Medidas insuficientes y los riesgos para los negocios

Lic. Marco Campos Mena

La crisis económica mundial se agudiza cada día más, se espera una fuerte recesión y los factores de presión siguen aumentando a medida que pasan los días y no hay pronóstico de precipitación para la mayor parte del mundo, tal parece que lo que se ha dicho, “el próximo año vendrá peor”, desde 2020 se hace más presente para los próximos dos años.

No es para menos pensar en que los negocios se verán apretados para lo que resta de este año, las ventas en muchos sectores no suben y los aumentos amenazan con reducir aún más la poca cantidad de clientes que quedan para algunos sectores cuyos costos son relativamente altos para su nicho de mercado.

Solamente imaginemos este panorama, cada 100 años ocurre algo, en un pasado eran las pandemias cada siglo que asolaban principalmente a los europeos, con la globalización estas condiciones se esparcían a una velocidad mayor por el mundo entero, al grado que durante los 20’s del siglo pasado hubo una gran pandemia y en los 30’s una gran depresión. Por más que tratemos de negar las condiciones, se están dando de manera similar y lo único que podemos esperar es que no se dé una tercera guerra mundial en alusión a la manera en que se salió de la crisis a mediados de los 40’s, aunque pudiera ser que este en los pensamientos de algunos que saben que conocen el origen del problema.

Los negocios se han visto especialmente afectados por el entorno internacional más que en otras épocas por la cantidad de insumos que se importan de diversas partes del mundo, entre ello, podemos mencionar que en la industria de la panificación la afectación por el aumento del trigo proviene de la escasez de este grano se debe a que uno de los mayores productores a nivel mundial es Ucrania, otro es Rusia y otro más son los Estados Unidos, por lo que siguiendo esta línea, solo uno de los tres se encuentra en condiciones para poner su producto a disposición en el mercado internacional, lo que ocasiona un déficit enorme en la cantidad necesaria para la compra a nivel mundial y por ello, siguiendo la ley de la oferta y la demanda, una mayor inflación y mayores ganancias para la única productora… Efectivamente, cuando hay crisis, algunos pierden y otros ganan.

Otro ingrediente que ha afectado directamente a esta industria es la manteca, cuya procedencia rusa hace difícil su importación y en su caso, las de origen estadounidense, en consecuencia, vienen con un mayor costo.

Sume ahora que la crisis de los semiconductores no ha terminado y la inflación en el mercado automotriz sigue siendo alta por esta razón, pero lo que preocupa más es que exista a su vez una rampante necesidad en el cambio de motores para el desplazamiento con menor cantidad de combustibles. Evidentemente no podemos seguir con este estilo de vida y al nivel de derrochamiento que hasta el momento caracteriza a las sociedades humanas, los efectos de nuestra negligencia ambiental se han visto claramente en el sobrecalentamiento global y los cambios en el clima en genera, sequías más prolongadas en este caso y de consecuencias devastadoras.

Este cambio trae consigo un aumento más para el que muchos negocios no están preparados, y que decir del bolsillo de los ciudadanos, muy pronto tendrá que darse una migración masiva a las energías limpias, y los vehículos no son para nada económicos, en el mejor de los casos el desembolse ronda los $400,000 pesos y en algunos llega a un millón y medio de pesos o más.

Piense en la gran cantidad de dinero e inversión que debe hacerse para que los diversos medios de transporte migren a las energías limpias, las flotillas de tráileres representarían un costo por demás alto y absolutamente necesario para mantener a flote el sistema de entrega de insumos y mercancías necesarias para el funcionamiento de la industria y negocios, en el caso de la aviación, la inversión sería aun mayor para da abasto a la gran cantidad de rutas aéreas.

Pese a que algunas medidas se han aplicado para ayudar a los negocios a adaptarse a esta situación, todo apunta a que son insuficientes y corta fuegos, mas no medidas de soporte para la economía.

Veamos el caso Monterrey, ciudad en la que las empresas y negocios se han visto en la necesidad de realizar grandes inversiones para renovar su mobiliario a uno más eficiente con el uso del agua, pero no todos tuvieron la fortaleza económica para adaptarse, la inversión es tan grande y los créditos tan limitados que difícilmente logren adaptarse a corto plazo.

En el caso de los restaurantes, estos funcionan en la medida de sus posibilidades, tomando en cuenta la gran necesidad de agua para desempeñar sus actividades, la falta de suministro de este líquido ha llevado a más de uno a no funcionar hasta que el agua retorne.

Por otro lado, los estímulos fiscales han brillado por su ausencia, no se incentiva la compra de automóviles eléctricos como tampoco lo hay en la compra de mobiliario doméstico, comercial o industrial eficiente y de alto desempeño ecológico.

Se habla de una “estrategia” para anticiparse a los cambios que vienen y las carencias, pero no hay actualmente algo que ayude a salir adelante del problema en que ya nos encontramos, el campo mexicano está en el olvido y no es algo que se pueda recuperar de un año a otro, por tanto, nuestra autosuficiencia alimentaria se encuentra comprometida y podemos apreciar con tristeza como nos hemos rezagado en esta materia, para muestra, México, tierra del maíz, no es el mayor productor de él, por delante están Ucrania y África… así las cosas…

Dentro de una matriz Eisenhower podríamos incluir en lo “importante y urgente” el tomar medidas para reactivar la economía mediante inversión directa al sector primario para su reactivación y a su vez mayores facilidades para los comercios y prestadores de servicios para que puedan subsistir y tener capital para crecer, ya que ellos son quienes generan la mayor cantidad de empleos y sin quiebran, la pérdida de empleos pudiera ser tan grande que nos sumiría en una mayor crisis económica y de la cual si sería virtualmente casi imposible de salir a mediano plazo, pasaríamos a depender enteramente del capital extranjero para subsistir y eso no nos conviene, es por mucho preferible tener una gran cantidad de negocios y empresas de origen mexicano para fortalecernos, por eso “compre local, apoye al comercio mexicano” si no lo hacemos nosotros mismos, nadie más lo hará.


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