Por Zitamar Arellano Trueba
Saltillo, Coahuila, 12/08/26 (Más).- Además de avanzar sobre la zona de amortiguamiento establecida para proteger la Sierra de Zapalinamé, la expansión inmobiliaria de Saltillo alcanzó terrenos sujetos desde 1937 a un decreto presidencial de protección forestal.
La coincidencia puede documentarse con claridad en la zona de El Recreo, donde posteriormente fue autorizado el fraccionamiento campestre San José del Anhelo; pero probablemente también se violó el decreto federal en Las Teresitas, Nuevo Teresitas, Lomas del Refugio, Cumbres Vista Residencial, Lomas del Sur y Parajes de Santa Elena.
En el caso de estas últimas colonias, sin embargo, no es posible acreditar una invasión con certeza dado que el decreto presidencial describe su territorio mediante ranchos, cañones, puertos y otros sitios conocidos en 1936, pero no incorpora coordenadas, planos ni vértices georreferenciados que permitan trasladar directamente sus límites a la cartografía urbana actual.
Por esa razón, comprobar si cada fraccionamiento quedó total o parcialmente dentro de la zona federal requiere reconstruir técnicamente el polígono histórico e identificar la ubicación actual de lugares como El Diamante, Pino Gacho, el Puerto de San Matías, el Cañón de El Recreo, La Cabrita y la Roca de Conchos.
Sin embargo, esta ambigüedad pudo haber sido aprovechada para no ceñirse al contenido del decreto, firmado el 22 de diciembre de 1936 por el presidente Lázaro Cárdenas y publicado el 8 de enero de 1937 en el Diario Oficial de la Federación.
La denominación oficial del documento es “Decreto que declara zona protectora forestal una porción de la serranía de Zapalinamé, en Saltillo, Coahuila”.
La disposición partió de una preocupación que conserva vigencia casi 90 años después, es decir, la necesidad de proteger los últimos bosques cercanos a Saltillo ante la aridez de la región y por los beneficios ambientales, climáticos e hídricos que proporcionaban a la ciudad y a las poblaciones próximas.
El artículo primero declara como zona protectora forestal una porción de los terrenos montañosos de Zapalinamé. La descripción comienza en el rancho El Diamante; continúa hacia el sureste hasta Pino Gacho; avanza al este hasta el puerto de San Matías; después se dirige al suroeste hasta el cañón de El Recreo; sigue hacia el oeste hasta La Cabrita; continúa al noroeste hasta la Roca de Conchos, y finalmente regresa al rancho El Diamante. El artículo segundo establece la restricción expresa de que dentro de esa zona no podría realizarse ninguna explotación de carácter comercial.
El texto presidencial no se limita, por tanto, a reconocer el valor ambiental de la sierra, sino que impone una prohibición sobre el aprovechamiento económico de los terrenos incluidos en la declaratoria.
La relación entre ese decreto y la expansión inmobiliaria quedó asentada oficialmente durante la discusión del fraccionamiento campestre San José del Anhelo. En enero de 2012, el Cabildo de Saltillo autorizó por mayoría la asignación de uso de suelo para el proyecto, ubicado al sureste de la ciudad, colindante con el ejido Cuauhtémoc y en la localidad identificada como San José del Refugio, dentro de la Sierra de Zapalinamé.
El expediente comprendía tres predios con una extensión conjunta de 10 millones 496 mil 12 metros cuadrados. La asignación solicitada correspondía a 2 millones 467 mil 105 metros cuadrados.
Durante la sesión, el entonces regidor Jesús Dávila Rodríguez se opuso a la autorización y sostuvo que San José del Anhelo se encontraba dentro de la propiedad conocida como El Recreo. También leyó ante el Cabildo el decreto presidencial y argumentó que los propietarios estaban obligados a respetarlo como causahabientes de los terrenos afectados por la declaratoria.
El Recreo aparece en el decreto como uno de los sitios utilizados para describir el límite de la zona protectora forestal. La documentación municipal vinculó, además, el terreno de San José del Anhelo con esa misma propiedad.
Pese a la objeción, el Cabildo autorizó el uso de suelo. El acuerdo estableció como condiciones respetar los caminos existentes, utilizar para las viviendas las superficies que ya estuvieran desmontadas y sujetarse a los lineamientos de la Secretaría del Medio Ambiente de Coahuila.
En defensa del proyecto se expuso que ya existían autorizaciones estatales y federales en materia ambiental y forestal. También se afirmó que el desarrollo ocuparía solamente 105 hectáreas de un terreno superior a mil hectáreas, con 105 lotes de 15 mil metros cuadrados, mientras el resto se conservaría. La existencia y los alcances jurídicos del decreto de 1937, sin embargo, formaron parte expresa del debate previo a la autorización.
La situación de Las Teresitas, Nuevo Teresitas, Lomas del Refugio, Cumbres Vista Residencial, Lomas del Sur y Parajes de Santa Elena, colonias construidas durante los últimos 15 años al sur de Saltillo a las faldas de Zapalinamé y el área de amortiguamiento del área natural protegida, debe plantearse con mayor reserva.
Su ubicación sobre áreas relacionadas con la sierra permite formular la hipótesis de que algunas superficies pudieran coincidir con la protección federal; pero los nombres históricos empleados en 1937 no bastan, por sí solos, para demostrarlo predio por predio.
La expansión urbana habría avanzado así sobre dos capas distintas de protección: una, la zona de amortiguamiento creada posteriormente alrededor del área natural protegida estatal y, la otra, la zona protectora forestal decretada por la Presidencia de la República desde 1937.
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