Ciudad de México, 21/08/26 (Más).- México ha quedado rezagado frente a otros productores de América Latina en el reacomodo del mercado petrolero mundial provocado por los meses de conflicto en Irán, debido a una menor producción, una reducción de las exportaciones de crudo y una política energética orientada a privilegiar el abasto de las refinerías nacionales.
De acuerdo con información de El País, las exportaciones mexicanas de petróleo se ubican en mínimos históricos, con un promedio cercano a 500 mil barriles por día, mientras la producción nacional ronda los 1.3 millones de barriles diarios, una situación que limita la capacidad del país para aprovechar el incremento de los precios internacionales del crudo.
El escenario contrasta con el avance de otros productores latinoamericanos, entre ellos Brasil, Argentina, Guyana y Venezuela, cuyos volúmenes de producción y proyectos de exploración han adquirido mayor relevancia ante las alteraciones provocadas por el conflicto en Medio Oriente y las dificultades para transportar hidrocarburos a través del estrecho de Ormuz.
La Administración de Información Energética de Estados Unidos (EIA) estimó que el volumen de hidrocarburos líquidos transportado por el estrecho promedió 4.9 millones de barriles diarios durante el segundo trimestre de 2026, frente a los 21.6 millones registrados en el último trimestre de 2025, antes del inicio del conflicto.
El Centro de Política Energética Global de la Universidad de Columbia señaló que América Latina ya avanzaba hacia una posición estratégica como fuente de suministro petrolero fuera de la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP), una relevancia que aumentó con las restricciones derivadas de la guerra.
Nick Wayth, director ejecutivo del Energy Institute, indicó que América del Norte y América del Sur producen actualmente alrededor de 20 por ciento más petróleo que Medio Oriente. El crecimiento está encabezado por Estados Unidos, pero también incluye el aumento de producción de Brasil, Guyana y otros países del continente.
Brasil se mantiene como el principal exportador de crudo de América Latina, con una producción de aproximadamente 4.5 millones de barriles diarios. El país mantiene activas subastas para la exploración de nuevas áreas del presal y evalúa un descubrimiento de hidrocarburos frente a la desembocadura del río Amazonas.
Argentina también impulsa nuevas áreas de exploración marítima y busca complementar la producción de Vaca Muerta, mientras Guyana se ha consolidado como un nuevo productor relevante del Caribe al elevar su extracción hasta cerca de 750 mil barriles diarios, equivalentes a alrededor de 7 por ciento de la producción regional.
Venezuela, por su parte, atraviesa un proceso de recuperación de su capacidad petrolera, con una mayor participación del sector privado bajo respaldo financiero de Estados Unidos. En contraste, México no mantiene actualmente procesos abiertos de subasta para nuevas áreas de exploración.
La especialista mexicana Alma Porres señaló que México no tiene licitaciones abiertas, aunque Pemex ha firmado alrededor de una decena de proyectos mixtos durante este año con el objetivo de elevar su producción. Estados Unidos, en tanto, inició en agosto una subasta de una amplia superficie marítima para impulsar su extracción de hidrocarburos ante la volatilidad internacional.
Aunque la mezcla mexicana de exportación ha aumentado alrededor de 20 dólares por barril desde el inicio del conflicto, el incremento no se ha traducido en una mejora suficiente de las finanzas de Pemex debido a sus elevados costos de operación y a las pérdidas acumuladas.
La petrolera reportó ingresos por aproximadamente mil 300 millones de dólares en junio, un incremento interanual de 61.6 por ciento. Sin embargo, al cierre de ese mes mantenía una pérdida neta acumulada y una deuda de aproximadamente 77 mil 500 millones de dólares, pese a haberla reducido 9 por ciento respecto al cierre de 2025.
El mayor uso del crudo nacional para refinación y abastecimiento interno también representa un costo de oportunidad para las finanzas públicas, debido a que disminuye el volumen disponible para exportación y limita los ingresos obtenidos mediante la venta de petróleo en el exterior.
Banamex señaló que la reducción de la deuda financiera y de los compromisos con proveedores de Pemex continúa dependiendo en buena medida del respaldo del Gobierno federal, mientras las finanzas públicas enfrentan mayores presiones.
A este panorama se suma el desempeño del sistema nacional de refinación. Cálculos del Instituto Mexicano de Ejecutivos de Finanzas (IMEF) estiman que esta actividad genera pérdidas de al menos 10 mil millones de dólares al año, además de que México continúa importando combustibles para cubrir parte de la demanda interna.
Víctor Manuel Herrera, del IMEF, señaló que México importa alrededor de 400 mil barriles diarios de gasolina, principalmente provenientes de Estados Unidos, cuyos precios también han aumentado. A ello se agregan los recursos destinados por el Gobierno federal a subsidiar gasolina y diésel, lo que reduce parte del beneficio fiscal derivado de los mayores precios del petróleo.
El resultado es que, pese al incremento de la cotización de la mezcla mexicana y a la oportunidad que representa la demanda internacional de crudo, México enfrenta limitaciones para convertir el actual escenario energético en mayores ingresos y presencia en los mercados internacionales.
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