Por Miguel Villarello
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Tradicionalmente Saltillo era considerada una ciudad muy tranquila junto con la región que abarca en un amplio valle rodeado de montañas, pero de un tiempo para acá han venido sucediendo algunos hechos naturales que la han puesto en el escenario nacional, algunos de estos hechos refieren a los sismos que son cada vez más concurrentes a ciertas horas nocturnas y en ciertos días del mes.
No obstante, quienes viven en esta región que comprende tres municipios y su área conurbada, Saltillo, Ramos Arizpe y Arteaga no se ponen de acuerdo en si verdaderamente estos sismos son producto del acomodo de las placas geológicas o a causa de la actividad del hombre, por ejemplo, debida a la explotación de material pétreo.
Además, se rumora que la autoridad, concretamente Protección Civil o Bomberos no cuentan con un protocolo de prevención, rescate, atención o salvamento en caso de que ocurra un terremoto con consecuencias graves y cuyo epicentro llegase a ser una zona poblada en esta región sureña de la entidad.
¿QUÉ ES?
A un terremoto también se le llama sismo, seísmo, temblor de tierra o movimiento telúrico y se trata de la sacudida brusca y pasajera de la corteza terrestre producida por la liberación de energía acumulada en forma de ondas sísmicas.
Los más comunes de estos fenómenos se producen por la actividad de fallas geológicas.
De acuerdo con datos de la Comisión Nacional de Prevención de Riesgos y Atención de Emergencias de Costa Rica, uno de los organismos más avanzados en lo referente a terremotos y sismos de Latinoamérica, así como su atención, prevención y salvamento, define lo que es un sismo.
Un sismo es el movimiento brusco de la Tierra causado por la liberación de energía acumulada durante un largo tiempo; así de sencillo.
Afirma que normalmente estos movimientos son lentos e imperceptibles para la mayoría de las personas, no obstante que en algunos el desplazamiento libera una gran cantidad de energía, ello es debido a cuando una de las placas se mueve bruscamente contra la otra, rompiéndola y originando el Terremoto.
Aunque los sismos y terremotos podrían originarse también por la activación de fallas sísmicas y la erupción de los volcanes.
De acuerdo con el Gobierno de México, a través del Centro Nacional de Prevención de Desastres, los sismos son las vibraciones de la tierra ocasionadas por la propagación en el interior o en la superficie de ésta a través de diversos tipos de ondas.
En su sitio electrónico https://www.gob.mx/cenapred/articulos/que-es-un-sismo-y-por-que-suceden?idiom=esla CENAPRED sostiene que terremoto o temblor se utilizan como sinónimos de la palabra sismo.
Cabe destacar que el CENAPRED cuenta con protocolos preventivos y de actuación para sismos, terremotos, inundaciones y deslave de cerros, entre otros; y que tiene que ver con la protección civil, además de contar con una escuela nacional de protección civil.
De acuerdo con expertos, los sismos ocurren porque la tierra está cubierta por una capa rocosa conocida como litosfera, con espesor hasta de 100 kilómetros, la cual está fragmentada en grandes porciones conocidas como placas tectónicas.
Y la movilidad de las placas tectónicas es la que ocasiona que en sus bordes, justo donde estas placas se contactan, se generen esfuerzos de fricción que impiden el desplazamiento de una respecto de la otra.
En caso de que ese esfuerzo sobrepase la resistencia de la roca o se venzan las fuerzas friccionantes, sobreviene la ruptura violenta trayendo como consecuencia la liberación repentina de la energía que se haya acumulado y se desate el sismo o terremoto.
ÚLTIMO TEMBLOR
De acuerdo con investigación de datos, el último sismo percibido sucedió este sábado 18 de septiembre a las 12 horas con 24 minutos, de acuerdo con datos del Servicio Sismológico Nacional.
Y, aunque su epicentro fue localizado a 23 kilómetros al este de Ramos Arizpe, Coahuila, de inmediato la población dio cuenta de él a través de las redes sociales, afirmando haberlo escuchado y sentido levemente en zonas habitadas al norponiente y nororiente de ese municipio y de Saltillo.
La latitud, dijo el SSN, se ubicó en los25.52 grados Longitud y 100.72, a una profundidad de 5 kilómetros y magnitud de 3.9 grados Ritcher.
Mientras que el anterior habría sido apenas el 14 de septiembre, ocurrió pasado el mediodía de acuerdo con datos del Servicio Sismológico Nacional.
Y, aunque su epicentro fue localizado en Santa Catarina, Nuevo León, se sintió por algunas personas de zonas pobladas en Ramos Arizpe y nororiente de Saltillo.
Su magnitud fue indicada en 3.8 grados de la escala Ritcher, su epicentro a 33 kilómetros al suroeste de Santa Catarina, estado de Nuevo León, localidad ubicada a 60 kilómetros al nororiente de Saltillo y la placa que se “acomodó” se localizó a 5 kilómetros de profundidad.
