Tres accidentes al mes en el tramo fatal

Por Miguel Villarello

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Tres accidentes en promedio llegan a suceder mensualmente en el tramo Los Chorros, la causa principal descuido y pronunciada pendiente de la vía carretera en Arteaga algunos con fatales consecuencias, en cuanto a vidas humanas se refiere, pérdidas económicas cuantiosas y el cierre carretero por horas para las maniobras del retiro de unidades siniestradas.

De acuerdo con una investigación de datos y aplicando las leyes de la física se hizo el siguiente ejercicio: si un tráiler circula en dicha vía a 60 kilómetros por hora, lleva carga de 30 toneladas e inicia la pendiente descendente a una velocidad de 60 kilómetros, la velocidad que alcanza puede superar los 120 kilómetros por hora en una distancia de 500 metros; con ello estará recorriendo 100 metros en 3 segundos según la física del desplazamiento.

Dicha velocidad, sumada a la carga del pesado camión, ocasiona que la fuerza de impacto se magnifique desmesuradamente, de ahí que no es difícil comprender que el tráiler haya prácticamente arrastrado en su carrera a 17 automóviles hasta que se detuvo la tarde del domingo en esta vía carretera.

Cabe destacar que dicha fila de vehículos estaba detenida en el kilómetro 230 a causa de las labores de retiro de un tráiler que minutos antes se había volteado, por lo que el conductor del tractocamión no alcanzó a frenar, es decir, le faltó espacio, acarreando con el accidente las consecuencias ya conocidas, la pérdida de vidas humanas y materiales inestimables.

Aparte, se planteó dicho accidente a un elemento de la anteriormente conocida como Policía Federal de Caminos que estuvo destacamentado por un tiempo en dicho tramo, la Carretera 57, que es parte del ramo carretero troncal que une al país con Estados Unidos vía Laredo o Piedras Negras, Coahuila.

Dicha vía es la entrada de Coahuila al sur del país o la conexión de salida de México con el país vecino y el tramo que se considera muy peligroso es desde el paraje conocido como Puerto de Flores hasta el paraje denominado La Carbonera y comprende una longitud de más de 10 kilómetros que incluyen casi dos decenas de sinuosas curvas a las que el peralte no es el adecuado para que los autos circulen a altas velocidades.

La carretera específicamente comprende del kilómetro 228 al 235 e incluye el atravesar una parte de la Sierra Madre Oriental, el cual, dicho coloquialmente por un operador de transporte pesado: “es subir hasta el pico de la sierra para luego bajar en una pendiente descendente de poco más de 45 grados en unos tramos en medio de curvas muy cerradas y de las que solamente al salir de puede tener visibilidad de más de 150 metros a lo lejos”.

“Existen tres factores que muestra la vía en sus poco más de 9 kilómetros de longitud, por lo menos una docena de curvas desde el Puerto de Flores hasta La Carbonera, son las curvas con poco peralte, la pendiente o inclinación de la carretera de más de 45 grados y la poca vigilancia de tránsito”, continúa expolicía federal.

“Estos factores se conjuntan para que tanto vehículos como transportes de carga agarren velocidades superiores a los 100 km por hora en un cortísimo trayecto.

Imagínate un tráiler cargado con más de 30 toneladas, llega al Puerto de Flores y empieza su descenso al norte, por mínima velocidad que lleve, en una distancia de 500 metros alcanzaría una velocidad superior a los 120 kilómetros por hora porque su misma carga lo va desplazando, viene una curva y sin poder frenar a tiempo, se volteará definitivamente o chocará por alcance”.

De manera conservadora, dice el expolicía: “si el tráiler se desplazaba a más de 120 kilómetros por hora en pendiente, la fuerza con la que pega se triplica y por eso se llevó a más de 14 automóviles hasta que se detuvo”.

De ahí que este accidente carretero encendiera las luces de alerta para ver que la autoridad busque con la Federación hacer algo y remediar la situación de la que, por cierto, al filo del mediodía de hoy lunes algunos habitantes de la sierra de Arteaga, posiblemente familiares de las víctimas del “carreterazo”, acudieron a la caseta de cobro de CAPUFE a manifestarse para solicitar vigilancia policial en dicho tramo y prevenir accidentes como el del domingo.

En una pendiente sinuosa como Los Chorros un tráiler puede alcanzar una velocidad superior a los 140 kilómetros por hora en un corto tramo y, para detenerlo sin que cause accidentes, harán falta más de 500 metros en línea recta, además de la pericia del chofer, destaca José, un operario de transporte de carga ya retirado.

“El accidente de los Chorros no es a causa de una falla mecánica, como los frenos de camión, más bien se debió a la falta de pericia del operador y de las condiciones físicas de la carretera, como inclinación, curvas y falta de visibilidad para prevenir”, agregó.

Para empezar un tráiler tiene tres tipos de frenado, con motor, los normales y frenos de aire, afirmó, los cuales el chofer, debido a su pericia, experiencia y capacitación, puede accionar en un momento dado para detener a la pesada unidad.

Luego de que solicitó “no fotografías y así en el anonimato”, José explicó que otra circunstancia que influye es la carga que lleva la unidad, muchas de ellas en exceso, “si vas encarrerado, a más de 120 kilómetros de bajada, en una vía con curvas te resta visibilidad, para detener el tractocamión no es posible que se pare en una distancia de 100 metros por lo que deberás recorrer más de medio kilómetro para detenerte totalmente”.

Este tipo de accidentes seguirán ocurriendo mientras la carretera siga libre, es decir, amplia y con espacio para maniobrar, sin señalamientos de advertencia, sin vigilancia preventiva, con poca visibilidad por las curvas ya que, comparada con antiguas carreteras, hace años los traileros manejaban con mayor precaución por ser vías angostas, concluye advirtiendo.


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