Estocolmo, Suecia, 30/01/25 (Más / IA).- En un mundo dominado por la hiperconectividad y el estrés, el sueño se ha convertido en un lujo esquivo. En respuesta a esta realidad, ha surgido una nueva tendencia en el sector turístico: el turismo del sueño, una modalidad en la que los viajeros buscan retiros que prioricen el descanso, la desconexión digital y el contacto con la naturaleza para mejorar su calidad de sueño.
Suecia, un país con extensos paisajes naturales y un ritmo de vida más pausado en invierno, ha adoptado un enfoque particular hacia esta tendencia. A diferencia de otros destinos que ofrecen soluciones tecnológicas o terapias especializadas, Suecia apuesta por la inmersión en la naturaleza, el silencio y los rituales tradicionales como métodos para inducir un descanso profundo.
Un ejemplo de ello se encuentra en el archipiélago de Estocolmo, compuesto por más de 30,000 islas, muchas de ellas deshabitadas. en invierno, pocas permanecen abiertas al turismo, pero Svartso es una excepción. Ubicada a dos horas en ferry de la capital sueca, esta isla se convierte en un refugio para quienes buscan alejarse del ruido y la velocidad de la vida urbana.
En el Skargardshotell, único alojamiento operativo en la isla durante la temporada invernal, las cabañas rodeadas de bosque y con vistas al lago Svartsofladen ofrecen un escenario ideal para el descanso. Las habitaciones, de diseño minimalista, están desprovistas de distracciones como televisión o conexión a internet, permitiendo que los visitantes se entreguen por completo a la tranquilidad del entorno.
Para Christian Benedict, investigador del sueño en la Universidad de Uppsala, Suecia reúne características idóneas para el turismo del sueño: “La abundancia de naturaleza accesible, combinada con noches largas, temperaturas frescas y una cultura que valora la relajación, hacen de este país un destino ideal para quienes buscan mejorar su descanso”.

Estudios científicos han demostrado que el contacto con la naturaleza y la reducción del tiempo de pantalla están directamente relacionados con una mejor calidad del sueño y una disminución del estrés.
Durante la estación fría, la oscuridad se apodera de Suecia, un fenómeno que ha moldeado sus tradiciones y hábitos de descanso. En el pasado, el fuego tenía un papel central en la rutina nocturna, proporcionando calor, luz y una transición natural hacia el sueño. “Después de cenar, la gente se acurrucaba alrededor del fuego y dejaba que el parpadeo de las llamas calmara todas las tensiones del día de trabajo”, explica Marie, una kayakista que visitó Svartso desde Estocolmo.
Las saunas, otra tradición profundamente arraigada en la cultura escandinava, también forman parte de esta experiencia de descanso. Escondidas entre los árboles, las saunas en Suecia ofrecen un ritual de relajación que culmina con un baño en el mar helado, una práctica que ayuda a liberar tensiones y preparar el cuerpo para un sueño reparador.

Mientras Suecia promueve un enfoque natural para mejorar el descanso, en otras partes del mundo el turismo del sueño ha tomado caminos más sofisticados. En Londres, el Hotel Cadogan ha desarrollado un programa de meditación guiada en colaboración con el hipnoterapeuta Malminder Gill. En Ginebra, el Mandarín Oriental ofrece un paquete de tres días que incluye el estudio de los patrones de sueño de los huéspedes y la personalización de sus rutinas nocturnas. Por su parte, el Carillon Miami Wellness Resort recurre a tecnologías electromagnéticas e infrarrojos para optimizar el descanso.
En Asia, destinos como Tailandia e India han integrado enfoques basados en la medicina tradicional. Los retiros en Tailandia incluyen prácticas de meditación budista, mientras que en India se utilizan tratamientos ayurvédicos para reequilibrar el ciclo del sueño. En Italia, las caminatas guiadas por viñedos forman parte de programas diseñados para reducir el insomnio y mejorar el bienestar general.

A pesar de la proliferación de estas alternativas, Suecia mantiene su apuesta por la sencillez. Jennie Walker, fundadora de Walkers Naturturer, una empresa de guías naturales en el archipiélago de Gotemburgo, sostiene que la clave está en el contacto con el entorno: “El lema de la naturaleza es ‘hazlo sencillo’. Un paseo por los campos de roca en invierno, tal vez cruzándote con una foca tomando el sol, es la preparación perfecta para una noche de sueño profundo».
En este contexto, el turismo del sueño no solo ofrece un respiro temporal, sino que busca inculcar hábitos que permitan a los viajeros mejorar su descanso a largo plazo. “No se trata solo de dormir mejor durante las vacaciones”, explica Stella Photi, fundadora de la agencia Wellbeing Escapes, especializada en turismo de bienestar. “El objetivo es adoptar nuevas rutinas y estrategias que tengan un impacto duradero en la calidad del sueño y en la salud en general”. A medida que crece la demanda de experiencias de viaje enfocadas en el descanso, Suecia se posiciona como un referente en el turismo del sueño. Con su combinación de naturaleza, oscuridad invernal y rituales ancestrales, el país ofrece un refugio para quienes buscan desconectarse del mundo moderno y reencontrarse con el ritmo natural del sueño.
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