Sobra educación y falta carácter

Por Marco Campos Mena

¿Se ha preguntado qué significa todo lo que dicen los ministros de la Corte cuando se pronuncian respecto a cualquier tema?, ¿están a favor, en contra o no dicen nada?, ¿qué significan todas esas palabras técnicas que mencionan?

Seguramente a la mayoría de los mexicanos les pasa algo así y no los pueden tomar en serio porque simplemente no los entienden, el gran mal de una educación avanzada que rompe los canales de comunicación entre el experto y el pueblo.

Esto mismo ha sido la razón por la que muchas veces en las elecciones gana el menos preparado para el puesto.

¿Recuerda cuando les preguntaron a inicios del sexenio pasados sobre temas técnicos a los candidatos para los puestos estratégicos en energía y cómo respondían? No ganaron los más preparados, ganaron los que tenían afinidad al gobierno pese a sus pésimas respuestas, como “¿qué es un CEL?” y en vez de responder “Certificado de Energía Limpia” contestó que es lo que traía en la bolsa, un celular… eso, por desgracia, es la realidad en la que vivimos.

Quienes tienen un título universitario o de posgrado suelen ser más educados en su manera de conducirse, en especial los que tienen un nivel digno del título que ostentan, pero esa misma forma de ser, la cortesía y cuidar las palabras con las que se conducen, rompe la manera de comunicarse con la gente que habla el lenguaje de las emociones.

Si usted se pregunta, ¿por qué ganan las emociones a la razón? Piénselo como una persona enamorada, no va a atender a los pensamientos racionales, se convencerá por lo que siente y por la imagen que les transmiten, por eso se dice que el amor es ciego. Verbo mata a argumento.

Ahora imagine cómo piensa el pueblo, ese al que le han endulzado el oído con promesas falsas, al que le han ofrecido venganza contra su ex… gobierno y que cree que las soluciones fáciles existen sin considerar las consecuencias, no votarán por el que dé el mejor argumento, votarán por el que les haga emocionarse por una narrativa aunque sea mentira… “mieeeentes tan bien, que me sabe a verdad…”

Las cosas se complican mucho más cuando quienes dan argumentos sólidos utilizan lenguaje técnico para explicar sus puntos de vista, ¡duermen a sus oyentes! Ya mejor háblenles en chino, igual no les van a entender.

En meses pasados, cuando atacaban directamente a la ministra presidente, Norma Piña, ella al contestar a los ataques se reservaba mucho y no era capaz de dar una respuesta contundente.

Las réplicas solían ser cautas, estructuradas y respetuosas, pero eso no servía para convencer a la gente de absolutamente nada, mientras el agresor, sin miedo a mentir y causar daño utilizaba adjetivos groseros y distorsionaba la realidad para que el pueblo la viera como una villana, mismo pueblo que jamás entendió que ella se defendía.

Realmente, ante la bravuconería con la que se conducen los radicales hace falta que la respuesta sea con carácter, suficientemente directa y en palabras sencillas para que la gente entienda lo que pasa realmente en el debate, si es que se le puede llamar así.

Sé que a muchos nos puede parecer una barbaridad que escuchemos del candidato al que queremos apoyar hablar así, pero tenemos que admitir que es necesario que hable el lenguaje de la mayor parte de los electores para que pueda ganar; esa persona preparada y con experiencia de nada nos sirve fuera del puesto para el que se postula.

Durante las siguientes elecciones ponga atención a esos detalles, es un concurso de popularidad, una discusión de bajo nivel para ver quién gana la preferencia de quienes no entienden nada de lo que están votando, por eso tenemos el país que tenemos.

¿Aún piensa que la democracia funciona? La ‘demos cratos’, gobierno del pueblo, como quiso explicar la doctora Sheinbaum sin entender realmente el término y que el Poder Judicial no es parte del gobierno y que no es lo mismo democracia que realizar elecciones.

Estrictamente la democracia es la participación de la ciudadanía en las decisiones gubernamentales, o sea, que el ciudadano sea el que avala o rechaza las acciones del poder ejecutivo, el gobierno, la administración pública, hasta allí.

Y ya que hablamos de legitimidad, esta debe venir de un proceso confiable para que podamos tener a los perfiles más capacitados y no a los populares, pero en este fallido sistema de popularidad, a los preparados les hace falta carácter para vencer a los populistas (por no dejar, recordemos que la democracia degenera en populismo, mentir para ganar y mantener el poder).


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