Ciudad de México, 14/08/26 (Más).- El Gobierno de México intensificó las negociaciones con Estados Unidos para conseguir una reducción del arancel de 25 por ciento aplicado a vehículos fabricados en territorio mexicano que son exportados fuera de las preferencias del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC), además de buscar condiciones más favorables para las exportaciones de acero.
De acuerdo con información de El País, el secretario de Economía, Marcelo Ebrard, informó que el equipo mexicano que participa en la revisión del T-MEC presentó ante Washington una solicitud para obtener un descuento en el arancel automotriz y una flexibilización de las tasas aplicadas a productos siderúrgicos mexicanos.
Ebrard explicó que México considera desigual que vehículos fabricados en países como Japón, Corea del Sur, Alemania y Marruecos enfrenten un arancel de 15 por ciento, mientras que determinados automóviles producidos en México pueden estar sujetos a una tasa de 25 por ciento cuando no cumplen con las condiciones para recibir el trato preferencial del T-MEC.
El funcionario señaló que México presentó como argumento el volumen de componentes estadounidenses que utiliza la industria automotriz instalada en el país. La posición mexicana sostiene que ese nivel de integración con proveedores de Estados Unidos debería ser considerado para establecer un arancel menor al aplicado a vehículos provenientes de otros países.
La negociación se desarrolla durante la revisión del acuerdo comercial de Norteamérica, proceso que entró en una etapa de reuniones bilaterales entre Estados Unidos y sus socios. En julio, Washington descartó una renovación expedita del T-MEC por otros 16 años y optó por continuar con conversaciones específicas sobre distintos sectores y reglas comerciales.
Dentro de las conversaciones, México también solicitó que Estados Unidos suspenda la imposición de nuevos aranceles mientras permanezca abierto el proceso de revisión del tratado. Ebrard señaló que la delegación mexicana ha insistido en esta petición y que ambos gobiernos volverán a reunirse en septiembre.
La contrapropuesta mexicana fue reportada inicialmente por The Wall Street Journal. De acuerdo con esa información, la administración de la presidenta Claudia Sheinbaum respondió a las exigencias estadounidenses sobre las reglas de origen que deben cumplir los vehículos para beneficiarse de las preferencias arancelarias del T-MEC.
Una de las propuestas atribuidas a Washington consiste en modificar las reglas de origen para establecer que únicamente los vehículos que incorporen al menos 50 por ciento de materiales y componentes estadounidenses puedan recibir el trato preferencial del acuerdo. Actualmente, el T-MEC establece que 75 por ciento del contenido de un vehículo debe proceder de Norteamérica para acceder a las preferencias arancelarias.
Los vehículos que no cumplen con los requisitos de contenido regional pueden quedar sujetos al arancel automotriz adicional de 25 por ciento aplicado por Estados Unidos bajo la Sección 232. El gobierno estadounidense justifica estas medidas bajo argumentos relacionados con la seguridad nacional.
México también busca modificar las condiciones para el sector siderúrgico. Estados Unidos elevó en junio de 2025 de 25 a 50 por ciento los aranceles para la mayoría de los productos de acero sujetos a la Sección 232. Ebrard cuestionó la aplicación de esa tasa y argumentó que México mantiene un déficit de acero con Estados Unidos.
Según datos de la industria siderúrgica mexicana citados por el funcionario, Estados Unidos registra un superávit de más de 4 mil millones de dólares en el intercambio bilateral de productos terminados de acero. Con base en ese argumento, México considera que la aplicación de un arancel de 50 por ciento carece de justificación comercial.
El sector automotriz y el siderúrgico se encuentran entre las áreas prioritarias para México durante la revisión del T-MEC debido a su importancia para las exportaciones, la producción manufacturera y la inversión. El gobierno mexicano busca evitar que las nuevas medidas arancelarias estadounidenses eleven los costos de producción y reduzcan la competitividad de las plantas establecidas en el país.
La revisión del acuerdo comercial ocurre mientras Estados Unidos mantiene una política de mayor protección a su industria manufacturera. El presidente Donald Trump ha cuestionado en distintas ocasiones el funcionamiento del T-MEC y ha planteado medidas destinadas a incentivar la producción dentro de Estados Unidos.
México mantiene una elevada dependencia comercial de su vecino del norte. Alrededor de 80 por ciento de las exportaciones mexicanas tienen como destino Estados Unidos y aproximadamente ocho de cada 10 de esas ventas ingresan bajo las preferencias establecidas por el T-MEC.
El acuerdo permanece vigente, al menos, hasta 2036, aunque contempla revisiones periódicas. También existe la posibilidad de que cualquiera de los tres países participantes notifique su intención de abandonar el tratado, lo que mantiene abierta la discusión sobre su continuidad en el largo plazo.
Las condiciones que resulten de la revisión son seguidas de cerca por las empresas establecidas en México debido a su posible impacto en las decisiones de inversión, producción y exportación.
Mientras continúan las conversaciones, México busca preservar las ventajas de su integración productiva con Estados Unidos y Canadá y obtener reducciones en los costos arancelarios para sectores estratégicos. La próxima ronda de reuniones prevista para septiembre será parte del proceso mediante el cual ambos países definirán las condiciones de la revisión del T-MEC.
Descubre más desde Más Información
Suscríbete y recibe las últimas entradas en tu correo electrónico.
