Ciudad de México, 22/05/25 (Más).- Movimiento Ciudadano enfrenta una serie de escándalos relacionados con la violencia, el crimen organizado y la infiltración del narcotráfico en sus estructuras locales, lo que ha encendido las alarmas al interior del partido que se ha presentado como una alternativa de nueva política.
En los últimos meses, diversas situaciones han comprometido la imagen de la organización en distintos puntos del país, desde asesinatos y atentados hasta señalamientos directos de vínculos con grupos delictivos.
El caso más reciente es la detención del alcalde de Teuchitlán, Jalisco, José Ascensión Murguía Santiago, por presuntos vínculos con el Rancho Izaguirre y, por extensión, con el Cártel Jalisco Nueva Generación. Este hecho ha sido considerado un golpe directo para el partido, que gobierna en esa localidad. La detención ha elevado la preocupación sobre la penetración del crimen organizado en los municipios donde Movimiento Ciudadano tiene representación.

A ello se suma el asesinato de Cecilia Ruvalcaba, regidora en Teocaltiche, también en Jalisco, quien fue víctima de un ataque armado en un contexto marcado por la disputa entre el Cártel Jalisco y el Cártel de Sinaloa. Movimiento Ciudadano lamentó públicamente el homicidio, aunque no ha proporcionado detalles sobre las medidas adoptadas tras el hecho.
En Veracruz, la candidata del partido, Xóchitl Tress, sobrevivió a un atentado. Su figura ha estado rodeada de controversia desde años atrás, lo que ha contribuido a sembrar dudas sobre la selección de perfiles dentro del partido. El ataque refuerza la percepción de vulnerabilidad y de posibles relaciones opacas entre figuras locales de Movimiento Ciudadano y actores fuera del ámbito legal.

Durante las fiestas navideñas de 2024, la alcaldesa de Coalcomán, Michoacán, Anavel Ávila Castrejón, también militante de Movimiento Ciudadano, fue señalada en un escándalo por el reparto de juguetes a nombre de ‘El Mencho’, líder del Cártel Jalisco Nueva Generación. Aunque el partido condenó en su momento los hechos, el caso no tuvo mayores consecuencias para la funcionaria, quien permanece en el cargo.
Consultado sobre estos y otros incidentes, Movimiento Ciudadano no ofreció respuesta oficial. La única voz interna que se ha pronunciado públicamente ha sido la diputada Patricia Mercado. “Un partido que quiere hacer una política nueva debe tener candidatos queridos por los ciudadanos, por las comunidades, no por los que traen dinero, esa sí es la vieja política del PRI. El dinero no puede estar por encima de las propuestas”, declaró.
Mercado expresó que estos problemas no son exclusivos de un solo partido. “Está sucediendo en todos los partidos, que nadie se queda fuera de esta inmersión del crimen organizado y su incidencia en muchas localidades para decidir quienes tienen que gobernar. Incluso los matan”, expuso.
Consideró que si algunos políticos se encuentran amenazados por el narcotráfico, lo correcto sería renunciar.
La legisladora señaló que Movimiento Ciudadano debe extremar la vigilancia en el proceso de selección de candidatos. “Debe dar instrucciones claras al conjunto del partido”, afirmó. Recordó que, en el pasado, la Secretaría de Gobernación proporcionaba información sobre los candidatos si los partidos la solicitaban, una práctica que podría retomarse como medida de prevención.
Movimiento Ciudadano cuenta con alrededor de mil 500 regidores en todo el país, con una presencia fuerte en Jalisco y Nuevo León. En Jalisco, en particular, las relaciones entre la política local y el narcotráfico son difíciles de evitar, dada la amplia operación del crimen organizado en ese estado. En Michoacán, tierra de la alcaldesa Ávila Castrejón, el escenario no es distinto.
Cuando Ávila Castrejón fue señalada en el caso del reparto de juguetes, el candidato presidencial de Movimiento Ciudadano, Jorge Álvarez Máynez, declaró que la Fiscalía debía seguir su investigación y que si se encontraba algún delito, la alcaldesa podría ser imputada, ya que no contaba con fuero. Posteriormente, los líderes locales del partido la defendieron y señalaron que no había elementos en su contra. La Fiscalía no presentó cargos y el caso fue perdiendo notoriedad.
Patricia Mercado resumió el impacto de estos acontecimientos: “Son casos aislados, pero al final hay uno, dos, tres y te llevan incluso a asesinatos”. Agregó que la política nueva se hace con candidatos que tienen una historia, no con los que ofrecen, y cada partido debe estudiar esa historia. Concluyó que lo que está sucediendo nos arroja un aprendizaje.

Las repercusiones de estos casos continúan generando un debate sobre el tipo de liderazgo y estructuras que Movimiento Ciudadano debe construir si desea sostener su narrativa de ser una alternativa fresca y distinta en el escenario político nacional. La relación entre el crimen organizado y la política municipal sigue siendo un desafío estructural en el país, y la formación naranja no ha quedado exenta de ese fenómeno.
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