Oakland, California, 18/05/26 (Más).- Elon Musk sufrió este lunes un revés judicial tras perder la demanda que interpuso contra Sam Altman y OpenAI, el laboratorio de inteligencia artificial creador del popular chatbot ChatGPT.
El fallo, emitido por un tribunal federal de Oakland, determina que la startup de IA no violó su misión de beneficio público al transformarse en una empresa con fines de lucro, desestimando así la reclamación del empresario multimillonario.
De acuerdo con los reportes de EL PAÍS, que destacó que el jurado consideró que Musk presentó su demanda fuera del plazo legalmente establecido, lo que motivó que se calificara como “prescrita”.
Tras conocer la decisión, Musk anunció en X, la red social que él posee, su intención de apelar ante el Noveno Circuito, argumentando que “crear un precedente para saquear organizaciones benéficas es increíblemente destructivo para las donaciones caritativas en América”.

El juicio, que se prolongó durante tres semanas, se caracterizó por acusaciones cruzadas entre ambos magnates tecnológicos y otros inversores, revelando la tensión entre Musk y los ejecutivos de OpenAI, Sam Altman y Greg Brockman.
Musk alegó que los fundadores se aprovecharon de sus aportaciones iniciales para luego transformar OpenAI en una empresa con fines comerciales, reclamando una indemnización de 150 mil millones de dólares. Sin embargo, el jurado falló en su contra, resolviendo únicamente cuestiones procesales y no sobre el fondo del caso.
Durante las sesiones judiciales, los abogados de Musk subrayaron que Altman y Brockman “robaron una organización benéfica” al desviar inversiones iniciales hacia un modelo de negocio lucrativo, describiendo a Altman como mentiroso y manipulador.
Por su parte, la defensa de OpenAI retrató a Musk como una persona volátil y con ansias de control, recordando que abandonó la empresa tras no obtener el dominio absoluto y que posteriormente fundó su propia startup de IA, xAI.
El origen de OpenAI se remonta a 2015, cuando Musk y otros inversores aportaron 38 millones de dólares a la incipiente empresa de investigación sin fines de lucro, destinada a desarrollar inteligencia artificial en beneficio de la humanidad. La compañía experimentó un crecimiento exponencial y actualmente se aproxima a una valoración de un billón de dólares, con planes de salir a Bolsa en los próximos meses, un proceso que ahora parece más despejado tras la sentencia.
La jueza federal Yvonne Gonzalez Rogers destacó durante el juicio que “existe una cantidad sustancial de pruebas que respaldan el veredicto del jurado, por lo que estaba preparada para desestimar el caso de inmediato”, reafirmando que la decisión se basó en formalidades procesales y no en el análisis de las acciones de los ejecutivos de OpenAI. Mientras tanto, Musk continúa centrado en otros proyectos, incluyendo la inminente salida a Bolsa de SpaceX, su empresa de satélites y cohetes.
Más allá de la disputa con Musk, OpenAI enfrenta múltiples litigios pendientes, principalmente relacionados con derechos de autor y privacidad de datos.
Entre los casos activos destacan la demanda de The New York Times y Microsoft por presunto uso no autorizado de artículos para entrenar modelos, así como demandas de autores y editoriales por libros protegidos y casos colectivos por compartir datos de usuarios con terceros como Meta y Google.
También se investigan reclamaciones sobre responsabilidad civil, incluyendo una por la muerte de un adolescente en California.
Aunque el caso de Musk se ha cerrado en esta fase procesal, los tribunales continúan resolviendo otras demandas que podrían afectar de manera significativa a OpenAI.
En conjunto, la empresa enfrenta dos frentes jurídicos principales: el copyright y la privacidad, siendo el pleito contra The New York Times el más influyente por su posible repercusión en toda la industria de inteligencia artificial, mientras la compañía se prepara para consolidar su posición en el mercado y su salida a Bolsa.
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