La aparición del libro ‘Ni venganza ni perdón’, detonó tensiones en el obradorismo al revelar episodios del sexenio anterior y provocar un intercambio de posturas en Palacio Nacional. La presidenta Claudia Sheinbaum tomó distancia de la obra y aseguró que no la leerá, al tiempo que pidió presentar pruebas ante la autoridad si existen irregularidades
Redacción Más
La publicación del libro ‘Ni venganza ni perdón’, de Julio Scherer Ibarra, abrió un nuevo frente político para el obradorismo al exhibir episodios internos del sexenio anterior y provocar un cruce de declaraciones en Palacio Nacional.
La presidenta Claudia Sheinbaum respondió con distancia ante los cuestionamientos sobre la obra y afirmó: “No lo he leído, ni lo voy a leer”, al tiempo que sostuvo que la crítica y la autocrítica son importantes, pero que su Gobierno forma parte de un movimiento de Transformación.
De acuerdo con La Silla Rota, la mandataria fue interrogada durante la conferencia matutina del 16 de febrero sobre el contenido del libro, que incluye señalamientos delicados como presuntas reuniones entre el exvocero presidencial Jesús Ramírez y Sergio Carmona, identificado como el ‘Rey del Huachicol’, asesinado en 2021. Ante ello, Sheinbaum apeló a la congruencia absoluta y minimizó el impacto político de la publicación, al considerar que se trata de un debate acotado a ciertos círculos.

En su respuesta, la presidenta llamó a que, si existen pruebas de irregularidades, se presenten ante la autoridad competente. El planteamiento generó cuestionamientos sobre la responsabilidad de la Fiscalía General de la República de investigar de oficio posibles delitos de interés público, más allá de que medie una denuncia formal.
Un día después, el tema volvió a la conferencia matutina cuando se le preguntó si sería deseable que la Fiscalía investigara a Scherer. “Pues no, no veo ninguna necesidad. ¿Por qué no siguen investigando a García Luna? Se enojan cuando hablamos de Calderón”, respondió la mandataria, en un mensaje que combinó deslinde y contraataque político.
La discusión pública se ha centrado también en si el contenido del libro era conocido previamente en Palacio Nacional. Versiones periodísticas sugieren que la obra habría sido revisada antes de su publicación, hipótesis que, de confirmarse, contrastaría con la afirmación presidencial de no haberla leído. El debate ha colocado en el centro la relación entre lealtad política, transparencia y rendición de cuentas dentro del movimiento que encabezó el expresidente Andrés Manuel López Obrador.
El libro también revive cuestionamientos sobre decisiones administrativas y presuntos daños patrimoniales, entre ellos un señalamiento por 27 mil millones de pesos atribuido a la gestión de Jesús Ramírez por dobles liquidaciones a integrantes del Sindicato Mexicano de Electricistas, un tema que ha sido retomado en la discusión pública sin que hasta ahora se anuncie una investigación específica.
En paralelo al debate político, la agenda pública se vio marcada por otros acontecimientos. Se informó del fallecimiento del periodista Jorge Meléndez Preciado, reconocido por su trayectoria crítica y su participación en la fundación de la Unión de Periodistas Democráticos, así como por movilizaciones de colectivos de personas desaparecidas en Mazatlán y Culiacán, donde familiares exigieron visibilidad y justicia.
El eco de ‘Ni venganza ni perdón’ coloca nuevamente bajo escrutinio las entrañas del obradorismo y abre interrogantes sobre el alcance de las investigaciones oficiales frente a denuncias que, más allá de la arena mediática, plantean posibles implicaciones legales y políticas para el actual Gobierno.
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Me cautivó la manera magistral con que dan cuerpo a la nota mencionada, imparcial y sin tendencia, como pocos medios hoy en día.