Por Héctor A. Gil Müller
Europa, en especial Francia ha sufrido, si ese sea el término, una oleada de protestas violentas cuyo álgido clamor está en la insoportable situación económica. Edificios históricos destruidos, saqueos a tiendas de prestigio, mil policías lastimados y más de dos mil detenidos no sólo expresan la magnitud del movimiento sino también el potencial replicador del mismo. Los jóvenes en europa protestan por la cerrazón del mercado laboral y los altos costos universitarios, la vida se ha encarecido y el mérito de cada quien sigue sin dar los satisfactores suficientes para bien vivir. El episodio es bastante aleccionador, Francia ha inspirado con sus protestas movimientos globales, desde la Revolución Francesa en el siglo XVII y su prédica de libertad en un entorno fraternal e igualitario, en aquel entonces la crisis enfrentaba un abuso estatal mediante impuestos altos en medio de crisis de sequía y hambruna.
También en los sesentas Francia inició las protestas juveniles pidiendo libertad. En medio de un movimiento de paz y amor se levantaron voces para reclamar la libertad en las instituciones, ese mayo francés de 1968 inspiró la protesta mexicana del 68. A diferencia del pasado, la protesta actual advierte sobre un nuevo régimen opresor, que según parece va más allá del gobierno, tiene que ver con un sistema.
La presión de una nueva tecnología que exige una mano de obra calificada pero también oscurece como evaluar el buen trabajo. Los altos costos de la vida en un entorno cada vez mas incierto. Los insumos suben de precio y la vida misma declina con sus fuerzas en el tiempo. Los jóvenes que siguen formandose en un modelo educativo que predica el mérito y competencia como elemento del éxito, pero el mercado laboral no parece reaccionar así. Las reglas que enseñamos para triunfar compiten con lo que la tecnología está entregando. En medio de una revolución tecnológica no estamos protegiendo lo humano, al contrario, advertimos la decaida de las competencias humanas. La protesta es multifactorial. En España es la vivienda y los altos costos de un contrato que no tolera ningún derecho al futuro. En Alemania los trabajadores reclaman por el aumento de su salario ante un monstruo inflacionario que consume todo de manera anónima e incierta.
Todos estos movimientos ya han sido considerados como uno de los principales riesgos en el mundo ante el cambio de sus políticas comerciales, el manejo informático y las presiones inflacionarias. A este tiempo, no podemos justificar en que hoy es totalmente incierto. Mucho tiempo atrás hemos visto la evolución de los problemas que hoy nos aquejan, siempre se ha hablado del potencial para vencerlos o superarlos, pero no de las acciones necesarias para hacerlo. El compromiso es una declaración en palabras que solo se soporta con acciones. El compromiso permite pasar de un potencial a un éxito. El compromiso atrae, inspira y construye seguidores.
México debe estar atento, pues el movimiento latinoamericano de protestas está siendo dosificado, perdiendo presion momentanea, por la migración, pero cuando el espíritu nacionalista surja y no se piense en salir sino en cambiar, esas protestas habrán de mover gobiernos y sistemas, nuestro país someterá a prueba el modelo de programas sociales para preguntarnos todos; ¿cuáles son ahora las reglas del juego?
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