Estados Unidos pidió a su embajada en México información sobre presuntos grupos radicales de izquierda. La iniciativa ha generado preocupación por posible ampliación de investigación y vigilancia
Ciudad de México, 09/07/26 (Más).- El gobierno de Estados Unidos incluyó a su embajada en México entre más de una veintena de representaciones diplomáticas a las que solicitó información sobre presuntos grupos de extrema izquierda, como parte de una estrategia impulsada por la administración del presidente Donald Trump para evaluar lo que considera un riesgo vinculado al denominado terrorismo transnacional de extrema izquierda.
De acuerdo con un reportaje de The Washington Post, el Departamento de Estado envió a mediados de junio un cable diplomático a embajadas estadounidenses establecidas en países como México, Argentina, Italia y Albania, entre otros, para recabar datos sobre organizaciones que pudieran ser identificadas con movimientos de extrema izquierda, particularmente aquellos relacionados con el movimiento antifascista conocido como “antifa”.
El reporte señala que, aunque varias sedes diplomáticas respondieron a la solicitud, ninguna respaldó plenamente la evaluación de la Casa Blanca respecto al nivel de amenaza que, según la administración estadounidense, representan estos grupos.
La diferencia de criterios evidenció discrepancias entre el gobierno central y parte de su servicio diplomático en el extranjero.
La petición forma parte de una estrategia más amplia encabezada por el secretario de Estado, Marco Rubio, quien convocó a ministros de más de 60 países a una reunión internacional programada para la próxima semana con el propósito de abordar lo que Washington considera un resurgimiento del terrorismo transnacional de extrema izquierda.
No se ha confirmado si México figura entre las naciones invitadas a participar en ese encuentro.
Según la publicación, la lista de países convocados incluye a la mayoría de las naciones europeas, además de importantes países de América Latina y diversas naciones asiáticas como India, Indonesia y Singapur. Sin embargo, el Departamento de Estado no ofreció detalles sobre los criterios utilizados para seleccionar a los gobiernos participantes ni respondió a solicitudes de información relacionadas con la elaboración de la convocatoria.

La iniciativa ha generado inquietud tanto entre funcionarios estadounidenses de carrera como entre gobiernos aliados y especialistas en seguridad internacional.
Diversos analistas consideran que la caracterización de estos movimientos como una amenaza terrorista no coincide con las evaluaciones de varios países, lo que ha provocado reservas sobre la estrategia impulsada por Washington.
El reportaje también señala que algunos funcionarios estadounidenses advirtieron que una eventual clasificación de antifa como organización terrorista extranjera permitiría ampliar las facultades de investigación y vigilancia de las autoridades estadounidenses, situación que ha despertado preocupaciones sobre el posible alcance de esas herramientas legales.
En Europa, la respuesta a la convocatoria también ha sido de escepticismo.
De acuerdo con The Washington Post, un diplomático consultado afirmó: “No tenemos antifa”, mientras que otro funcionario manifestó no encontrar motivos para asistir a la reunión convocada por el secretario de Estado, reflejando las diferencias de percepción sobre la existencia y dimensión de la supuesta amenaza.
La ofensiva diplomática se desarrolla además después de que el Departamento de Estado designara, en noviembre pasado, a cuatro grupos europeos como organizaciones terroristas extranjeras, una decisión que fue recibida con reservas por especialistas en contraterrorismo.
Hasta el cierre de la información, la embajada de Estados Unidos en México no había dado a conocer públicamente cuál fue su respuesta al cable enviado por el Departamento de Estado.
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