Un fallo judicial declaró inconstitucionales los aranceles “recíprocos” de Estados Unidos desmantelando la base legal de su estrategia comercial y obligando a la Casa Blanca a replantear su ofensiva proteccionista. Países como China, México, Canadá y miembros de la Unión Europea ven reducciones en las tasas previas, aunque persisten gravámenes sectoriales y un clima de volatilidad
Redacción Más
La decisión de la Corte Suprema de Estados Unidos de declarar inconstitucionales los aranceles “recíprocos” impulsados por el presidente Donald Trump reconfiguró de forma abrupta el tablero comercial global y abrió un nuevo periodo de incertidumbre para socios y adversarios de Estados Unidos. El fallo dejó sin sustento legal las tasas generalizadas impuestas durante 2025 y obligó a la Casa Blanca a buscar una vía alterna para mantener su ofensiva proteccionista.
De acuerdo con El País, tras la sentencia que dejó herida de muerte la estrategia arancelaria basada en una ley de poderes de emergencia de 1977, Trump reaccionó anunciando un arancel global del 10% para todos los países, ahora sustentado en el artículo 122 de la Ley de Comercio de 1974, que permite imponer gravámenes por 150 días mientras el Congreso decide si los respalda. La medida, sin embargo, no garantiza estabilidad, ya que podría enfrentar nuevos desafíos judiciales o depender de la voluntad legislativa.

Entre los países que resultan potencialmente beneficiados por la caída de los aranceles previos destaca China, que enfrentaba un impuesto del 34% a sus exportaciones hacia Estados Unidos tras meses de tensiones comerciales. También México y Canadá, socios del tratado comercial norteamericano, experimentan un alivio respecto a las tasas de 25% y 35% que les habían sido aplicadas, aunque continúan vigentes aranceles sectoriales al acero, aluminio, cobre y automóviles. La Casa Blanca aclaró que los productos cubiertos por el T-MEC no estarán sujetos al nuevo gravamen general del 10%.
La Unión Europea también ve una reducción en sus aranceles, del 15% al 10%, mientras economías como India, Taiwán, Vietnam, Tailandia, Japón y Corea del Sur mejoran sus condiciones respecto a los gravámenes más elevados que enfrentaban antes del fallo judicial.

Otras capitales, como Reino Unido, Australia, Argentina, Ecuador y Colombia, permanecen con un arancel del 10%, al menos de manera temporal, mientras se define si el Congreso estadounidense respalda la nueva medida o si la Administración opta por declarar una nueva emergencia para reinstalar gravámenes.
La resolución del Supremo no solo impacta en las tasas futuras, sino que deja en el aire el destino de aproximadamente 150 mil millones de dólares ya recaudados por el Departamento del Tesoro bajo el esquema invalidado. El escenario abre la puerta a litigios adicionales y prolonga la volatilidad que ha caracterizado la política comercial de Trump desde su regreso a la Casa Blanca.
Así, aunque varios países amanecen con menores cargas arancelarias, el panorama dista de ofrecer certidumbre. La ofensiva comercial del mandatario republicano continúa, ahora bajo nuevas bases legales que podrían volver a ser puestas a prueba en los tribunales, en un contexto donde la globalización diseñada por Estados Unidos enfrenta una de sus mayores sacudidas en décadas.
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