Guadalajara, 17/07/25 (Más).- El colectivo Guerreros Buscadores de Jalisco reportó el hallazgo de un crematorio clandestino en las faldas del Cerro de Cuauhtépetl, zona identificada como un punto crítico en el contexto de desapariciones en el estado.
De acuerdo con la denuncia pública realizada por la agrupación, el sitio contenía restos humanos calcinados y casquillos percutidos de arma larga, lo que refuerza la hipótesis sobre actividad delictiva persistente en esa región.
El hallazgo se registró el pasado 15 de julio y fue dado a conocer por el colectivo mediante una publicación en su cuenta oficial de Facebook. En el mensaje difundido se indicó: “Se localizó un crematorio clandestino en las faldas del Cerro de Cuauhtépetl, cerca de un campamento. Este hallazgo es impactante y nos recuerda la gravedad de la situación relacionada con la desaparición de personas en la región”.
La agrupación, conformada por familiares de personas desaparecidas, compartió imágenes del sitio donde se observan piezas dentales carbonizadas, dos sillas plásticas azules con orificios que aparentan ser impactos de bala, así como municiones percutidas esparcidas sobre el terreno. El lugar donde se realizó el hallazgo colinda con zonas montañosas frecuentadas por grupos armados, según han documentado otras denuncias civiles y medios locales.
En su comunicado, Guerreros Buscadores de Jalisco calificó a la entidad como la fosa más grande del país con crematorios clandestinos, a raíz de la frecuencia de hallazgos de este tipo en diversos municipios del estado.
La organización civil añadió que esta situación se ha repetido en varias ocasiones a lo largo del año y que las prácticas detectadas buscan la desaparición total de los cuerpos para evadir consecuencias legales.
“Es alarmante cómo en algunos contextos se argumenta que ‘sin cuerpo no hay delito’, pero la desaparición de personas, especialmente cuando implica la eliminación de restos mediante cremación, es un delito grave con graves implicaciones legales y éticas”, subrayó el colectivo.
El lugar donde fue localizado el crematorio se encuentra cerca de un campamento, sin que se haya especificado si hay estructuras permanentes o restos de actividades recientes.



Guerreros Buscadores de Jalisco indicó que el entorno del hallazgo presenta indicios de uso sistemático para la quema de restos, aunque no detallaron el número de víctimas potenciales ni si contaban con elementos suficientes para una identificación forense preliminar.
Durante 2025 se han registrado múltiples descubrimientos de instalaciones clandestinas utilizadas para la incineración de restos humanos en Jalisco. En marzo, en el campo de adiestramiento del Rancho Izaguirre, municipio de Teuchitlán, fueron localizadas decenas de bolsas con restos óseos, más de 400 pares de zapatos y cientos de prendas de vestir. En aquella ocasión también se vinculó el lugar con presuntas operaciones del crimen organizado.
A través de redes sociales, la organización reiteró su exigencia a las autoridades estatales y federales para atender los casos de desaparición y combatir la impunidad. “Jalisco se ha convertido en la fosa más grande del país, con numerosos hallazgos de fosas clandestinas y crematorios ilegales. Esto es un tema que afecta profundamente a las familias y comunidades, y es fundamental que se investigue con seriedad y se haga justicia”, señalaron.
Hasta la tarde del 17 de julio, ninguna autoridad local o federal había emitido un posicionamiento oficial sobre el hallazgo en el Cerro de Cuauhtépetl. Tampoco se informó si peritos forenses o agentes ministeriales se desplazaron al lugar para iniciar un procedimiento de investigación o recolección de evidencia.
El colectivo informó que se mantendrá en vigilancia constante en la zona y que notificaron de manera informal a personal de la Comisión Estatal de Búsqueda. No se precisó si se levantó algún acta oficial ni si hay registro documental del operativo de localización en la base de datos de la Fiscalía del Estado.
La omisión de respuestas institucionales ha sido una constante denunciada por los grupos de familiares en búsqueda, quienes insisten en que los hallazgos son posibles por su trabajo autónomo y no por las acciones de las autoridades. El colectivo reiteró que continuará documentando e informando a la sociedad sobre este tipo de hechos.
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