Ciudad de México. Agosto 7.- El Gobierno de México busca posicionarse como un jugador estratégico en la industria global de los semiconductores, un sector clave para la tecnología, la economía digital y la innovación industrial. Con el respaldo de Estados Unidos y un entorno geopolítico favorable, el país intenta aprovechar su ubicación y relaciones comerciales para atraer inversiones y convertirse en un nodo importante de esta cadena de valor crítica.
De acuerdo con una nota publicada por el portal de El País en México, funcionarios de alto nivel del Gobierno mexicano han iniciado conversaciones con empresas y gobiernos aliados para explorar oportunidades de participación en esta industria, que actualmente está dominada por Asia —principalmente Taiwán, Corea del Sur y China—, pero que Estados Unidos busca diversificar hacia América del Norte.
La apuesta mexicana se centra en convertirse en una plataforma de manufactura y ensamblaje, aprovechando el tratado comercial T-MEC y su cercanía con el mercado estadounidense. Sin embargo, el desafío es considerable: México carece actualmente de infraestructura especializada, personal técnico capacitado a gran escala y una política industrial robusta que articule los intereses público-privados en esta materia.
La administración de Claudia Sheinbaum, según el reportaje, ha planteado la posibilidad de crear un marco legal e incentivos fiscales para atraer a empresas del sector, como parte de una estrategia más amplia de relocalización de cadenas de suministro (nearshoring). Esta tendencia se ha acelerado tras la pandemia y las tensiones comerciales entre China y Estados Unidos, que han hecho visible la necesidad de diversificar la producción de chips.
Además de la atracción de inversiones, el Gobierno explora alianzas con universidades y centros de investigación para fortalecer la formación de talento especializado, algo fundamental en una industria que requiere ingenieros, diseñadores y técnicos de alta especialización.
El interés de México en integrarse al ecosistema de semiconductores también responde a una visión de largo plazo: reducir su dependencia tecnológica, elevar el valor agregado de sus exportaciones y participar activamente en sectores clave como la inteligencia artificial, la automoción eléctrica, las telecomunicaciones y la defensa.
Si bien la entrada de México en esta carrera tecnológica aún está en una etapa incipiente, los próximos años serán cruciales para definir si el país puede realmente dar el salto hacia una economía basada en innovación avanzada o si se limitará a ser un ensamblador más en la cadena global.
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