Moscú, 25/10/24 (Más / IA).- Elon Musk, magnate de la tecnología espacial y responsable de la red satelital Starlink, habría establecido un canal de comunicación directo con el presidente ruso, Vladimir Putin, a finales de 2022, de acuerdo con una reciente investigación de The Wall Street Journal. Este vínculo entre Musk y Putin, inicialmente desconocido para el público y apenas confirmado por fuentes de inteligencia estadounidenses y europeas, ha levantado preocupaciones en Washington y el Pentágono sobre la posible influencia del Kremlin en el empresario estadounidense.
En una de sus charlas, Putin lanzó una solicitud inesperada a Musk: que evitara habilitar la cobertura de Starlink sobre Taiwán. Esta petición, de acuerdo con informantes, respondía no a los intereses directos de Rusia, sino a una concesión hacia el líder chino, Xi Jinping, aliado estratégico de Moscú. Xi, según fuentes cercanas al Kremlin, deseaba mantener a Taiwán desconectado de influencias externas, en un esfuerzo por limitar la capacidad de intervención de actores extranjeros en la isla y evitar un posible conflicto armado.
La respuesta de Musk a esta solicitud no se ha hecho pública. Sin embargo, el mapa de servicio de Starlink deja a Taiwán en un estado de cobertura “próximamente disponible”, mientras que otros países continúan recibiendo el servicio. Este hecho ha generado especulaciones de que el empresario estadounidense podría haber accedido a la solicitud del presidente ruso, lo que representaría una estrategia de Musk para mantener su neutralidad en un contexto geopolítico cada vez más tenso.

A lo largo de las comunicaciones, las interacciones entre Musk y Putin fueron descritas como “corteses” y “casi familiares” por las fuentes, aunque los temas tratados distaban mucho de ser triviales.
Ambos abordaron puntos sensibles para sus intereses, como la expansión de Starlink y sus implicaciones en áreas de conflicto como Ucrania y Taiwán, así como la posibilidad de cooperación en el ámbito espacial. En uno de estos intercambios, Putin afirmó: “Nos interesa el futuro de la tecnología en el espacio”, en referencia a los avances de SpaceX, la empresa de Musk que lidera la carrera espacial privada.
Uno de los temas más delicados fue el uso de Starlink en Ucrania. Desde el inicio de la invasión rusa en febrero de 2022, Musk envió terminales de Starlink al ejército ucraniano, facilitando las comunicaciones en áreas afectadas por el conflicto. Sin embargo, su postura respecto a Ucrania fue cambiando a medida que el conflicto se intensificaba. Para septiembre de ese año, una operación ucraniana que intentó usar Starlink para guiar drones hacia una base naval en Crimea fracasó debido a que Musk decidió no habilitar la cobertura en esa zona. Esta decisión sorprendió a las fuerzas ucranianas, que se encontraron sin conexión en plena operación.
Al respecto, Musk sostuvo que Starlink era una red para fines civiles y no debía usarse en ataques ofensivos. En su opinión, una incursión en Crimea, anexada por Rusia en 2014, podría provocar una escalada nuclear, por lo que prefirió bloquear la conexión para evitar una catástrofe. Asimismo, en octubre de 2022, Musk propuso en su red social X un plan de paz que incluía reconocer la soberanía rusa sobre Crimea y declarar a Ucrania un país neutral. Esta postura provocó el rechazo de miles de usuarios, quienes criticaron a Musk por, aparentemente, ceder a las demandas del Kremlin.
Mientras Musk realizaba estos movimientos, sus contactos con Putin permanecían en secreto. Los recientes reportes sobre sus intercambios añaden una nueva dimensión a su postura ante la guerra en Ucrania y su posible alineación con intereses de China y Rusia en el tablero global.
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