Por Leslie Zamora
Saltillo, Coahuila, 19/08/2026 (Más).- El consumo de cristal ha aumentado entre las mujeres que son atendidas por el Centro de Integración Juvenil (CIJ) de Saltillo, con un crecimiento que se mantiene desde hace aproximadamente seis años y que representa uno de los principales factores de riesgo identificados por la institución, informó su directora, Norma Alicia Pérez Reyes.
Pérez Reyes señaló que, aunque la marihuana y el cristal continúan siendo las principales sustancias por las que reciben solicitudes de atención, es el cristal el que ha mostrado una tendencia sostenida al alza, particularmente entre las mujeres. En este sector, han identificado un incremento aproximado de 5% cada año.
“Se ha incrementado el consumo de cristal. El consumo de cristal ha seguido desde hace seis años, aproximadamente, es el que se ha ido en aumento y uno de los factores también de riesgo es que ha ido aumentando también en mujeres”, expresó.
La directora sostuvo que el aumento entre mujeres refleja que las adicciones no deben abordarse como una problemática exclusiva de los hombres, sino desde una perspectiva de salud que considere las condiciones particulares de cada persona.
“Ya no es una cuestión de género, es un problema de salud que no tiene que ver con si se es hombre o si se es mujer”, afirmó.
Uno de los aspectos que han identificado en torno al consumo de cristal entre mujeres es su utilización con la intención de perder peso. Pérez Reyes explicó que la sustancia puede provocar una reducción rápida y excesiva de peso, situación que puede llevar a algunas personas a recurrir a ella para alcanzar ese objetivo, aun cuando represente un riesgo para su salud.
“Desafortunadamente es una de las sintomatologías, las personas que consumen esta sustancia pierden peso de una manera excesiva y en corto tiempo”, señaló.
La funcionaria relacionó este comportamiento con situaciones de salud mental y posibles desórdenes alimenticios, por lo que consideró necesario mantener acciones de prevención y atención que aborden no solamente el consumo de sustancias, sino también las circunstancias que pueden llevar a una persona a utilizarlas.
En este sentido, el CIJ trabaja con adolescentes, menores de edad y población de distintos ámbitos mediante acciones preventivas en espacios escolares, sociales y laborales.
La atención también contempla una intervención familiar, debido a que la institución considera que la familia representa un elemento importante tanto para prevenir como para enfrentar el consumo.
Pérez Reyes explicó que el consumo de sustancias es multifactorial y puede estar relacionado con factores individuales, familiares y sociales. En adolescentes, mencionó entre los riesgos la influencia de otros jóvenes consumidores y la ausencia de límites y reglas dentro del entorno familiar.
En el Centro de Integración Juvenil de Saltillo, el 65% del total de pacientes atendidos, tanto en tratamiento como en prevención, tiene entre 10 y 19 años. La institución recibe además personas canalizadas por el sector educativo, Justicia Cívica y otras instancias relacionadas con procesos de atención.
La directora señaló que la recuperación tiene mejores posibilidades cuando el consumo se detecta durante sus primeras etapas. Indicó que, cuando una persona lleva entre uno y seis meses de consumo y cuenta con el acompañamiento de su familia como red de apoyo, el pronóstico puede ser más favorable.
“Si la familia también conforma una red de rehabilitación, pues podemos hablar que pudiéramos tener un 80 de probabilidad”, explicó.
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