Las Vegas, 09/01/2025 (Más / IA).- La industria automotriz global enfrenta una nueva ola de incertidumbre ante la inminente llegada de Donald Trump a la presidencia de Estados Unidos el próximo 20 de enero. Con promesas de imponer aranceles generales del 10% a todas las importaciones y de hasta el 60% a productos provenientes de China, los principales proveedores de piezas automotrices ya están evaluando cómo relocalizar sus operaciones para mitigar el impacto de estas medidas proteccionistas.
La política de Trump, que durante su primer mandato ya utilizó la amenaza de aranceles como herramienta para incentivar la producción doméstica, ahora regresa con mayor intensidad. Incluso ha anunciado aranceles del 25% para productos de Canadá y México, lo que pone en jaque cadenas de suministro establecidas en la región.
Ejecutivos de la industria reunidos en el CES de Las Vegas revelaron que empresas como Bosch, Continental y Panasonic Energy ya están ajustando sus planes.
Paul Thomas, presidente de Bosch, explicó que la empresa evalúa trasladar parte de su producción de Asia a México o Brasil para sortear los nuevos costos potenciales. “Si se trata de aranceles del 10%, 20%, 60%, hay que decir: ‘Bueno, ¿cuántos escenarios tienen sentido y en cuáles actuamos?’”, señaló Thomas.
Por su parte, Continental está dialogando con proveedores norteamericanos en busca de componentes locales para minimizar la exposición a aranceles. “Allí donde podamos localizar más, y tenga sentido, lo haremos”, afirmó Nikolai Setzer, director general de la compañía alemana.
La capacidad de producción de Honda en México, estimada en 200,000 vehículos anuales, está bajo revisión. Noriya Kaihara, vicepresidente ejecutivo de Honda, indicó que la empresa podría trasladar parte de su producción fuera de México dependiendo de los niveles de aranceles.

La administración Trump planea aplicar aranceles particularmente altos a los productos chinos, lo que ha llevado a empresas como Panasonic Energy, proveedor clave de Tesla, a acelerar sus planes para eliminar contenido chino de su cadena de suministro en Estados Unidos. Allan Swan, presidente de Panasonic Energy en Norteamérica, confirmó que la empresa trabaja con socios en América del Norte para reducir su dependencia de materiales provenientes de China.
El proteccionismo en la industria automotriz no es nuevo. Durante el primer mandato de Trump, su gobierno utilizó amenazas de aranceles para presionar a fabricantes como Toyota, que tras ser señalado públicamente en 2017, optó por construir una planta de 1,600 millones de dólares en Alabama junto con Mazda.
Más recientemente, la administración de Joe Biden incentivó la localización de producción a través de la Ley de Reducción de la Inflación (IRA, por sus siglas en inglés), ofreciendo beneficios fiscales para promover cadenas de suministro más cercanas al mercado estadounidense. Este enfoque ha llevado a proveedores como Dowlais a fortalecer su presencia en la región.

Con más aranceles a la vista, las empresas deben decidir si pueden absorber los costos, trasladarlos a los consumidores o reorganizar sus operaciones globales. Sin embargo, esta situación no solo afecta la economía de los fabricantes, sino también el precio final de los vehículos en Estados Unidos, particularmente en segmentos sensibles como los vehículos eléctricos, cuya producción depende en gran medida de cadenas de suministro internacionales.
Mientras tanto, ejecutivos como Thomas y Setzer enfatizan que cualquier decisión significativa dependerá de la implementación concreta de las políticas arancelarias de Trump una vez que asuma el cargo. Con el reloj corriendo y la industria adaptándose a esta nueva realidad, el panorama automotriz enfrenta una reconfiguración que podría transformar la producción y el comercio en los próximos años.
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