Sale Gertz y sale AMLO, ¿coincidencia política?

Ciudad de México, 01/12/25 (Más).- A solo dos días de que Alejandro Gertz Manero oficializara su renuncia como Fiscal General de la República, el expresidente Andrés Manuel López Obrador regresó a la escena pública con un mensaje grabado desde su finca en Chiapas.

Los dos hechos, aparentemente independientes, están ligados por la proximidad temporal y porque ambos implican a la Presidenta Claudia Sheinbaum.


Según el análisis de especialistas, la renuncia de Gertz marca el cierre de un ciclo institucional vinculado directamente con el sexenio de López Obrador, mientras que su reaparición pública representa un intento por conservar el papel de referente ideológico del movimiento que encabezó durante más de una década.


La salida del fiscal de AMLO

El jueves 27 de noviembre de 2025, el Senado de la República recibió la carta de renuncia de Alejandro Gertz Manero, quien hasta ese momento se desempeñaba como Fiscal General de la República. En el documento, el funcionario comunicó que dejaba el cargo con efectos legales inmediatos, y que aceptaba la propuesta de la presidenta Claudia Sheinbaum de ocupar una embajada en un “país amigo”.

“Por este conducto hago de su conocimiento mi determinación de presentar mi renuncia al cargo de Fiscal General de la República con efectos legales a partir de esta fecha, con fundamento en lo dispuesto por el artículo 102, apartado A de la Constitución”, señaló Gertz en su carta dirigida al Senado.

Aunque su mandato estaba previsto hasta enero de 2028, la renuncia fue aprobada ese mismo día por el Pleno del Senado con 74 votos a favor y 22 en contra, lo que permitió abrir el procedimiento constitucional para que la presidenta proponga a su sucesor. Se espera que en los días siguientes se dé a conocer una terna de aspirantes, entre quienes suena el nombre de Ernestina Godoy, exfiscal de la Ciudad de México y figura cercana a Sheinbaum.

Diversas voces han interpretado esta renuncia como resultado de un desgaste institucional prolongado. Organizaciones de derechos humanos han subrayado que la gestión de Gertz se caracterizó por la opacidad, el abandono de víctimas y una autonomía de la Fiscalía cuestionada.

En la esfera empresarial, el empresario Ricardo Salinas Pliego acusó abiertamente en redes sociales que la salida del fiscal fue producto de presiones políticas. “Cuando el poder decide quién cae y por qué, la ley se convierte en un instrumento de control”, publicó, aludiendo a una “facción” cercana a López Obrador como responsable de condicionar la permanencia en los cargos al grado de obediencia.

Desde el análisis político, Raymundo Riva Palacio y Salvador Camarena coincidieron en calificar la salida de Gertz como un “golpe indirecto” al expresidente López Obrador, al perder una pieza clave en el aparato judicial. Camarena incluso la calificó como una “humillación” institucional y la consumación de un cambio en el reparto de poder dentro de la Fiscalía.

Los partidos de oposición también expresaron su rechazo a la forma en que se procesó la renuncia. Legisladores del PAN, PRI y Movimiento Ciudadano señalaron que no se acreditó una “causa grave”, como exige la ley, y denunciaron que se trató de una jugada política para consolidar el control del Ejecutivo sobre la FGR.

Key Takeaways

  • Alejandro Gertz Manero renunció como Fiscal General, lo que marca el cierre de un ciclo vinculado al sexenio de AMLO y a la presidenta Sheinbaum.
  • La renuncia fue interpretada por algunos como un golpe indirecto a AMLO, debilitando su influencia en el aparato judicial.
  • López Obrador reapareció públicamente poco después de la renuncia, buscando reafirmar su rol como referente ideológico del movimiento.
  • Analistas sugieren que la cronología de estos eventos podría ser estratégica, como un reposicionamiento discursivo de AMLO ante la nueva administración.
  • El contexto refleja un cambio de etapa en la narrativa del poder en México, con Sheinbaum consolidando su equipo mientras AMLO redefine su influencia.

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EL EXTRAÑO RETORNO DE LÓPEZ OBRADOR

Solo dos días después, el domingo 30 de noviembre, el expresidente Andrés Manuel López Obrador reapareció públicamente con un video grabado en su rancho “La Chingada”, en Palenque, Chiapas. En la grabación, difundida a través de sus redes sociales, presentó su nuevo libro titulado Grandeza, dedicado a la reivindicación de las civilizaciones y pueblos originarios de México.

“Estoy jubilado, ya no participo en la política activa, no quiero hacer sombra a la presidenta Sheinbaum, a quien respeto y admiro. Solo hablaré de historia, de cultura y de lo que considero importante para no olvidar lo que somos”, declaró en el video.

También anunció un segundo libro, en preparación para 2026, titulado Gloria. Aunque insistió en su retiro de la vida pública, dejó abierta la posibilidad de salir nuevamente a las calles “si veo que hay un agravio profundo al movimiento, a la presidenta o al pueblo”.

Las reacciones fueron inmediatas y diversas. Desde el oficialismo, Claudia Sheinbaum celebró el gesto afirmando: “Lo queremos mucho. Su respaldo es una gran noticia que refuerza la unidad del proyecto de transformación”. Funcionarios como los titulares de Bienestar, Mujeres e INPI también expresaron entusiasmo, reconociendo su legado como parte esencial del proyecto político actual.

En contraste, algunos analistas vieron el mensaje como un ejercicio de simbolismo sin incidencia política real. El comentarista Juan Ignacio Zavala afirmó: “Es un señor en retiro… No sé quién va a leer eso. Sheinbaum no necesita a AMLO, ella tiene el poder ahora”.

Del otro lado, el periodista Hernán Gómez interpretó la reaparición como una jugada estratégica: “No digo que gobierna él, pero de que tiene poder, lo tiene. AMLO sigue siendo un factor político real, aunque no ocupe un cargo”.


Calendario cruzado, señales claras

La proximidad entre ambos eventos ha alimentado especulaciones sobre si existió un cálculo estratégico en el calendario político. El 27 de noviembre se formaliza la renuncia de Gertz; entre el 29 y el 30 de noviembre, López Obrador lanza su mensaje. Para algunos analistas, esta secuencia sugiere una estrategia de reposicionamiento discursivo por parte del expresidente ante un reacomodo institucional que ya no le pertenece del todo.

La salida de Gertz es leída como la caída de un pilar del obradorismo institucional, mientras que la reaparición de AMLO, si bien moderada en tono, reafirma su intención de seguir moldeando el relato histórico del presente político.

En síntesis, ambos hechos marcan un cambio de etapa: Sheinbaum comienza a consolidar su propio equipo en áreas clave como la justicia, mientras López Obrador redefine su rol desde un lugar simbólico, pero con resonancia política. La narrativa del poder en México entra así en una nueva fase, con viejos actores que no desaparecen, sino que se transforman.



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