Por Horacio Cárdenas Zardoni
Hace algunos días se difundió un boletín de prensa emitido por el republicano Ayuntamiento de Saltillo, uno de esos boletines que no deberían salir de la máquina de escribir, de la computadora o de la cabeza de quien cumple las funciones de comunicación social. Por más que sea su obligación reproducir a pie juntillas lo que dijo determinado funcionario público, en este caso el ciudadano presidente municipal, a quien se le fue la onda, al menos así me parece a mi, en una declaración, que sus encargados de prensa debieron matizar, o de preferencia sepultar donde nadie lo encontrara.
Fechado el día 28 de marzo, y repetido en una docena de medios de comunicación, o bastantes más, pero nos cansamos de ver lo mismo reproducido íntegramente, sin que en las redacciones de los medios impresos o electrónicos nadie se tome la molestia de darle una refriteada, así sea para que no salga igual que en los ‘medios hermanos’ que son la competencia, decía el boletín que Saltillo avanza en la reestructuración del transporte público, proceso que se haya completado en un 90%.
En ese momento comentamos que, bueno, transcurridos tres meses completos, más el período transcurrido desde la celebración de la elección, en que salió triunfador Javier Díaz González hasta la toma de posesión, ya estamos hablando de nueve meses, unos con sueldo y otros como meritorios, pero ya es un buen tiempo de trabajo como para que la reestructuración del transporte urbano, como otros veinte asuntos en los más diversos temas de competencia de la administración pública municipal, y aquí incluya lo que considere más urgente, el tránsito, el agua, la seguridad, la convivencia, la expansión de la mancha urbana, lo que guste o lo que más coraje le dé.
En nuestra mente periodística, permanentemente buscándole errores, voluntarios o involuntarios a los políticos, nos pusimos a hacer cábalas: se tardaron noventa días en el 90%, pues para completar el restante 10% faltarían solamente otros diez, ¿o no?
Pues bien, el 9 de abril se dio a conocer, otra vez a punta de boletinazos, lo que podría considerarse ya el plan de reestructuración del transporte completo al 100%, todavía se dan el lujo de ganarle un día o dos a lo dicho, a nivel político la cosa va de manera impecable. Donde comenzamos a pasar aceite es cuando durante el evento, y luego en el boletín correspondiente, se nos informa a nosotros el respetable público que sí, que la cosa va viento en popa… o Diesel en el tanque, o electricidad en la batería, pero que se va a tardar… seis meses, así que el transporte público reestructurado, lo comenzaremos a ver los saltilleros, si bien nos va, por allá del mes de octubre, esperemos que de este mismo año.
Seis meses es la sexta parte del período de gobierno de un alcalde, que es de tres años, más los tres que ya van transcurridos hasta el último de marzo, ya son nueve. Así es el tiempo, no para por nada ni por nadie, ni siquiera por los gobiernos y sus buenas intenciones de cumplir con las promesas de campaña. ¿Cómo dice aquel dicho? A dios rogando y con el mazo dando… Si quisiéramos interpretarlo a la luz de lo que le venimos comentando, el día primero de enero debieron comenzar a circular las unidades de transporte colectivo que prestarán servicio gratuito en las rutas troncales… ponga que no las treinta que dijeron, pero sí unas cinco o seis, para tener un efecto simbólico de que se está haciendo lo que se dijo que se iba a hacer. En cambio lo mandan a octubre… y eso si no pasa nada, el efecto del mazazo y la oración, pues como que ya no es igual.
Porque la cosa está del cocol, eso no lo duda nadie. Con esto de los aranceles que está repartiendo Donald Trump en órdenes ejecutivas como si de barajitas se tratara, ahorita nos tienen azorrillados a todos los mexicanos, a todos los chinos, europeos, japoneses, a todo el mundo, parejo, o bueno, no tan parejo, a unos más y a otros menos, pero no se salva nadie, ni el camarada Vladimir Putin. Hacer planes a seis meses, es una apuesta difícil de tantear qué es lo que puede uno salir ganando, o perdiendo.
Pero por lo pronto está el compromiso, realmente no sé bien a bien cuánto tiempo se tarda una armadora en fabricar un camión, bueno, treinta camiones, pero medio año se nos hace mucho. General Motors y Stellantis saca vehículos por cientos cada semana, Freightliner también, y eso solo las de por acá, pero las otras trabajarán a un ritmo similar. Así que el tema no ha de ser el de la producción de los camiones, sino algo más pedestre, lo del dinero para adquirirlos, por ejemplo. Digo, para no decir que si las rutas, que si las alimentadoras, que si lo que sea, eso se supone que ya está todo lavado y planchado.
Todavía recordamos al sentencioso José María Fraustro, expresidente municipal, queriendo enchalecar a su sucesor Javier Díaz con lo de su vacilada de Nueva Estrategia del Transporte, en que se tronó unos ciento cincuenta millones de pesos, y no sirvió para maldita la cosa. Dijo, palabras más o menos, que Javier tendría por fuerza que apegarse a la NET, y ya vimos que lo mandó por un tubo de albañal por el que apenas cupo.
Pero para que no haya reclamos posteriores, las cosas deben apurarse. Por lo pronto yo me apuraría a mostrar avances, la gente eso es lo que quiere, queremos. Por la otra, hay que cuidar más lo que se dice y lo que se boletina, porque nunca falta quien se ponga a hacer sumas y restas, y ya ve cómo vamos saliendo, no muy bien hasta el momento.
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