Saltillo, Coahuila, 24/08/26 (Más).- El Partido Acción Nacional (PAN) perdió su registro electoral local en Coahuila después de obtener apenas 2.29 por ciento de la votación en la elección para renovar el Congreso estatal, resultado que profundiza la crisis del blanquiazul en una entidad donde en 2023 participó aliado con el Partido Revolucionario Institucional (PRI) y donde ahora, al competir por separado, no consiguió alcanzar el mínimo legal necesario para conservar sus prerrogativas.
El PAN recibió 27 mil 819 votos en la reciente elección legislativa, una cifra inferior al umbral de 3 por ciento establecido por la legislación electoral para mantener el registro como fuerza política local; el resultado deja al partido sin acceso a diversas prerrogativas estatales y obliga a su dirigencia nacional a intervenir directamente en la reorganización de su estructura en Coahuila.
La caída electoral representa uno de los peores resultados del PAN en su historia reciente dentro del estado. El deterioro ya había quedado de manifiesto durante el proceso para renovar la gubernatura en 2023, cuando participó en alianza con el PRI y su aportación individual representó aproximadamente 6 por ciento de la votación total obtenida por aquella coalición.
En el más reciente proceso electoral, el PAN decidió competir en solitario y el resultado confirmó la reducción de su base de apoyo: con menos de tres de cada cien votos emitidos, quedó fuera del porcentaje requerido para conservar su condición de partido político local, lo que tendrá consecuencias tanto en su representación institucional como en sus recursos económicos y capacidad operativa.
Una de las repercusiones más significativas será la ausencia de legisladores panistas en el Congreso del Estado ya que, al no cumplir con el porcentaje mínimo de votación requerido, quedó fuera de la asignación de diputaciones de representación proporcional, con lo que por primera vez en aproximadamente 45 años dejará de tener presencia en el Poder Legislativo estatal.
La pérdida del registro también significa el fin del financiamiento público estatal destinado al partido. Los recursos que anteriormente recibía a través de las autoridades electorales locales dejarán de llegar a su estructura coahuilense, por lo que el sostenimiento de oficinas, personal y actividades partidistas deberá depender en mayor medida del Comité Ejecutivo Nacional.
Otra consecuencia será una disminución considerable de su participación en los tiempos oficiales de radio y televisión correspondientes al ámbito estatal. La reducción de prerrogativas limitará la exposición pública del partido y complicará sus tareas de reorganización y posicionamiento político de cara a los próximos procesos electorales.
Frente al resultado, la dirigencia nacional del PAN determinó intervenir directamente en la estructura partidista de Coahuila. Entre las primeras medidas se encuentra la disolución del Comité Directivo Estatal y de la Comisión Permanente local que encabezaba Elisa Maldonado, con el propósito de iniciar un proceso de reorganización interna.
En sustitución de esos órganos se prevé la integración de una comisión directiva provisional que quedará encargada de conducir al partido durante la etapa de reconstrucción.
El proceso podría prolongarse hasta por tres años y tendrá como objetivo recuperar presencia territorial, reorganizar cuadros políticos y reconstruir una base electoral que permita al PAN volver a competir con posibilidades de conservar representación estatal.
La situación representa un fuerte contraste respecto de la estrategia seguida en 2023, cuando Acción Nacional optó por acompañar al PRI en la contienda por la gubernatura. Aunque aquella alianza permitió al PAN mantenerse integrado a una coalición competitiva, su aportación electoral ya mostraba un debilitamiento que terminó por hacerse más evidente cuando tuvo que enfrentar en solitario la elección legislativa.

Pese a la pérdida del registro en Coahuila, el PAN mantiene su condición de partido político nacional, esto significa que podrá continuar participando en procesos electorales y postular candidaturas dentro del estado al amparo de su registro federal, aunque sin contar con las mismas prerrogativas y recursos que tenía como fuerza política local.
El PAN podrá así preparar candidaturas para los comicios federales y municipales de 2027, pero lo hará desde una posición debilitada y con una estructura estatal sometida a reorganización.
El reto para su dirigencia será recuperar militancia, presencia territorial y votos suficientes para evitar que el resultado de la reciente elección se convierta en un retroceso permanente dentro del escenario político coahuilense.
La pérdida del registro local confirma una tendencia descendente que se había hecho visible desde la alianza con el PRI y que terminó por agravarse cuando el blanquiazul regresó a una competencia independiente.
Sin representación en el Congreso estatal, sin financiamiento público local y con su dirigencia intervenida desde el ámbito nacional, el PAN deberá reconstruir prácticamente desde cero buena parte de su operación política en Coahuila.
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