Por Horacio Cárdenas Zardoni
Para bien o para mal, los Estados Unidos han sido el espejo en el que nos hemos mirado los mexicanos desde hace ya varios siglos. Amplios sectores de la población viven permanentemente comparándose con la realidad norteamericana, a la que ven como el ideal a alcanzar por la sociedad mexicana. Conste que no son todos, hay quienes tienen la vista puesta más bien en Europa o en Oriente, e incluso aunque pocos, hay quienes contemplan lo propio como lo adecuado a nuestra propia idiosincrasia ¿ para qué buscar fuera, lo que tenemos aquí mismo, lo que es de nosotros y para nosotros, y responde más plenamente a nuestras necesidades presentes y futuras?, pero hemos ido y así somos ¿ y qué le vamos a hacer?
De las cosas que hemos tratado de imitar de los norteamericanos, y vale decir que no lo hemos logrado ni de lejos, está el seguimiento numérico de prácticamente todos los aspectos de la vida en su país. Es cierto que aquí tenemos nuestro INEGI, pero los indicadores que este lleva, no son todo lo exhaustivos que valdría la pena que fueran, ni se recaban o actualizan con la frecuencia que sería deseable para que fueran realmente útiles. En cambio allá… Vas a ver un juego de béisbol para asombrarse de la cantidad de variables que contemplan, de algo que si bien es solamente un juego, se lo toman con una seriedad pasmosa, que para ellos no es solamente el partido que están presenciando, si no es la evolución histórica de una actividad que han venido documentando durante muchas décadas, casi siglos.
Hay un indicador que nos parece muy importante que llevan los estadounidenses desde hace algún tiempo, se refiere a la comparación de ¿Cuánto tiempo tarda una persona en comprar su primera casa, esto en función de su grado de estudios al momento de hacerlo? Durante muchos años Fue cierta aquella creencia difundida allá, acá y en muchos países del mundo, de que a mayor grado de estudios, mayor el ingreso, y más pronto podrían adquirir una vivienda, que en todos lados es considerada, la base del patrimonio familiar a construir a lo largo de una vida de trabajo.
Pero de un tiempo para acá se empezó a hacer notorio que, aquellas personas con un grado de estudios universitario, podían tardar entre 5 y 7 años más en comprar su primera casa, que aquellos que solo tenían una educación técnica.
La explicación más simple es que, los segundos ya están trabajando y ganando dinero, mientras los primeros todavía están estudiando, o aunque trabajen, no lo hacen de tiempo completo. Pero hay otra explicación, más de fondo y más preocupante, de que los salarios profesionales ya no son tan sustanciosos como solían serlo, y y no es tampoco como que hayan subido significativamente los de los técnicos, pero sí un poco.
Ojalá aquí en México lleváramos este indicador, o toda una serie de ellos, para conocer, y en base a ello orientar, qué es lo que le conviene más a las personas, estudiar una carrera profesional, o comenzar a trabajar lo más pronto posible. Pero con los datos que hay nos atrevemos a decir que quizá habría que comenzar a inclinarse por esto último, y no por lo otro.
A raíz de las manifestaciones registradas a últimas fechas por parte de trabajadores del Instituto Mexicano del Seguro Social, nos venimos a dar cuenta de una realidad pasmosa, por lo menos en lo que toca a la retribuciones que se pagan al personal médico, columnas vertebral de los servicios que presta la institución a la población derechohabiente.
Resulta que el sueldo base de un médico general es de 9,751 pesos, mientras que el de un cirujano puede llegar a los 12, 844. Esto puede considerarse poco o mucho, en función de su poder adquisitivo, Por eso creo que es importante compararlo con la referencia de siempre, el salario mínimo general, que es de 315 pesos diarios, para uno mensual aproximado de 9,582 pesos… Puesto así, el salario base de un médico del IMSS es apenas $200 superior al que puede tener cualquier trabajador de cualquier empresa en México. Claro que en el seguro se acostumbran pagar prestaciones y compensaciones, con lo que el ingreso puede ubicarse por encima de los $20, 000, que también pueden darse en muchas compañías.
Pero el asunto relevante aquí es que mientras que un médico tarda en formarse entre 6 y 7 años como médico general, y entre 9 y 15 para un médico especialista, un obrero puede empezar a trabajar tan solo con la secundaria, y 16 años cumplidos, y a veces ni eso.
Claro que algunos médicos sí ‘saben hacerla’, son aquellos que se dedican a la práctica privada con preferencia a la pública, sin que esto implique precisamente no aspirar, mantener y cuidar como si fuera oro una plaza en una institución pública, En dónde pueden escalar a posiciones importantes y bien pagadas, pero a la generalidad tiene que conformarse con lo que le llega en el cheque quincenal.
Desde luego que no nos parece mal que el salario mínimo esté cada vez más alto, con lo que no estamos nada de acuerdo es que no se reconozca con una retribución adecuada, los largos años de formación que se requiere ser médico, incidentalmente, el personal de enfermería se halla alrededor de $3000 por debajo del salario mínimo general en el país. Difícilmente se puede exigir entrega, dedicación, sacrificio y que incluso de su propio bolsillo compren los insumos que necesitan para realizar su trabajo diario, con ingresos tan magros como los que paga el gobierno, específicamente a este grupo de profesionales.
Regresando a la pregunta que nos hacíamos al principio ¿ cuánto tiempo se puede tardar un médico en dar el enganche de su primera casa, si comienza a trabajar a los 25 años y le pagan menos de $10, 000 mensuales? La respuesta es para ponerse a llorar.
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