No obstante la distancia, el movimiento telúrico apenas perceptible fue sentido por habitantes de algunas colonias del nororiente de Ramos Arizpe y Saltillo, de las que cabe destacar que están a una distancia mayor a 60 kilómetros de donde ocurrió el siniestro que no causó daño alguno a viviendas del área, según versión de Protección Civil de Santa Catarina.
ESCALA
Para medir la magnitud o trepidación del movimiento telúrico los especialistas basan la investigación en la escala de Ritcher, que son criterios de orden mundial.
Ésta representa la energía sísmica liberada y se basa en el registro sismográfico; es una escala que crece en forma potencial o semilogarítmica, de manera que cada punto de aumento puede significar un aumento de energía diez o más veces mayor cuando sucede el sismo.
Refiere seis niveles de intensidad que van desde menor de los 3.5 grados en los que generalmente no se siente, pero el terremoto es registrado, hasta más de 8 grados y significa que ha sucedido un gran terremoto que acarrea la destrucción total de edificaciones en comunidades cercanas.
Así, iniciando con menos de 3.5 grados Ritcher el sismo no se siente y sí se registra por los aparatos de medición; si se ubica entre los 3.5 y 5.4 grados es muy probable que sea sentido y cause daños menores en viviendas; entre los 5.5 y 6 grados ya ocasiona daños ligeros a casas y edificios de varios pisos; entre 6.1 y 6.9 grados Ritcher llega a causar daños severos en áreas habitacionales con alta densidad poblacional; si se ubica entre los 7 y 7.9 grados se habla de un terremoto mayor y que seguramente causará graves daños y, finalmente, si se le ubica entre los 8 o más grados de la escala se dice que es un gran terremoto y causará la destrucción total de comunidades cercanas a donde se suscitó el epicentro.
VIVIENCIA
Recién ocurrido el terremoto del que se tiene memoria fue el de 1985 cuyo epicentro fue precisamente la Ciudad de México, pero se sintió en un radio mayor a los 300 kilómetros.
También es recordado por el daño causado en que se perdieron miles de vidas, aunque la cifra oficial fue de unos cientos, pero el rumor popular indica que fueron cientos de miles de personas pues muchos quedaron sepultados entre los escombros.
Es una vivencia personal, cuenta Miguel quien a principios de 1986 llegaba a México por cuestiones laborales: “acaba de pasar el temblor, pero se seguían sintiendo réplicas mientras la población apenas se reponía del susto y trataba de continuar con su vida normal”.
“La primera vez que viví un sismo andaba en el centro de la ciudad, donde se podían apreciar desde edificios en ruinas, destruidos y bajo escombros, hasta edificaciones de varios pisos ladeadas, inclinadas y en las que vivían las familias.
“Se sintió un movimiento telúrico, dijo la autoridad horas después que había sido de 3.2 en la escala de Ritcher, pero la verdad no sentí nada, no estaba tan preparado o sensibilizado como las personas de esa ciudad a los temblores, así que me pasó desapercibido.
En respuesta la población se pasó todo el día fuera de sus casas, a la par que todavía me tocó ver que, meses después de sucedido el terremoto del 85, se seguían haciendo labores de retiro de escombro, de rescate por parte de familias o vecinos en los edificios dañados.
Así las cosas, no sentí nada y en tres meses que estuve en aquella capital se presentaron, por lo menos, 10 réplicas o sismos que nunca llegué a sentir”, insiste.
PREVENCIÓN
Tanto la CENAPRED como los expertos a nivel nacional cuentan con un plan de emergencia.
Los especialistas afirman que, aunque un sismo es difícil de predecir, las personas que viven en comunidades rurales de zonas altamente sísmicas o volcánicas sostienen que los animales de corral sobre todo sí perciben los acomodos de tierra: “o cuando un volcán va a hacer erupción lo que les brinda la capacidad de ponerse a resguardo”.
Pero hacen estas recomendaciones para estar preparados en caso de que sobrevenga un sismo de consecuencias catastróficas: Elaborar un sencillo plan familiar de emergencia para salvar la vida de todos; Preparar un maletín para emergencias, que contenga alimentos no perecederos, radio, lámpara, documentos personales, medicinas y protectores para cubrir la nariz; Organizarse y planear como se deberá actuar en caso de terremoto; Retirarse de los lugares altos y de los objetos pesados que puedan caer al piso con el movimiento; Asegurar los muebles de manera que no se caigan con un temblor; y buscar apoyo de un organismo de emergencias municipal, estatal o nacional.
