Ahora si se puso bien tosca la situación, bien raro todo, verán ustedes estimados lectores de esta humilde columna. Cuenta la leyenda que allá por el rumbo del INE, presidido por Lorenzo Córdova, en Chilangotitlán, se prepara un acuerdo que podría cambiar el orden de la materia y la antimateria en el universo político de Coahuila, principalmente en el PRI, pero el rebote podría llegar a todos los que andan en la grilla, sin importar colores, cambiaría el orden de las cosas.
Vamos por partes. Como se ha venido manejando desde hace ya varios meses, en el 2023 solo habrá elecciones en Coahuila y el Estado de México. De acuerdo con las reglas de paridad de género, en alguno de esos dos estados los partidos políticos deberían presentar a una mujer como candidata a la gubernatura. Para darle la vuelta a esa disposición se preparó una reforma constitucional en la que se pretendía exentar a Coahuila de cumplir con ese precepto garantizando, no solo la paridad, sino incluso la alternancia de género en el principal cargo del estado y de ahí para abajo. Dijeron que a todas, como en el chiste de la madre superiora.
La reforma apelaba además a una, tal vez mítica o quimérica, disposición del INE en el sentido de que las entidades que ya tuvieran reglamentado en el tema de equidad de género, no estarían obligadas a cumplir con el acuerdo de paridad del Consejo General. Hasta ahí todo pintaba bien. Pero, de pronto el cielo político se comenzó a llenar de nubarrones. La reforma fue impugnada ante la Suprema Corte de Justicia y ante el Tribunal Constitucional Local, la Corte perfilaba una sentencia que obligaría a postular una mujer en Coahuila, ante esa posibilidad el Tribunal Constitucional Local sesionó para dejar la reforma sin efecto de manera lisa y llana y con ello regresamos al principio, se tendría que postular a una mujer en alguno de los dos estados.
Si bien el asunto ya estaba complicado de por sí, se puso todavía más difícil con el proyecto de acuerdo que habrá de discutir el INE y que ya se filtró a la prensa nacional. Ocurre que ese documento va más allá de ordenar la postulación de mujer en alguno de los dos estados en cuestión, señala también que deberá ser en aquella entidad donde el partido tenga mayores posibilidades de ganar, y si revisamos las encuestas, el estado donde mayores posibilidades tiene de ganar El PRI es Coahuila.
Para atrás los filders, como se dice en el beisbol llanero, el bateador la puso más allá de lo que se esperaba y hay que correrle para atrás para recoger la bola, así, más o menos, está pasando con el posible acuerdo del INE, porque si lo aprueban en esos términos debería ser candidata, lo que dejaría sin posibilidad alguna a Manolo Jiménez, el aspirante tricolor mejor posicionado.
Morena, por el contrario, está mejor posicionado en el Estado de México, pero allá no tienen problema porque la candidata natural es Delfina Gómez, la actual Secretaria de Educación, en todo caso estarían obligados a lanzar un hombre en Coahuila y lo tendrían que elegir de entre Armando Guadiana, Ricardo Mejía y Luis Fernando Salazar.
Vaya que si se ha venido complicando la candidatura de Jiménez Salinas, si no es por una cosa es por otra, si no es Juana es Petra, y todas fuera de su alcance. Vale decir que aún no se toma el acuerdo y que, si se llega a aprobar, aún falta ver qué movimiento realiza Coahuila con la reforma electoral que aún está pendiente. Parece que aún faltan muchos capítulos por escribir en este melodrama, por lo pronto les diremos que en nuestro próximo episodio habrá más emoción y misterio en, “El valle de los muertos vivientes”. Y recuerde: donde haya una injusticia que reparar, la emoción de una aventura o la belleza de una mujer, ahí está, Alito Moreno, ah no, perdón, fue el auto corrector, ahí está, Ka-li-mán, el hombre increíble.




Descubre más desde Más Información
Suscríbete y recibe las últimas entradas en tu correo electrónico.
