Por Zitamar Arellano Trueba
Saltillo, Coahuila, 19/08/26 (Más).- El caso de Lía, una perrita french poodle cuya búsqueda terminó por descubrir las condiciones en que permanecían decenas de animales dentro de un inmueble relacionado con la Fundación Frichem, en Castaños, volvió a encender en redes sociales la indignación por el maltrato animal en Coahuila y reactivó las exigencias ciudadanas para que las autoridades investiguen y sancionen las agresiones contra animales, en medio de una serie de episodios que durante este año han generado movilizaciones y presión pública.
La reacción de la comunidad en redes sociales no ocurre de manera aislada por este caso, sino que en los últimos meses, fotografías, videos y denuncias publicadas principalmente en Facebook, Instagram y grupos ciudadanos han convertido cada nuevo episodio de crueldad en motivo de protesta y han obligado en varios casos a policías, ayuntamientos y a la Fiscalía General del Estado a intervenir.
El caso de Lía se convirtió en el detonante de la más reciente ola de indignación por el maltrato animal en Coahuila. La mascota se extravió el 4 de agosto y su familia comenzó a buscarla mediante publicaciones en redes sociales; posteriormente la reconoció en imágenes de la Fundación Frichem, donde aparecía para adopción.
Los propietarios aseguraron que acreditaron que Lía les pertenecía, pero denunciaron dificultades para recuperarla y falta de información sobre su paradero, por lo que acudieron ante las autoridades.
La denuncia condujo al cateo realizado el 12 de agosto en un inmueble vinculado con la fundación, donde fueron localizados decenas de perros con desnutrición, enfermedades, lesiones y garrapatas. Paradójicamente, Lía no estaba ahí. Finalmente fue localizada a unas tres cuadras y regresó con su familia.
Lo que comenzó como la publicación de una familia buscando a una sola perrita se transformó en pocos días en una denuncia viral sobre las condiciones de decenas de animales. Fotografías y videos del operativo, de los perros rescatados y de su estado físico fueron reproducidos por páginas de Facebook, Instagram y medios de la Región Centro, mientras los comentarios comenzaron a exigir investigaciones, castigo a los responsables y explicaciones sobre el funcionamiento de Frichem.
La discusión se extendió además hacia quienes habían donado dinero, alimento o apoyado anteriormente a la fundación y hacia personas que aseguraban haber entregado o seguido a perros bajo su resguardo. El caso se convirtió en un cuestionamiento colectivo sobre el destino y cuidado de los animales que habían pasado por la organización.
La dimensión que alcanzó la conversación se refleja en que las asociaciones que participaron en el rescate reportaron haber recibido alrededor de 100 mensajes de personas de diferentes partes de México e incluso de Estados Unidos, varias de ellas antiguas donantes que preguntaban por perros que conocían o a los que habían enviado ayuda y que no aparecían entre los animales rescatados.
A partir de ahí, las publicaciones dejaron de concentrarse solamente en Lía y comenzaron a preguntar: “¿Dónde están los demás perros?”, luego de que Frichem hubiera asegurado públicamente en distintos momentos que mantenía una cantidad de animales considerablemente superior a la encontrada durante la diligencia.
Esa expansión de la denuncia –de una mascota extraviada a decenas de animales y después al posible paradero de muchos más– explica por qué el caso adquirió una viralidad particular y volvió a encender la exigencia ciudadana de vigilancia, transparencia y sanciones en materia de protección animal.
El antecedente de mayor impacto este año es el de Rocky, el perro gran pirineo que en julio fue arrastrado por una camioneta en Saltillo. Las imágenes circularon masivamente en redes sociales y desataron protestas públicas y exigencias de justicia. Rocky murió posteriormente a causa de sus lesiones y Liliana “N” fue detenida y vinculada a proceso. El caso alcanzó tal dimensión que el Gobierno estatal anunció posteriormente la creación de una Fiscalía Especializada en Delitos contra los Seres Sintientes.
Poco antes, también en Saltillo, las denuncias contra León “N”, señalado por rescatistas por la desaparición y posible maltrato de perros que le habían sido entregados en adopción, llevaron la indignación a otro nivel. Uno de los animales fue identificado como Bruno. La presión en redes derivó incluso en daños a un domicilio relacionado con el señalado. León fue localizado posteriormente fuera de Coahuila, detenido y vinculado a proceso.
En Monclova, Bonita provocó otra movilización después de que se denunciara que la perrita había sido víctima de abuso sexual. El caso llegó ante un juez y Juan “N” fue vinculado a proceso; posteriormente, un tribunal confirmó que el procedimiento penal debía continuar.
La indignación alcanzó también a Panqué, una perrita chihuahua que murió en Saltillo durante un conflicto entre personas. Dignidad Animal presentó una denuncia para que se investigara si su muerte había sido producto de un acto de crueldad. El reclamo de “Justicia para Panqué” se extendió rápidamente por grupos dedicados al rescate y protección animal.
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