Horacio Cárdenas Zardoni
Ya son pocos los que se acuerdan de Carlos Hank González como jefe del Departamento del Distrito Federal o Secretario de Agricultura, muchos menos los que supieron de él como gobernador del estado de México, sin embargo, el ‘profe Juan’, como le llamaban los habitantes de los pueblos donde comenzó como maestro rural, pasó a los anales del sistema político mexicano como el autor de aquella simpática frase de ‘un político pobre, hace un pobre político’,,,
Que a lo mejor siempre había sido así, por esas veleidades de la política a la mexicana y por ser los partidos como son, ‘el enriquecimiento inexplicable es el único seguro de vida para un político cuando se acaba su sexenio’ frase esta recogida por El Tlacuache César Garizurieta, consciente o inconscientemente los grillos se han dedicado a hacer fortuna a costa del erario o metiendo la mano profundamente en él, pues en el fondo temen lo que en su momento contribuyeron a hacer con los que los precedieron: hundirlos, defenestrarlos, para treparse ellos. Pero solo Hank González, quien en su momento llegó a arañar la candidatura priísta a la presidencia de la república, que no logró por un tecnicismo constitucional, lo supo traer a la consciencia colectiva de la clase política, así que sí: todos a ser políticos ricos, para hacer políticos ricos.
Pero no crea, estamos hablando de la prehistoria del sistema político, cuando se estaban cimentando las bases del monolito del poder priísta, siempre imitado y jamás igualado por los partidos e ideologías que le siguieron, una señal más de que rara vez los que llegan a gobernar, son los más inteligentes de entre quienes se mueren por gobernar, y si duda de esto, refiérase a la frase de la doctora en historia e investigadora del SNI, Beatriz Muller, al referirse a la presidenta Sheinbaum, de quien dijo que no le sobra la inteligencia.
Tal cual, las reglas del antiguo régimen, siguen vigentes, pese a que alguna desbastada les quisieron dar los gobiernos que pretendieron ciudadanizar los órganos electorales, como medida de afianzar y fortalecer la incipiente democracia mexicana.
Allí fue cuando nacieron medidas como el 3, de 3, el 5 de 5 o 10 de 10, cada estado y cada elección tiene su propia contabilidad estrambótica, pero la más sólida de todas fue la primera, el 3 de 3, que consistía, a grandes rasgos, en que cada aspirante a un puesto de elección popular, documentara su patrimonio, su situación fiscal y sus intereses, dentro y fuera de la cosa pública.
Antes de eso, se daban casos, no demasiados, de políticos que llegaban como dice la expresión popular, con una mano delante y otra atrás, pero eso sí, con muchas ganas de vestirse en High Life o en Men Lova, otros ya llegaban con su patrimonio hecho… mismo que tenían el propósito de incrementar, si no exponencialmente como lo logró el exsecretario de administración del gobierno de Sinaloa, hoy en prisión en los Estados Unidos y soltando la sopa, sí de forma más modesta, aritméticamente. Doblarlo, triplicarlo, y por supuesto diversificarlo, buscando hacer válida aquella máxima que dice ‘si sabes cuánto dinero tienes… no eres suficientemente rico’.
Ni modo, políticos pobres, políticos millonarios, todos tuvieron que someterse a la regla de 3 de 3, dando a conocer ante el pueblo que pretendían gobernar o representar en el legislativo, lo que valen… o lo que cuestan. Pero eso duró relativamente poco, porque, ya sabe, la cosa comenzó a ponerse fea desde el punto de vista de la inseguridad, ¿y cómo iban a revelar lo productivos que podían ser, si los extorsionaban, los secuestraban o los atracaban?, pero eso no dejó de ser un mero subterfugio, los criminales cuando van por un rico, hacen su tarea, y revisar la situación patrimonial de un político es solo una parte de esto. Más bien que no querían ofender al pueblo presumiendo todo lo que tienen, y que esperan que sea todavía más en el cortísimo plazo.
Todo esto como antecedente a que muchos de los que andan en la contienda por una curul en el congreso del estado de Coahuila, se hayan negado a cumplir con la entrega de la documentación que soporte su 3 de 3, acá no es tanto que importe lo que es su patrimonio, sino lo de sus intereses y el conflicto que pudiera haber en estos, es allí donde se hacen de sospecha, pues la gente puede preguntarse ¿Qué querrán desde la diputación, que se niegan a confesar?
Según la última cuenta que vimos, la mitad de los candidatos, de partidos con posibilidades o de partidos sin ellas, no cumplieron, y como en algún tramo del camino dejó de ser requisito obligatorio, para quedar como un ejercicio voluntario, pues allí lo tiene. Lo que deberíamos poder saber, no lo dicen, como tampoco dan la explicación plausible del porqué.
Mal cuento, allá usted sabe si vota por alguien que no le tiene confianza como para sincerarse con usted como votante, pero sí para rogarle por su sufragio. Si a confianza vamos, tampoco yo se la tengo, como elector, a gente así.
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