El Gobierno entregó 51 viviendas a las familias desplazadas por el cambio climático, marcando el primer caso oficial de reubicación por esta causa en México. La falta de criterios claros dejó fuera del censo a algunas familias afectadas
Frontera, 21/11/24 (Más/IA).- El impacto del cambio climático ha desplazado a las primeras familias oficialmente reconocidas en México como víctimas de este fenómeno. El Gobierno entregó 51 nuevas viviendas a las familias de la comunidad pesquera El Bosque, en Tabasco, cuya tierra fue devorada por el mar tras años de aumento en el nivel del agua y eventos climáticos extremos.
Las casas, de una sola planta y con 50 metros cuadrados de construcción en terrenos de 160 metros cuadrados, están ubicadas en una nueva colonia a las afueras del municipio de Frontera, a 10 kilómetros de la ubicación original de El Bosque.
Guadalupe Cobos, una de las vecinas reubicadas, describió la vivienda como un sueño cumplido después de cuatro años de lucha para ser reconocidos como desplazados climáticos. Sin embargo, la historia aún no está completa: “Faltan familias por ser censadas, pero si logramos esto, podemos incluirlas a todas”, señaló Cobos.
Tabasco es una de las regiones más vulnerables de México ante el cambio climático. Su terreno plano, con localidades por debajo del nivel del mar, lo expone a inundaciones y a fenómenos climáticos como huracanes y frentes fríos conocidos como “nortes”. Según el World Risk Index, México es el cuarto país más vulnerable del mundo a estos efectos, y un cuarto del territorio tabasqueño podría desaparecer para 2050.
El Bosque, ubicado en la desembocadura del río Grijalva, ha sido golpeado duramente por el avance del agua. En solo cinco años, su playa desapareció y muchas viviendas colapsaron, convirtiéndose en islotes de cemento rodeados de mar. Para los habitantes, el cambio climático dejó de ser un concepto abstracto y se convirtió en una realidad devastadora.

El proyecto de reubicación, que tuvo un costo de 38 millones de pesos, fue financiado por la Secretaría de Desarrollo Agrario, Territorial y Urbano (Sedatu) y la Comisión Nacional de Vivienda. Sin embargo, el proceso de integración del padrón de beneficiarios ha sido cuestionado. Margarita Chípuli y otras familias quedaron fuera del censo, a pesar de contar con documentación que acredita su residencia en El Bosque.
Juan Manuel Orozco, de la organización Conexiones Climáticas, señaló que la falta de criterios claros y transparentes en la selección de beneficiarios generó percepciones de injusticia. Aunque el Gobierno se comprometió a revisar los casos pendientes, el descontento persiste entre quienes no fueron incluidos.
El caso de El Bosque es un recordatorio de la urgencia de atender las causas del cambio climático. “Este es un ejemplo claro de que la crisis ya está aquí. Necesitamos fondos para pérdidas y daños, pero lo más urgente es prevenir que esto sea más grave”, advirtió Orozco.
Mientras tanto, familias como la de Guadalupe Cobos se preparan para una nueva vida lejos del mar que moldeó su identidad. Aunque lamenta no poder llevarse su fogón, sus gallinas y su cerdo, Cobos mantiene la esperanza. “Yo no soy capitán, pero voy a ser la última en aventarme. Soy gente de mar, me gusta pescar y estar lejos me va a costar un poquito, pero tenemos la oportunidad de intentarlo de nuevo”, afirmó.
El Bosque podría ser solo el primero de muchos casos de desplazamiento climático en México, lo que subraya la necesidad de acciones inmediatas para mitigar los efectos del cambio climático y proteger a las comunidades más vulnerables.
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