OPINIONES
Aunque la población tradicionalmente se divide en opiniones, para el caso, la región Sureste de Coahuila, donde se halla Saltillo, principalmente es considerada una tierra sin temblores; hace unos 10 años era raro sentir un temblor, pero de unos tres años a la fecha ha subido la frecuencia e intensidad de la presentación de estos.
Aquí está la diferencia de opiniones y es en el sentido de que, si se trata de fenómenos naturales atribuidos al acomodo de las placas terrestres o a la acción del hombre.
Además, los más suspicaces han emitido su opinión, en el sentido de que las tres presentaciones de temblores en la región que comprende Saltillo, Ramos Arizpe y Arteaga, entre los meses de julio y agosto de este año fueron casi a la misma hora, muy cerca de las 21 horas, de noche y fueron sentidos luego de un estruendo.
Así, en lugar de considerarlo como un fenómeno natural, sembraron la duda de si efectivamente esto pudiese ser consecuencia de las pedreras que operarían clandestinamente en el lugar enclavadas en las serranías de dicha área que comprende un radio de por lo menos 75 kilómetros.
Se trata de detonaciones, fue el comentario específico: “que hacen algunas pedreras o molinos de piedra en el área conurbada de Saltillo lo que ocasiona estos supuestos sismos, pues casualmente se dan entre las 7 de la tarde y 9 de la noche, hora en que algunas pedreras aprovechan para extraer la piedra mediante detonaciones con dinamita”, comentó un estudioso.
En contraparte los expertos en geología, entre ellos algunos ingenieros civiles, sostienen que efectivamente pudiera deberse al acomodo de placas geológicas que están en Coahuila.
Que esta tierra se caracteriza por múltiples ríos subterráneos y ductos naturales muy profundos para el gas, pues a esta amplia zona, que forman Coahuila, Nuevo León y Tamaulipas, que se le conoce como la “zona del gas” precisamente por esos ductos que están a más de 1 mil metros de profundidad en esta tierra.
Por su parte los habitantes del oriente de Saltillo, lugar de asiento de colonias populares como Zaragoza, Mirasierra, Loma Linda y Misión Cerritos, donde están las pedreras y se localiza una parte serrana conocida como Zapalinamé, atribuyen estos movimientos telúricos a las detonaciones de estas extractoras de material pétreo.
Independientemente de las opiniones y suspicacias, en el plano oficial la teoría es que los sismos percibidos en la región son producto tectónico y recurrente de una deformación geológica de la amplia placa continental de Norteamérica, de la cual forma parte la Sierra Madre Oriental y que ha hecho surgir varios accidentes geológicos.
La casualidad lleva a pensar que siempre se sientan estos terremotos al oriente de la región, por fortuna en áreas casi sin población o en campo abierto.
En concreto, el epicentro es esta misma zona que componen Saltillo, Ramos Arizpe y Arteaga en Coahuila, junto con Santa Catarina, Apodaca, Escobedo y Villa de García en Nuevo León donde a últimas semanas se han venido sintiendo este tipo de temblores o acomodos de las placas subterráneas que rodean este amplio valle o meseta.
MOVIMIENTO HIDROLÓGICO
Aparte de todo lo anterior, expertos en hidrología cuentan que este tipo de movimientos telúricos pudieran deberse al acomodo de los ríos subterráneos que pasan por la región, ello debido al abatimiento o disminución de los mantos freáticos por tanta extracción de agua.
La explotación se da específicamente en algunos puntos del trayecto de estos ríos al sur de la zona y que continúan su camino hacia el nororiente es una extensa llanura que forman la zona de Derramadero, el Valle de Saltillo, Ramos Arizpe y Arteaga.
Alfredo, un ingeniero civil experto en hidráulica, cuenta que en el área de Derramadero: “hay algunas zonas en las que, con la quietud y la oscuridad de la noche, colocas tu cabeza en el suelo, a flor de tierra, pegando la oreja al suelo y alcanzarás a escuchar el movimiento del agua, el ruido que causa al estar avanzando por los ríos subterráneos que cruzan la región”.
La teoría resulta interesante, pues con cierta lógica aplicada sería posible que, al abatirse el manto freático por la explotación del vital líquido, sobrevenga el acomodo de las placas tectónicas y, en consecuencia, se sienta el temblor de tierra.
SIN ALERTA
No obstante, todo lo anterior aparte de que ni el estado ni Saltillo ni la región Sureste de Coahuila cuentan con algún tipo de sistema de alerta por sismo o terremoto, la autoridad no tiene protocolo alguno de actuación en caso de que se afecte a la región por algún terremoto.
Incluso ni el estado o dependencias municipales de Protección Civil cuentan con una estadística de los sismos que se han presentado en la región.
Por el contrario, quienes sí cuentan con algún sistema de actuación son la Secretaría de la Defensa Nacional, hoy Ejército Mexicano y la Guardia Nacional con el Plan DN-III o Protección Civil Nacional.
