Autoridades federales aseguraron más de un millón de litros de probable hidrocarburo en un predio de Cadereyta, Nuevo León. El sitio operaba como centro clandestino de almacenamiento, trasiego y distribución de combustible, con maquinaria pesada, autotanques y cientos de cubitanques
Cadereyta, Nuevo León, 30/05/26 (Más).- El aseguramiento de más de un millón de litros de probable hidrocarburo en un predio de Cadereyta exhibió la magnitud operativa que han alcanzado las redes dedicadas al tráfico ilegal de combustible en el norte del país, donde las autoridades federales desmantelaron un centro clandestino con capacidad industrial de almacenamiento, trasiego y distribución.
De acuerdo con información publicada por Emeequis, el operativo fue realizado por elementos de la Fiscalía General de la República y de la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana, con apoyo de la Secretaría de la Defensa Nacional y la Guardia Nacional, luego de trabajos de inteligencia que permitieron ubicar un inmueble presuntamente utilizado para resguardar combustible de origen ilícito.
La intervención se llevó a cabo mediante una orden de cateo en un predio ubicado sobre el libramiento Alfonso Martínez Domínguez, una vialidad estratégica de Cadereyta Jiménez por su conexión con rutas carreteras que facilitan el traslado hacia distintos puntos de Nuevo León y otras entidades del norte del país.
El despliegue federal permitió asegurar 671 mil litros de posible hidrocarburo con características físicas similares a las del combustible comercial. Además, las autoridades localizaron 400 mil litros de un líquido denso de tonalidades negras y amarillas, cuya composición será determinada mediante análisis de laboratorio.
En conjunto, ambos volúmenes rebasan el millón de litros asegurados en un solo punto, una cantidad que muestra no sólo la capacidad de almacenamiento de la red investigada, sino también el nivel de infraestructura logística con que operaba el centro clandestino.
La diligencia judicial estuvo a cargo del Ministerio Público de la Federación, adscrito a la Fiscalía Especializada de Control Regional en su delegación de Nuevo León. En la inspección participaron agentes de la Policía Federal Ministerial y personal de servicios periciales de la Agencia de Investigación Criminal.

Los peritos federales realizaron la fijación de indicios, la toma de muestras químicas del carburante y el levantamiento de huellas dactilares, con el objetivo de integrar la carpeta de investigación y determinar el origen, composición y posible destino del material asegurado.
Además del combustible, las autoridades decomisaron una amplia flotilla de vehículos y equipo especializado. En el predio fueron localizados tractocamiones, autotanques, contenedores tipo frac tank, dollys, silos de almacenamiento vertical, un remolque de plataforma industrial, motobombas de alta presión, montacargas y plantas de luz portátiles.
Uno de los hallazgos más relevantes fue el aseguramiento de alrededor de 409 cubitanques, recipientes que habrían permitido fraccionar y movilizar el hidrocarburo en unidades más pequeñas para su distribución en puntos de venta ilegal.
La presencia de maquinaria pesada y equipos de almacenamiento de alta capacidad apunta a una operación estructurada, con capacidad para recibir, conservar, trasvasar y movilizar grandes cantidades de combustible. Para las autoridades, el sitio funcionaba como un centro logístico clave dentro de una cadena delictiva vinculada al mercado ilícito de hidrocarburos.
El operativo también evidenció los riesgos de protección civil asociados al manejo clandestino de combustibles. El almacenamiento de sustancias volátiles en predios sin regulación industrial representa una amenaza para comunidades cercanas, trabajadores, cuerpos de emergencia y vialidades aledañas.

Cadereyta es un punto estratégico en el mapa energético del país por la presencia de la refinería Héctor R. Lara Sosa de Petróleos Mexicanos. Esa ubicación convierte al municipio en una zona sensible para las actividades relacionadas con el robo, traslado y comercialización irregular de hidrocarburos.
La magnitud del aseguramiento supone una pérdida económica importante para las estructuras criminales que operan en Nuevo León, pero también permite dimensionar el tamaño del mercado ilícito que se ha consolidado alrededor del combustible robado o manejado fuera de los controles legales.
El predio, los vehículos, los contenedores, la maquinaria y el hidrocarburo quedaron a disposición del Ministerio Público de la Federación. La FGR mantiene abierta la investigación por delitos en materia de hidrocarburos y buscará identificar a los propietarios, operadores, financiadores y posibles compradores vinculados con el inmueble.
La coordinación entre la FGR, la SSPC, el Ejército Mexicano y la Guardia Nacional fue clave para asegurar el perímetro y reducir riesgos durante la intervención, especialmente ante la posibilidad de que grupos dedicados al huachicol intentaran reaccionar o recuperar el material.
El decomiso confirma que el robo y tráfico de combustible no se limita a tomas clandestinas aisladas, sino que opera mediante redes con infraestructura, transporte, almacenamiento, personal especializado y rutas de distribución. Con este golpe, las autoridades federales buscan afectar no sólo el inventario ilegal de combustible, sino también la capacidad logística de las organizaciones que lo comercializan. Sin embargo, el volumen encontrado en un solo predio revela que el negocio clandestino conserva una dimensión considerable y que el combate al huachicol sigue siendo uno de los principales desafíos de seguridad y finanzas públicas en el país.
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