Ciudad de México, 18/06/26 (Más).- Las posibilidades de que una persona tenga uno o incluso varios dobles físicos en distintas partes del mundo son mayores de lo que comúnmente se piensa, según investigaciones recientes sobre genética humana que exploran la relación entre apariencia, comportamiento e identidad.
De acuerdo con una entrevista publicada por El País, el genetista español Carles Lalueza-Fox sostiene que prácticamente todas las personas podrían tener más de un doble en algún lugar del planeta, resultado de combinaciones genéticas compartidas que influyen en la estructura facial y otros rasgos biológicos.
El investigador aborda esta y otras paradojas de la identidad humana en su libro Identidad, donde analiza cómo la genética puede ofrecer información sobre los orígenes de una persona, pero también cuestionar conceptos tradicionalmente asociados a la herencia, la raza y el sentido de pertenencia.
Lalueza-Fox explicó que estudios realizados con personas conocidas como doppelgängers —individuos sin parentesco que presentan un notable parecido físico— revelaron similitudes en grupos de genes relacionados con la forma del rostro.
Sin embargo, los hallazgos también identificaron coincidencias en genes vinculados con hábitos, comportamientos y estilos de vida.
Según el científico, estas investigaciones sugieren que las semejanzas entre personas físicamente parecidas pueden ir más allá de la apariencia externa.
Algunos de los participantes estudiados compartían características relacionadas con la alimentación, determinadas conductas y hábitos personales, pese a no tener ninguna relación familiar conocida.
El especialista señaló que la gran diversidad facial de los seres humanos podría ser resultado de un proceso evolutivo destinado a facilitar la identificación individual dentro de grupos sociales complejos.
A diferencia de otras especies, los humanos presentan una amplia variabilidad en sus rasgos físicos.
En la entrevista, Lalueza-Fox también cuestionó la tendencia a vincular la identidad exclusivamente con la genética. Explicó que muchas personas experimentan cambios en la percepción de sí mismas tras realizarse pruebas de ADN que revelan orígenes ancestrales inesperados o distintos a los que habían asumido durante toda su vida.
El investigador citó casos de personas que descubren ascendencias diferentes a las que creían tener, así como situaciones históricas donde grupos enfrentados compartían una base genética común.
A su juicio, estos hallazgos muestran que las identidades culturales, nacionales o étnicas son más complejas que una simple explicación biológica.
Lalueza-Fox advirtió además sobre los desafíos éticos relacionados con el uso creciente de bases de datos genéticas. Explicó que actualmente es posible identificar personas a través de familiares lejanos registrados en plataformas de análisis genómico, lo que plantea interrogantes sobre privacidad y protección de datos.
Otro de los aspectos destacados por el científico es que incluso los gemelos idénticos presentan diferencias genéticas.
Investigaciones recientes han encontrado pequeñas mutaciones que aparecen después de la separación embrionaria, lo que significa que no existen copias humanas absolutamente idénticas.
Respecto al futuro, el experto consideró probable que la edición genética para modificar características físicas o biológicas se convierta en una realidad cada vez más frecuente, conforme avancen las tecnologías de manipulación del ADN y cambien las percepciones sociales sobre estas prácticas.
Finalmente, Lalueza-Fox planteó que la identidad de las personas no debe definirse únicamente por la herencia genética.
Señaló que, aunque el ADN proporciona información valiosa sobre los orígenes biológicos, las acciones, decisiones y relaciones construidas a lo largo de la vida son factores fundamentales para comprender quién es cada individuo.
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