Ciudad de México, 23/04/25 (Más).- Las niñas, niños y adolescentes migrantes que son repatriados a México enfrentan una desprotección sistemática por parte del Estado, de acuerdo con el diagnóstico presentado por la Red de Documentación de las Organizaciones Defensoras de Migrantes (Redodem) y la Red por los Derechos de la Infancia en México (Redim).
El documento advierte que las políticas migratorias mexicanas no solo han resultado ineficaces para atender a esta población, sino que han generado condiciones que incrementan su vulnerabilidad.
Durante la presentación del informe en la Casa de acogida, formación y empoderamiento para mujeres y familias migrantes y refugiadas (Cafemin), la hermana María Magdalena Silva Rentería relató cómo un niño le pidió una mochila para empacar sus cosas, creyendo que regresaría pronto a su país de origen. Ese episodio, dijo, representa el sentimiento de frustración que experimentan muchas infancias migrantes ante la incertidumbre de su situación.
En Cafemin, donde actualmente se encuentran 119 personas, 57 son niñas, niños o adolescentes. Este grupo convive con una población flotante aún mayor, compuesta por cerca de 500 personas que viven en un campamento improvisado en las inmediaciones. La mayoría de estas personas expresó su intención de regresar a su país de origen. Un 25 a 30 % manifestó su deseo de permanecer en México, mientras una minoría aún espera poder cruzar hacia Estados Unidos.

El informe documenta que durante el primer semestre de 2024 se registraron cerca del 75% del total de eventos migratorios de niñas, niños y adolescentes reportados en todo 2023, que ascendieron a 113 mil 660. Este aumento evidencia una mayor movilidad infantil, pero también expone las falencias del sistema mexicano para proteger a esta población.
Según datos de la Redim, durante 2024 fueron repatriadas 30 mil 321 personas menores de edad desde Estados Unidos, de las cuales 31.6% eran mujeres y 68.4% hombres. Las repatriaciones de personas de entre 0 y 17 años alcanzaron un máximo histórico anual. Entre 2010 y 2024 se han reportado 47 mil 738 repatriaciones de niñas y 210 mil 262 de niños. Solo en 2024, una de cada cuatro repatriaciones se concentró en Chiapas, Guerrero y Guanajuato.
Las estadísticas también muestran que en el grupo de adolescentes entre 12 y 17 años, 69.5% fueron repatriados sin acompañamiento. En contraste, 98.7% de las infancias entre 0 y 11 años fueron acompañadas por al menos un adulto. Estas cifras revelan la diversidad de condiciones en que se produce el retorno y los diferentes niveles de exposición al riesgo.
Las organizaciones que elaboraron el informe subrayaron que las políticas migratorias han fomentado prácticas que deshumanizan a las personas migrantes, al promover una narrativa que las reduce a su estatus migratorio. Señalan además que la militarización de la política migratoria no ha sido eficaz para disuadir la migración ni ha ofrecido una protección adecuada.
La falta de recursos y personal especializado en los albergues ha derivado en una sobrecarga para quienes se encargan del cuidado de las infancias. Las limitaciones financieras también dificultan el acceso a derechos básicos como educación, salud y actividades recreativas. En muchos casos, las infancias son obligadas a asumir responsabilidades inadecuadas para su edad, como el cuidado de hermanos menores.
El informe advierte que las procuradurías de Protección de Niñas, Niños y Adolescentes responden de forma lenta e ineficaz. También se consigna la negativa del Sistema Nacional para el Desarrollo Integral de la Familia (DIF) a inscribir a menores migrantes en guarderías, lo que incrementa la carga sobre los espacios de acogida.
Otro punto relevante es el riesgo de apatridia que enfrentan niñas y niños nacidos durante el tránsito migratorio o en México. En muchos casos, se enfrentan a dificultades para obtener el reconocimiento de su nacionalidad, lo que agrava su situación legal y social.
Cafemin ha intentado ofrecer alternativas mediante talleres de formación y actividades culturales. Yair, un joven hondureño que llegó solo a los 15 años, relató cómo la panadería del albergue transformó su vida. Hoy es chef, estudia la preparatoria y enseña a otros jóvenes.
“Lo que yo sé hoy en día y a lo que me dedico, de aquí salió todo, de esta panadería y de este albergue: el estudio, el esfuerzo, todo lo que he aprendido”, afirmó.
Durante la presentación del informe, niñas y niños interpretaron canciones como ‘Mi granja’ y ‘Color esperanza’, portando banderas de sus países de origen. Una niña, al tomar la palabra como maestra de ceremonias, resumió el sentir del grupo al decir: “Este albergue ha sido más que un lugar de paso”. La población atendida en los albergues incluye principalmente mujeres embarazadas, niñas y niños entre los 6 y 13 años. A estas condiciones se suman factores como el idioma, el género y la pobreza, que aumentan su exposición a violencias. Las organizaciones concluyen que es urgente desarrollar estrategias más efectivas y herramientas adecuadas para garantizar los derechos de la niñez y adolescencia migrante.
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