Por Leslie Zamora
Saltillo, Coahuila, 12/08/2026 (Más).- El crecimiento de desarrollos habitacionales hacia las zonas serranas hace necesario fortalecer los instrumentos de protección de áreas naturales como la Sierra de Zapalinamé, consideró David Valladares Sánchez, director de Amigos de la Sierra, quien advirtió sobre los riesgos que representa la fragmentación del hábitat.
Valladares Sánchez señaló que la organización tiene presencia en tres áreas naturales protegidas: la Sierra de Arteaga, el Parque Nacional Cumbres de Monterrey y la reserva estatal Sierra de Zapalinamé, por lo que parte de su trabajo se desarrolla en territorios donde existen predios de propietarios que forman parte de la asociación.
Explicó que la expansión urbana representa una problemática compleja debido a la demanda de vivienda que existe en la región, particularmente en Saltillo y sus alrededores. Entre las principales amenazas para los ecosistemas, identificó la fragmentación del hábitat y los incendios forestales
“Esta fragmentación lo que hace es interrumpir la continuidad que necesita cualquier ecosistema para su salud”, señaló.
El director de Amigos de la Sierra destacó como un avance la clausura realizada por la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (Profepa) a un desarrollo campestre que no contaba con los permisos correspondientes; sin embargo, advirtió que el crecimiento de estos proyectos comienza a alcanzar zonas de mayor altura y con mayor importancia ambiental.
“Ya están impactando zonas de ecosistemas prioritarios”, sostuvo.
Ante la necesidad de generar nuevas alternativas para atender la demanda habitacional, Valladares Sánchez consideró que corresponde a los municipios analizar sus posibilidades de crecimiento a través de los planes de desarrollo, procurando que las áreas naturales protegidas queden fuera de los espacios destinados a la urbanización.
Afirmó que es necesario fortalecer los mecanismos de protección federales y estatales para garantizar que las zonas serranas conserven su función ambiental y evitar que el desarrollo urbano avance sobre ellas.
“Las áreas naturales protegidas no son o no tienen esta ocasión”, expresó al referirse a la posibilidad de utilizarlas para atender la expansión urbana.
Respecto a los casos en los que un municipio permite desarrollos que implican tala de árboles o el avance de infraestructura hacia la sierra, señaló que las autoridades municipales deben fortalecer su conciencia ambiental y, cuando se presenten afectaciones, las instancias correspondientes deben determinar las sanciones y medidas de compensación.
En este sentido, mencionó a Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (Profepa) y a la Procuraduría de Protección al Ambiente del Estado de Coahuila (Propaec) como las autoridades encargadas de intervenir ante este tipo de situaciones, mientras que organizaciones ambientales y ciudadanos deben dar seguimiento a los procedimientos y a las acciones para reparar los daños.
Valladares Sánchez también consideró necesario observar qué medidas se aplicarán después de la clausura de los desarrollos que incumplan con la normativa ambiental, pues señaló que el anuncio de una sanción debe estar acompañado por acciones para determinar cómo se resarcirá el impacto ocasionado.
El representante de Amigos de la Sierra indicó que la conservación de las zonas serranas requiere tanto de la actuación de las autoridades como de la participación de organizaciones y ciudadanos, particularmente ante la presión que genera el crecimiento urbano sobre los ecosistemas.
“Como organización tenemos que estar atentos y como ciudadanía al seguimiento de estos procesos”, afirmó.
Descubre más desde Más Información
Suscríbete y recibe las últimas entradas en tu correo electrónico.
