Ciudad de México, 22/05/25 (Más).- A lo largo de más de tres décadas en la vida pública, el ahora presidente del Senado, Gerardo Fernández Noroña, ha acumulado una serie de episodios que generaron intensas polémicas en el ámbito político nacional.
Su trayectoria comenzó en las calles, en protestas contra los gobiernos del PRI y del PAN, donde enfrentó la represión policial y forjó una imagen de militante combativo. Hoy, desde una de las posiciones de mayor visibilidad en el Congreso, continúa con un estilo confrontativo que no ha estado exento de críticas, incluso dentro de su propio partido.
En septiembre de 2024, protagonizó un altercado con el abogado Carlos Velázquez en una sala VIP del Aeropuerto Internacional de Ciudad de México. De acuerdo con el legislador, Velázquez lo agredió físicamente y le arrebató su teléfono celular. Como consecuencia, interpuso una denuncia ante la Fiscalía, que derivó en un acuerdo de conciliación. Esta semana, el abogado acudió al Senado para leer una disculpa pública. “Reconozco que mis palabras y acciones fueron inaceptables y estoy consciente de que usted, como persona y presidente del Senado, merece todo mi respeto”, expresó Velázquez mientras el senador lo observaba en silencio.

La escena provocó diversas reacciones, incluyendo señalamientos de abuso de poder. Gerardo Esquivel, economista vinculado a Morena, expresó: “Sorprende más porque proviene de alguien que basó parte de su carrera política en confrontar verbalmente al poder. Un pésimo precedente”. El caso fue comparado con otros anteriores en los que funcionarios del gobierno utilizaron recursos legales para responder a críticas públicas.
En marzo, estudiantes del CIDE protestaron durante una conferencia impartida por el senador. Colocaron zapatos en el suelo como símbolo de las víctimas de desaparición forzada, en alusión al rancho de Teuchitlán, donde fueron encontrados restos humanos relacionados con actividades delictivas. La protesta respondía a declaraciones del legislador, quien sugirió que el caso podría haber sido un montaje de sectores opositores. La reacción del conferencista fue enérgica: “¡Repudio que nos quieran meter en ese costal de asesinos que bañaron en sangre al país!”, exclamó ante los alumnos.

El Comité Contra la Desaparición Forzada de la ONU declaró recientemente que en México las desapariciones forzadas son sistemáticas y generalizadas. Desde el gobierno federal, encabezado por Claudia Sheinbaum, y respaldado por Morena, se rechazaron las afirmaciones del organismo. En ese contexto, el presidente del Senado afirmó que Naciones Unidas se presta para todas estas maniobras y acusó al organismo de estar en el golpeteo contra el gobierno.
En el ámbito legislativo, ha mantenido constantes enfrentamientos con senadores de oposición. Durante una sesión en el pleno, intercambió gritos con Alejandro Moreno, del PRI, quien le exigió respeto. El priista ha solicitado su destitución como presidente del Senado. Otro episodio que generó críticas fue un viaje oficial a Europa en primera clase con recursos públicos. Como resultado, Morena modificó sus estatutos para prohibir que legisladores utilicen fondos públicos para actividades consideradas turismo político.

Los cuestionamientos también se han dado entre antiguos aliados. En abril, durante una convención del Partido del Trabajo, organización con la que fue electo en varias ocasiones antes de integrarse a Morena, recibió abucheos y acusaciones de traición. Posteriormente, escribió en redes sociales: “Lo que hicieron fue profundamente injusto y no lo merezco”.
No es la primera vez que el legislador es increpado en espacios públicos. En 2022, fue confrontado mientras realizaba compras en un supermercado de productos gourmet. Algunos ciudadanos lo acusaron de hipocresía respecto al discurso de austeridad del oficialismo. El senador respondió calificando a sus críticos de “acomplejados” y defendió su derecho a comprar donde quisiera.
También tuvo un encuentro tenso con la familia del expresidente Felipe Calderón en un aeropuerto. El incidente fue captado en video y ampliamente compartido. Estas confrontaciones han reforzado la percepción pública sobre su estilo directo y poco conciliador.

Las posturas que ha asumido desde la presidencia del Senado han provocado debates dentro de su partido sobre la coherencia entre su discurso y su conducta pública. Aunque mantiene un respaldo importante en sectores de Morena, también ha sido objeto de críticas por parte de figuras que cuestionan el uso de su investidura para resolver disputas personales o responder a la disidencia.
Su figura sigue siendo central en la política nacional, tanto por su protagonismo en los medios como por su historial de luchas. Sin embargo, las reiteradas controversias abren interrogantes sobre los límites del estilo personal frente a la responsabilidad institucional.
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