras se encontraba en tránsito y posteriormente confrontó al destinatario por teléfono. El viaje originalmente tenía un costo de 115 pesos, pero el cliente terminó pagando alrededor de 375 pesos después de que el repartidor advirtió sobre el contenido del paquete y condicionó su entrega a una compensación adicional.
El mismo repartidor señaló que en otra ocasión trasladó tres cigarrillos de marihuana preenrollados adquiridos en un establecimiento que, según su relato, se presentaba como un dispensario autorizado. En ese caso, el paquete estaba identificado con la imagen del establecimiento y fue trasladado hacia la zona de las colonias Nápoles y Del Valle.

Otros trabajadores consultados por Eme Equis aseguraron haber encontrado paquetes con marihuana o presunta cocaína. Uno de ellos relató que recibió una caja similar a las utilizadas para envíos de comercio electrónico y detectó un fuerte olor a marihuana. Después de revisar el contenido encontró dos bolsas con lo que calculó eran alrededor de dos onzas de la droga.
Los repartidores también describieron situaciones en las que decidieron no aceptar determinados servicios. Uno de los entrevistados afirmó que algunos trabajadores han optado por desactivar los pedidos de paquetes y limitarse al traslado de alimentos provenientes de restaurantes para reducir el riesgo de transportar mercancía ilícita.
Otro trabajador relató que policías lo detuvieron durante un servicio en el que transportaba un teclado para computadora. Dentro del paquete encontró varias bolsas con una sustancia que identificó como posible cocaína. Según su testimonio, los agentes le indicaron que debía activar el protocolo de Uber para reportar mercancía ilícita y documentar el contenido mediante fotografías.
Los testimonios también incluyen el traslado de medicamentos controlados. Un repartidor mencionó haber llevado Clonazepam hacia la zona de Iztapalapa, después de recibir un paquete que no estaba correctamente sellado. Explicó que los trabajadores enfrentan el dilema de completar el servicio, devolver el paquete o reportarlo, debido al riesgo de ser señalados como responsables del contenido.
Mike Vigil, exjefe de Operaciones Internacionales de la DEA, explicó a Eme Equis que este mecanismo puede ser utilizado por grupos dedicados al narcomenudeo para llevar sustancias directamente a consumidores. Consideró que las organizaciones criminales de mayor escala no necesariamente participan de manera directa en este tipo de entregas, sino que el sistema puede ser aprovechado por grupos locales o pequeñas estructuras dedicadas a la distribución.
El especialista en seguridad pública David Saucedo señaló que el uso de vehículos de transporte para distribuir drogas no comenzó con las aplicaciones digitales. Explicó que anteriormente los grupos criminales recurrían a taxis convencionales, taxis de sitio y otros servicios para trasladar paquetes dentro de las ciudades, mientras que las plataformas digitales facilitaron la solicitud de vehículos desde domicilios, bodegas u otros puntos.
Saucedo sostuvo que, en algunos casos, los conductores pueden colaborar voluntariamente con grupos criminales, mientras que en otros podrían ser presionados o amenazados. Añadió que esta situación ha derivado en distintas regiones del país en agresiones contra conductores vinculados con redes criminales rivales, así como en secuestros y ataques contra vehículos.
En la Ciudad de México, el especialista ubicó entre los grupos dedicados históricamente al narcomenudeo a organizaciones como La Unión Tepito, la Anti-Unión y Los Rodolfos. También afirmó que la modificación de las estructuras criminales en la capital permitió posteriormente el ingreso o fortalecimiento de organizaciones de mayor alcance, entre ellas el Cártel de Sinaloa, el Cártel Jalisco Nueva Generación y la Familia Michoacana.
Un segundo repartidor, identificado como “Fidel Castro”, relató que aproximadamente un mes antes de la investigación recogió un paquete en las inmediaciones de la calle Doctor Jiménez, detrás del Centro Médico Nacional Siglo XXI, y calculó que contenía cerca de un kilogramo de marihuana. Durante el trayecto fue detenido en la avenida Monterrey, donde los policías abrieron el paquete y observaron su contenido.
El trabajador aseguró que explicó a los agentes que únicamente realizaba el servicio de entrega y que contaba con la información del viaje en la aplicación. De acuerdo con su relato, los policías pretendieron trasladarlo junto con su motocicleta y mochila, por lo que optó por dejar la mercancía en manos de los agentes.

El problema no se limita a casos aislados, de acuerdo con la investigación periodística. Eme Equis señaló que en un trabajo previo documentó traslados de drogas mediante aplicaciones en alcaldías como Iztapalapa, Coyoacán, Iztacalco y Cuauhtémoc. Además, indicó que solicitudes de información dirigidas a distintas autoridades capitalinas y federales no permitieron obtener una base amplia de datos sobre delitos relacionados específicamente con el tráfico de drogas mediante plataformas digitales.
La Fiscalía General de Justicia de la Ciudad de México únicamente proporcionó, en una solicitud anterior, una tabla con casos confirmados de detenciones por delitos contra la salud relacionados con plataformas como Uber o DiDi, de acuerdo con el medio.
Ante las denuncias, Uber ha señalado que sus políticas prohíben expresamente el envío de alcohol, medicamentos, drogas, armas de fuego y otros artículos mediante Uber Envíos. La empresa también indicó que cuenta con equipos especializados de atención permanente y mecanismos para investigar reportes considerados de alta prioridad.
DiDi, por su parte, afirmó que sus términos y condiciones impiden el envío de paquetes con contenidos sospechosos o ilegales. La empresa señaló que los repartidores pueden reportar desde la aplicación cualquier objeto o sustancia que infrinja sus políticas y que, cuando se detecta la participación de un repartidor en una actividad ilícita, éste puede ser dado de baja mientras la compañía colabora con las autoridades.
La Secretaría de Seguridad Ciudadana de la Ciudad de México y la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana fueron consultadas sobre los casos documentados, pero, según Eme Equis, no emitieron una declaración institucional al respecto.
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