Lic. Marco Campos Mena
Tal parece que la facción morenista se esmera en hacer lo contrario a lo que pregonan… ¡Combatiremos la corrupción! Y tenemos al gobierno más corrupto… ¡No endeudaremos! Y suman 7 billones a la deuda, el mayor endeudamiento en un siglo… ¡Respetaremos la democracia! Y hacen hasta lo imposible con toda la fuerza del Estado, incluso violar la ley electoral para quedarse con tantos puestos como les fue posible, incluso llegando al tribunal para quedarse con otra alcaldía más con argumentos débiles, que, dicho sea de paso, son las mismas conductas cometidas por el jefe máximo de la transformación, López Obrador.
Sin embargo, lo que realmente indigna es que la 66 Legislatura comienza en medio de las irregularidades, con una sobrerrepresentación que está en duda por los criterios aplicados, sin sesionar en el Palacio Legislativo, aprobando sin discusión, al vapor y en medio de protestas, la mal llamada reforma judicial.
¿Qué es eso de sesionar en un gimnasio, improvisando una simulación?, ¿dónde quedó la legitimidad? En las sillas sentaron a choferes y ayudantes, no hubo acreditación de quienes votaron y no se respetó el proceso legislativo. ¿Así empieza esta Legislatura? No es de extrañarse que vaya a ser la más corrupta, la que menos cumpla con su función real y la que busque a toda costa la impunidad al oficialismo.
Si esto mismo se hubiera dado en tiempos del PRI o del PAN habríamos tenido a estos mismos actores protestando, tomando calles e insultando a quienes hubieran hecho eso, pero es algo que ya sabíamos desde antes, los seguidores del intento de dictador López no saben de legalidad o justicia, es como ellos dicen si o si, no importa si destruyen todo a su paso.
Los traidores al pueblo, a la patria, se han olvidado de que fueron votados para escuchar y representar al pueblo, no a un partido o a un presidente.
Mario Delgado es una clara muestra de lo que es una Legislatura vendida, irresponsable y traicionera al decir que “le van a dar de regalo de despedida a López Obrador la aprobación de todas sus reformas”. ¿Qué es esa aberración?, ¿dónde dejas al pueblo? ¡Tu responsabilidad como legislador es ser un contrapeso, evaluar lo que se manda, hacer parlamento y mejorarlo o desecharlo si perjudica al país! ¡Traidores!
Hay que ser demasiado ciego, carente de masa encefálica o corrupto para apoyar la mal llamada reforma judicial cuando toda la sociedad (que conoce del tema y en general), empresarios, organismos internacionales e inversionistas están alertando del gran daño que ocasionará al país politizar al poder judicial.
¿Qué nos espera?, ¿jueces con partido político? Si así son los vendidos de los diputados ¡imagínese lo que sería tener juzgadores con compromisos electorales!
López Obrador se está encargando de destruir cuanto puede el país a menos de un mes de su salida, ¿qué le espera a Claudia?, ¿a quién le echará la culpa del desastre de país que está por recibir?, ¿será que ya la están adoctrinando para echarle la culpa a Calderón?
Esta Legislatura que mal comienza es augurio de tiempos oscuros para México, tiempos en los que los vendidos aprovecharán todo su poder para hacer leyes a modo, buscarán impunidad y defenderán al saliente López Obrador para que no se investigue toda la corrupción y desvíos de dinero, el nepotismo y las obras hechas con materiales de pésima calidad comprados a precio de los mejores e incluso inflados.
Atentar contra la división de poderes y buscar el sometimiento del Legislativo y Judicial al Ejecutivo es una traición a la patria, nos acerca un paso más a la dictadura y a la verdadera oligarquía de la que tanto habla López Obrador, el gobierno de unos pocos, de la mafia del poder que asigna contratos de manera directa, oligarquía que elimina la pluralidad de voces y que impone su voluntad sin escuchar a las minorías.
Lo he dicho en anteriores ocasiones y lo sostengo: México tiene que cambiar de modelo urgentemente, la democracia no sirve, se degrada a populismo y es la manera en la que los perversos y siniestros justifican con una narrativa llena de mentiras el abuso de poder y la corrupción.
Desde una perspectiva personal, no solo debería desecharse la idea de que hay que democratizar el Poder Judicial, sino que tenemos que eliminar la democracia en los poderes Ejecutivo y Legislativo para que de esta manera solo puedan llegar al poder aquellos que sean realmente los más preparados, capaces y confiables mediante la aplicación de exámenes teórico-prácticos y que hayan superado las pruebas de control y confianza.
Hay que recordar que para que la democracia funcione todos los participantes tienen que encontrarse en igualdad de circunstancias, entiéndase por ello, económicas, de conocimiento y sociales. La realidad en México es que la desigualdad está presente en todas partes y es muy fácil abusar de los menos favorecidos y usar a los ricos y poderosos para mantener esa desigualdad, y justo así es la política de este país, se busca mantener a la mayoría pobre e ignorante para que voten sin saber del tema mientras se hacen alianzas con los más ricos y poderosos para hacer negocios en los que ambos salgan beneficiados.
Esto es lo mismo que en el mes de la patria los traidores buscan mantener, pobreza, abusos, privilegios, impunidad, corrupción… eso es lo que la nueva Legislatura y López buscan con la reforma al Poder Judicial, eliminar el último contrapeso y poder poner a personas a modo para hacer simulaciones de justicia cuando en realidad se impone el criterio y voluntad del Ejecutivo.
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