A propósito, tanto en el plano nacional, como estatal y municipal precisamente el 19 de septiembre se hacen simulacros de rescate en muchas dependencias públicas; simulacros que comprenden salvamentos en caso de incendio, inundación, derrumbe, bomba, pero ahora se tendría qué incluir la posible afectación por sismo para empezar a fomentar la cultura de prevención ante un fenómeno de este tipo.
ESTADÍSTICA
Según las estadísticas del Servicio Sismológico Nacional (SSN), el cual forma parte de la UNAM e informa sobre la actividad sísmica en el país, el 14 de septiembre se presentó el más reciente temblor de magnitud 3.8 grados con epicentro a 33 kilómetros de Santa Catarina, Nuevo León y que se sintió en Ramos Arizpe y Saltillo; y el 8 de septiembre se dio cuenta de otro sismo de intensidad 3.9 grados con epicentro a 17 kilómetros de Ramos Arizpe.
En el mes de agosto se presentaron dos sismos, por lo menos, el primero el día 19 con magnitud de 3.9 grados a 34 kilómetros al sureste de Saltillo, el segundo, de 3.4 grados de intensidad el 26 de agosto localizado a 19 kilómetros al sureste de la capital de Coahuila.
De acuerdo con los datos consultados en su página http://www.ssn.unam.mx/sismicidad/ultimos-utc/ , además de la página del CENAPRED http://geografica.cenapred.unam.mx:8080/reporteSismosGobMX/BuscarReporteSismo , los municipios que mayor cantidad de movimientos telúricos han registrado en lo que va del 2021 son Ocampo y Múzquiz, cada uno con tres incidentes, seguidos por Parras y Ramos Arizpe cada uno con dos sismos.
Sin embargo, Protección Civil estatal maneja otras cifras, informa que en lo que va del año han ocurrido 16 temblores en la entidad, las intensidades varían desde los 3.2 hasta los 4.2 grados en la escala Ritcher.
Y de acuerdo con los datos estadísticos, en agosto se vivió el sismo con mayor intensidad, aunque el sistema nacional no registra la magnitud mencionada, sí da cuenta de dos sismos, uno el 26 y otro el 19 de ese mes.
El primero indicó entre los 3.9 y 4.2 grados y su epicentro fue en Arteaga, muy cerca de Saltillo, el hecho trascendió en las redes sociales pues la mayoría de la población publicó vía Twitter y Facebook haberlo sentido luego de escuchar un terrible estruendo en los alrededores.
Estos mismos sistemas, el Sismológico Nacional y el CENAPRED reportan que el último temblor sucedió el 14 de septiembre de 2021, pero el de mayor magnitud registrada hasta hoy fue en agosto pasado, que marcó más de 4 grados, fue muy cerca de Saltillo y fue percibido por una gran cantidad de la población en la zona urbana al sur, oriente y Norte.
FUERTE
Aunque las autoridades no se pongan de acuerdo en el día, el sismo de mayor intensidad del que se tenga memoria inmediata en Saltillo sucedió en el mes de agosto, se dice que marcó una magnitud superior a los 3.9 grados Ritcher y que podría haber llegado a los 4.2 grados.
Del él Miguel lo vivió en su casa, dice que: “lo percibes cuando escuchas que los ventanales se cimbran, sientes un ligero movimiento de tierra y es todo, ocurre en segundos, se escuchó un estruendo lejano y luego sobrevino el temblor ligero, fue todo”.
Al respecto, recuerda, a los pocos minutos autoridades de Protección Civil estatal y municipales aseguraron que se emprenderían operativos precautorios para detectar daños en viviendas cercanas al epicentro, al parecer a 33 kilómetros de la ciudad capital y más cercano a Arteaga y, al día siguiente, se informó que no había daño alguno y todo se catalogó como saldo blanco.
SIMULACROS
Versiones van y vienen, tanto de lo oficial como lo popular, mientras tanto habrá que adoptar la cultura de la prevención y actuación en caso de emergencia.
Y no nadamas atenerse a la práctica de los simulacros, por cierto, uno próximo a registrarse entre este domingo y el lunes 20 de septiembre como recuerdo del terremoto del 19 del mismo mes, pero del año 1985, sucedido en la Ciudad de México y que se ha considerado como el más devastador hasta hoy.
En esta serie de simulacros locales se harán réplicas en dependencias municipales, estales y federales para conocer los tiempos de respuesta en cuanto a la actuación y salvamento ante desastres como incendios, inundaciones, derrumbes de edificios, bombas inclusive y, ahora será preciso tomar en consideración la moda recurrente de los sismos presentados a últimas fechas que, de acuerdo con la estadística, se vienen incrementando en recurrencia e intensidad al pasar los 4 grados en la escala Ritcher.
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