La Semarnat reconoció oficialmente los daños ecológicos del proyecto ferroviario y la necesidad de un plan de restauración ambiental integral
Ciudad de México, 03/04/25 (Más).- Luego de cinco años de construcción del Tren Maya en la Península de Yucatán, la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat) ha reconocido oficialmente los daños ecológicos provocados por el megaproyecto y la necesidad de implementar un plan de restauración ambiental integral.
Así lo confirmó la titular de la dependencia, Alicia Bárcena, en un encuentro con medios de comunicación y líderes del sector ambiental, donde detalló algunas de las acciones previstas para mitigar los efectos sobre los ecosistemas afectados.
Entre las medidas anunciadas se encuentra el retiro de mallas colocadas en ciertos tramos que resultan innecesarias y que actualmente impiden el libre tránsito de fauna silvestre, así como la mejora de pasos ya existentes para los animales. “La restauración que requiere una obra como la del Tren Maya es una restauración tan integral porque tiene que haber reforestación. Las propias comunidades pueden ser las que nos ayuden a restaurar el ecosistema forestal”, expresó Bárcena.
El plan contempla también la regeneración de manglares degradados y el trabajo conjunto con productores locales para restaurar la selva. Además, se trabaja en la elaboración de un esquema de conservación ambiental que incluye la propuesta de declarar como área natural protegida el sistema de cavernas y cenotes en el estado de Quintana Roo. No obstante, hasta el momento no se ha definido la fecha de inicio de estas acciones ni se ha informado si se cuenta con un presupuesto específico para ejecutarlas.
Durante la conferencia, la subsecretaria de Biodiversidad y Restauración Ambiental, Marina Robles, fue enfática al señalar que la responsabilidad económica por la restauración ambiental deberá recaer en los responsables de la construcción: “Tiene que pagar quien hizo la obra”, afirmó.
El colectivo Sélvame del Tren, surgido en 2022 como una campaña de concientización sobre los riesgos del proyecto ferroviario, expresó que si bien valoran el reconocimiento oficial del daño, mantendrán una postura crítica y vigilante ante las acciones que se realicen. En un comunicado emitido este miércoles, manifestaron: “Desde este movimiento seguiremos estando abiertos al diálogo para lograr lo antes posible estas reservas que se han propuesto y las acciones para resarcir algunos de los daños ocasionados. Seguiremos en la denuncia y colaboración porque lo que más nos interesa es evitar más ecocidio y mitigar la mayor cantidad del daño”.
Desde su inicio, el Tren Maya ha sido uno de los principales focos de controversia ambiental durante la actual Administración. La construcción ha implicado la tala masiva de árboles y ha generado impactos sobre ecosistemas frágiles, como el sistema de cuevas y cenotes del sureste mexicano.
En 2024, un tribunal federal de Yucatán ordenó la suspensión de las obras del tramo 5 sur en Quintana Roo debido a los daños al subsuelo, obligando al Gobierno a entregar estudios científicos que demostraran el cumplimiento de la legislación ambiental. A pesar de la resolución judicial y de diversas acciones legales impulsadas por organizaciones civiles, el proyecto avanzó entre señalamientos por la falta de transparencia y la negación sistemática de los impactos ecológicos.
El reconocimiento de Semarnat marca un giro en la postura oficial frente a uno de los proyectos emblema del sexenio de Andrés Manuel López Obrador y plantea nuevos desafíos para la administración de la presidenta Claudia Sheinbaum, quien deberá responder ante las exigencias de reparación ambiental sin que hasta ahora se hayan definido los lineamientos claros para comenzar ese proceso.
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