Ciudad de México, 03/04/25 (Más).- La severa sequía que afecta al norte de México, particularmente al estado de Chihuahua, ha impedido que el país cumpla con la entrega de agua pactada con Estados Unidos en el Tratado de Aguas de 1944, lo que ha generado un nuevo punto de tensión en la ya complicada relación bilateral.
De acuerdo con la sección mexicana de la Comisión Internacional de Límites y Aguas (CILA), México ha transferido poco más de 600 millones de metros cúbicos de los 2,185 millones que debe entregar a Estados Unidos durante el ciclo quinquenal que concluye en octubre de este año. Como resultado, el país comenzaría el próximo periodo con un adeudo de 1.520 millones de metros cúbicos, lo que elevaría el compromiso total a 3,705 millones de metros cúbicos para el próximo quinquenio.
Manuel Morales, jefe de calidad del agua en CILA México, explicó que la situación es crítica debido a los bajos niveles en las represas clave del sistema: Amistad, en Coahuila, se encuentra al 21% de su capacidad y Falcón, en Tamaulipas, al 12%. “Esto refleja la severa escasez de agua, de sequía, que prevalece en la cuenca del Río Bravo”, señaló ante los medios.
El Monitor de Sequía de México reportó que hasta el 15 de marzo, el 58.5% del territorio nacional presenta algún grado de sequía, siendo más severa en el norte y noroeste del país, zonas que dependen del agua para actividades agrícolas y urbanas.
El tratado de 1944 establece que Estados Unidos debe entregar 1,850 millones de metros cúbicos de agua anualmente desde el río Colorado a México, mientras que México debe enviar 2,185 millones de metros cúbicos desde el río Bravo a lo largo de ciclos de cinco años. En marzo, el Departamento de Estado estadounidense denegó por primera vez una solicitud de México para recibir agua del río Colorado en Tijuana, como respuesta al incumplimiento del acuerdo por parte del Gobierno mexicano, particularmente en lo relacionado con el abastecimiento de agricultores en el Valle del Río Grande, en Texas.
La presidenta Claudia Sheinbaum reconoció la situación y afirmó que existe diálogo con Estados Unidos. “Ahora el Bravo trae menos agua. Pero vamos a cumplir con el acuerdo poco a poco”, declaró, al tiempo que anunció la implementación de un programa de tecnificación de riego agrícola tanto en la frontera norte como en otras regiones del país. “Es algo que Estados Unidos había estado solicitando a México para que se pueda cumplir con el tratado. Lo hacemos por los agricultores mexicanos y por el campo en México; pero, además, nos permite cumplir de mejor manera con el Tratado de Aguas”, agregó.
En Estados Unidos, el incumplimiento mexicano ha generado reacciones políticas. La secretaria de Agricultura, Brooke Rollins, denunció en redes sociales la situación, señalando que el incumplimiento de México en el marco del Tratado de Aguas y del T-MEC ha afectado gravemente a los agricultores del sur de su país. “El mundo ha sido advertido con este nuevo presidente: negocien de buena fe o asuman las consecuencias”, escribió en un mensaje en su cuenta oficial.
A estas declaraciones se han sumado voces republicanas en Texas, como el gobernador Greg Abbott y el senador Ted Cruz, quienes han instado al presidente Donald Trump a presionar a México mediante negociaciones arancelarias para garantizar el cumplimiento del tratado. “Con el presidente Trump en el cargo y la nueva administración, vamos a conseguir el agua”, aseguró Cruz durante un mitin reciente.
El senador texano Adam Hinojosa también elevó una petición formal al Departamento de Estado, argumentando que México ha incrementado su producción agrícola en Chihuahua durante la última década, utilizando volúmenes de agua superiores a los promedios históricos. Según denunció, esto ha provocado pérdidas importantes en la producción agrícola texana, incluyendo el cierre definitivo del único ingenio azucarero en ese estado y el aumento de hasta 60% en los costos de agua para municipios rurales que ahora dependen de distritos externos.
La situación pone a prueba los mecanismos de cooperación binacional sobre recursos hídricos en un contexto de creciente estrés climático y tensión política, con consecuencias directas para las comunidades agrícolas de ambos lados de la frontera.
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