Por Leslie Zamora
Saltillo, Coahuila, 08/05/2026 (Más).- La posibilidad de adelantar el cierre del ciclo escolar ha generado preocupación entre madres de familia y personas cuidadoras en Saltillo, quienes advirtieron que la medida podría afectar tanto el aprendizaje como la organización diaria de los hogares, especialmente en familias donde ambos padres trabajan y dependen de terceros para el cuidado de sus hijos.
La inquietud entre madres de familia surgió luego de que el jueves el titular de la Secretaría de Educación Pública, Mario Delgado Carrillo, anunciara que el ciclo escolar 2025-2026 podría concluir de manera anticipada como parte de ajustes analizados ante las altas temperaturas previstas para los próximos meses y temas de logística nacional.
Sin embargo, este viernes la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo aclaró que hasta el momento no existe una decisión definitiva y que el tema continúa en análisis con autoridades educativas del país.
Ante este escenario, madres de familia señalaron que, más allá de los argumentos oficiales, el impacto directo recaería en la formación académica de los estudiantes y en la economía de quienes tendrían que buscar alternativas de cuidado durante más tiempo.
Una de las voces consultadas fue Josefina de la Cruz Flores, bisabuela y cuidadora de una alumna de primer año, quien explicó que actualmente se hace cargo de la menor mientras sus padres cumplen con sus jornadas laborales.
Aunque dijo estar dispuesta a apoyarla en casa, reconoció que el entorno escolar aporta herramientas que no pueden sustituirse fácilmente. “Sí, claro que sí es mucho mejor en la escuela, que hacen más cosas, más para enseñanza y todo de ellos, de los niños”, expresó, al mismo tiempo que mostró preocupación pues mencionó que, aunque sea un gusto cuidar de los niños, ellos como adultos mayores también tienen problemas de salud en algunas ocasiones.
Por su parte, Clarisa Gutiérrez consideró que reducir el tiempo en las aulas podría provocar rezago académico y dificultar el ritmo de aprendizaje, particularmente en edades tempranas. “La curva de aprendizaje no es de uno o dos días, el aprendizaje es mucho tiempo, si no tienen el debido tiempo para aprender las cosas, ¿cómo esperamos de ellos algo más temprano?”, señaló.
La madre también expuso que, debido a sus horarios laborales, la escuela representa una parte importante de la rutina familiar y de la formación de su hija. Añadió que los periodos prolongados fuera del aula obligan a reiniciar procesos de adaptación. “No es lo mismo venir y estar aquí que estar en casa, son cosas muy diferentes”, comentó.
En el mismo sentido, Giselle cuestionó que la reducción del calendario sea la única alternativa y planteó que pudieron explorarse otros esquemas antes de recortar semanas de clase. “Puede haber otro tipo de implementaciones, como a lo mejor un cambio de horario o algún horario escalonado de clases, sin tener que llegar a cortar casi tres meses lo que es el calendario escolar”, dijo.
Además del impacto académico, las madres señalaron que la medida también implicaría gastos no contemplados, ya sea en cursos de verano, regularización o servicios de cuidado infantil. En algunos casos, explicaron, será necesario recurrir nuevamente al apoyo de abuelos o familiares para poder mantener sus actividades laborales.
Aunque algunas cuidadoras reconocieron que podrán adaptarse a los cambios, la mayoría coincidió en que cualquier modificación al calendario escolar debe considerar no sólo factores externos, sino también la dinámica de miles de familias trabajadoras que dependen de la escuela como parte esencial de su organización diaria.
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