Ciudad de México, 21/11/24 (Más/IA).- El Instituto Nacional de Bellas Artes y Literatura (INBAL) ordenó la suspensión de la subasta de la obra ‘Caballos en el Circo’ (1940), de la pintora mexicana María Izquierdo, que formaba parte de una venta organizada por Sotheby’s. La decisión busca verificar el cumplimiento de las disposiciones legales relacionadas con el patrimonio cultural de México y arroja luz sobre la controvertida dispersión de la Colección Gelman, una de las más importantes de arte moderno del país.
La obra de Izquierdo, junto con otras piezas como ‘Siqueiros por Siqueiros’ (1939), pertenece a la colección original de Jacques y Natasha Gelman, que contiene trabajos de artistas icónicos como Diego Rivera, Frida Kahlo, Rufino Tamayo y Leonora Carrington. Estas piezas cuentan con declaratorias que las reconocen como monumentos artísticos, lo que impide su salida permanente de México. Sin embargo, su aparición en una subasta en Nueva York ha encendido alarmas sobre la protección y custodia del patrimonio cultural nacional.
La Colección Gelman, conformada por alrededor de 300 obras, fue gestionada tras la muerte de los coleccionistas por Robert R. Littman, quien organizó exposiciones itinerantes con parte del acervo. Durante años, su paradero fue incierto, y muchas piezas ahora reaparecen en el mercado privado. Según el INBAL, la casa de subastas debe presentar documentación que acredite la estancia legal de la pintura en Estados Unidos, mientras que se ha solicitado posponer la venta hasta que se confirme su situación jurídica.
Además de la obra de María Izquierdo, otras piezas de la colección ya han sido subastadas, como ‘Paisaje arcaico’ (1956), de Gunther Gerzso, vendida por 900,000 dólares, y ‘Phoenix Rides Beetle’ (1951), de Leonora Carrington, que alcanzó los 516,000 dólares. Aunque algunas de estas obras cuentan con restricciones legales para evitar su exportación definitiva, especialistas temen que gran parte de la colección haya sido desplazada al extranjero.
La dispersión de la Colección Gelman ha reavivado el debate sobre la falta de políticas claras para proteger el patrimonio cultural. Adriana Malvido, periodista cultural, lamentó que estas obras se vendan sin un plan integral para su conservación en México. “La última voluntad de Natasha y Jacques Gelman fue que las piezas permanecieran en el país como parte de un discurso museográfico”, señaló.
Por su parte, la historiadora del arte María Minera criticó la falta de vigilancia del INBAL sobre las obras declaradas monumentos artísticos. “No sería la primera vez que el INBAL descuida piezas importantes, permitiendo que acaben en el extranjero”, afirmó, recordando que el sexenio pasado se enfocó en proteger el arte prehispánico, pero no el moderno.
Gerardo Estrada, director del INBAL entre 1992 y 2000, atribuyó la situación a la falta de interés del Estado por adquirir la colección cuando estuvo en venta por 200 millones de dólares. “La colección es valiosísima, y su dispersión representa una pérdida irrecuperable”, comentó en una entrevista reciente.
Mientras tanto, el INBAL continúa investigando la legalidad de la subasta en Sotheby’s, que ya vendió otras obras de artistas mexicanos con la condición de que no abandonen México. Sin embargo, expertos advierten que sin una política cultural robusta y un seguimiento adecuado, el destino del patrimonio artístico de México quedará cada vez más fuera del control de las instituciones nacionales.
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Excelente decisión