Por Leslie Zamora
Saltillo, Coahuila, 04/05/2026 (Más).- Además de los efectos del cambio climático global, el crecimiento urbano, la reducción de áreas verdes y la expansión de superficies de concreto están influyendo en el incremento de las temperaturas que se han registrado en Saltillo durante los últimos años, advirtió Juana María Mendoza Hernández, encargada del Departamento de Agrometeorología de la UAAAN y especialista con más de tres décadas dedicada al monitoreo y análisis del clima.
La especialista explicó que, aunque Saltillo históricamente se ha caracterizado por tener un clima variable, actualmente los cambios térmicos son más marcados y los periodos de calor intenso se presentan con mayor frecuencia.
Según dijo, este comportamiento no solo está relacionado con fenómenos globales, sino también con modificaciones en el entorno urbano. “Gran parte es por el calentamiento global, pero mucho también yo le llamaría el calentamiento local, que tenemos la culpa por cómo está creciendo la ciudad”, señaló.
Mendoza Hernández indicó que hace algunas décadas temperaturas cercanas a los 32 grados Celsius eran consideradas inusuales en la capital coahuilense, mientras que hoy registros superiores a los 35 grados comienzan a formar parte de la normalidad durante ciertas temporadas. “Antes con 32 grados la gente sentía un calor impresionante; ahora ya hemos llegado a 40 o hasta 41 grados y cada vez es más frecuente”, comentó.
La especialista de la Universidad Autónoma Agraria Antonio Narro (UAAAN) detalló que uno de los factores que más inciden en este comportamiento es la sustitución de áreas naturales por pavimento, viviendas y vialidades, lo que limita la regulación natural de la temperatura y modifica incluso la circulación de los vientos dentro de la ciudad. “Donde pases es pura carretera, pura calle, puro concreto y, definitivamente, hay menos vegetación”, expuso.
La experta también alertó que estos cambios han alterado la distribución de las lluvias. Explicó que, aunque la cantidad anual de precipitación no necesariamente ha disminuido, ahora el agua cae en periodos más cortos y con mayor intensidad, lo que genera escurrimientos y dificulta la infiltración al subsuelo. “Ahora como que se junta toda la lluvia en un mes y en un día cae toda. Esa agua escurre, se va, y no se aprovecha”, expresó.
Además, señaló que dentro de Saltillo ya pueden identificarse microclimas derivados de la topografía y del desarrollo urbano, lo que provoca diferencias considerables entre sectores del norte, sur y oriente de la ciudad, tanto en temperatura como en lluvias. “Puede estar granizando en una zona y en otra estar completamente soleado; eso es normal por el relieve, pero el crecimiento urbano también influye”, explicó.
Ante este panorama, la especialista consideró necesario reforzar estrategias de reforestación y cuidado del agua, así como promover una mayor participación ciudadana en el mantenimiento de árboles y espacios verdes. “Cada familia debería comprometerse con un árbol, porque los árboles ayudan a bajar la temperatura, consumen dióxido de carbono y también favorecen la humedad”, mencionó.
Advirtió que los escenarios climáticos apuntan a que los episodios de calor extremo continuarán presentándose con mayor frecuencia en los próximos años, por lo que insistió en la necesidad de adoptar medidas preventivas desde el ámbito urbano y ambiental. “Esto ya lo estamos viviendo; el problema es que antes era raro y ahora cada vez será más común”, afirmó.
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