El control estadounidense sobre parte de la industria petrolera venezolana se ampliará mediante un acuerdo para desarrollar 17 campos con más de 65 mil millones de barriles de reservas probadas. Washington sostiene que el pacto reforzará su suministro de crudo y ayudará a reducir los precios de los combustibles, mientras Caracas espera aumentar ingresos, empleos y producción
Ciudad de México, 29/08/26 (Más).- Estados Unidos asumirá el control mayoritario de más de 65 mil millones de barriles de reservas probadas de petróleo venezolano, como parte de un acuerdo anunciado por el presidente Donald Trump y confirmado por la presidenta interina de Venezuela, Delcy Rodríguez, para desarrollar 17 campos estratégicos del país sudamericano.
De acuerdo con información de El País, el acuerdo contempla inversiones superiores a 100 mil millones de dólares y más de 209 mil millones de dólares en tributos para el Estado venezolano, según los términos difundidos por el gobierno de Rodríguez. La operación incluye inicialmente a las empresas Chevron y Halliburton.
Trump afirmó que el convenio permitirá a Estados Unidos controlar una cantidad de reservas que, según sus cálculos, más que duplica las reservas petroleras estadounidenses. El mandatario sostuvo que el acuerdo incrementará el suministro de crudo y permitirá reducir los precios de la gasolina en Estados Unidos a largo plazo.
Rodríguez calificó el pacto como histórico y señaló que las inversiones contribuirán a la recuperación y modernización de la industria petrolera venezolana, además de impulsar infraestructura estratégica y generar recursos para el Estado.
El secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio, respaldó el acuerdo y aseguró que permitirá a Washington acceder a reservas de crudo estables y de bajo costo en el hemisferio. También estimó que cerca de 100 mil millones de dólares de inversión privada llegarán a Venezuela y que el proyecto permitirá generar empleos.
La operación ocurre mientras las reservas estratégicas de petróleo de Estados Unidos, correspondientes a crudo ya extraído y almacenado para situaciones de emergencia, se encuentran en niveles reducidos. Esos depósitos están al 41 por ciento de su capacidad, después de años de utilización para contener los efectos de aumentos en los precios de los combustibles.
Uno de los actores vinculados con las negociaciones es el empresario venezolano Alejandro Betancourt, socio mayoritario de North American Blue Energy Partners, considerada la segunda productora de petróleo de Venezuela después de Chevron. El empresario ha sido señalado en investigaciones por lavado de dinero en Suiza y España.

Funcionarios estadounidenses intervinieron para resolver la situación judicial de Betancourt en Suiza, lo que permitió levantar restricciones de movimiento que pesaban sobre él. El empresario se convirtió posteriormente en una figura relevante para las negociaciones relacionadas con el sector energético venezolano.
El acuerdo también se produce después de que Washington incrementara su control sobre la industria petrolera de Venezuela. Desde la captura de Nicolás Maduro y su traslado a Estados Unidos para enfrentar un proceso por narcotráfico, la Administración Trump ha colocado la recuperación del sector petrolero como una de sus prioridades para la reconstrucción del país.
El plan estadounidense contempla inicialmente estabilizar y recuperar la industria de hidrocarburos, mientras que la celebración de elecciones quedó contemplada para una etapa posterior. Esta estrategia ha generado cuestionamientos entre sectores políticos y económicos venezolanos por la falta de transparencia sobre las condiciones de las operaciones y las empresas participantes.
Una fuente del sector petrolero citada por El País señaló que, la reactivación de campos que permanecían inactivos puede generar regalías, impuestos y empleos para Venezuela, pero cuestionó que el país pueda verse obligado a desarrollar esos proyectos con empresas seleccionadas desde Washington.
El acuerdo ocurre además en medio de una situación económica complicada para la población venezolana. Mientras el sector petrolero y los ingresos del Estado muestran una mejoría, persisten deficiencias en los servicios públicos, cortes de electricidad y agua y una elevada inflación.
Según los datos citados, la inflación anual ronda 600 por ciento, mientras que el ingreso mínimo mensual se ubica alrededor de 240 dólares y representa menos de la mitad del costo de una canasta básica superior a 500 dólares.
Las negociaciones entre Washington y Caracas se desarrollaron durante varios meses, pero se aceleraron ante la proximidad de las elecciones legislativas de medio mandato en Estados Unidos, previstas para noviembre. La administración de Trump enfrenta presión por los precios de los combustibles y por su promesa de impulsar una reducción del costo de vida.
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