Lo que quiso decir
Ruben Aguilar
Este primer semestre de 2026 ha sido intenso para el maestro Luis de Tavira Noriega (Ciudad de México, 1948). En estos meses tuvo un homenaje, dirigió una obra y actuó en otra que habla de su versatilidad y también de su amor al teatro.
El 24 de febrero, en el teatro El Milagro se realizó un homenaje por su trayectoria, promovido por el escenógrafo Philippe Amand, el dramaturgo David Olguín y la actriz Marina de Tavira. Al reconocimiento se unió el Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN).
En el homenaje se señalaron, entre otras muchas cosas, la fe, la espiritualidad, el rigor, la inteligencia y su obsesión por entender el misterio actoral y la actuación como un acto de creación.
Luis Villoro dijo que De Tavira “es alguien que ha creado comunidad en el teatro y eso me parece que es lo más valioso. Si hoy en día alguien dice Luis de Tavira, quiere decir: teatro mexicano“. Y Philippe Amand: “El teatro con Luis de Tavira no es jerarquía: es comunidad, es trabajo compartido, es hacerse cargo, no mirar para otro lado”.
“De Tavira insiste en todos los tonos que el teatro es necesario, que está vigente y vivo en un mundo muerto”, afirmó David Olguin, y Marina de Tavira recordó que Luis, en más de una ocasión, ha dicho que no escogió al teatro, sino que el teatro lo escogió a él.
El teatro es un trabajo colectivo
En abril, Luis puso en escena, con el elenco de la Compañía Nacional de Teatro (CNT), Misantropías, obra de Héctor Mendoza Franco (1932-2010), quien fue su maestro en la UNAM, en el Teatro Julio Castillo, Centro Cultural del Bosque (CCB), Ciudad de México.
La construcción de su puesta en escena da un sentido orgánico a todos los elementos, que se complementan unos con otros, para crear el espacio donde se desplazan y actúan las actrices y actores que dan vida al libreto Misantropías, una recreación muy personal de Mendoza de El Misántropo de Molière. Luis, concertador–director, siempre ha dicho que el teatro es un trabajo colectivo, y que sin este no puede existir, es condición de su posibilidad. En esta obra esto se hace muy patente.
En mayo Luis actuó en la obra El rey Lear, de William Shakespeare, dirigida por Angélica Rogel, en el Centro Cultural Helénico. En 2023-2024 lo hizo en la obra El padre, del dramaturgo francés Florian Zeller, que vio la puesta en escena que se hizo en México; el trabajo actoral de Luis tuvo el reconocimiento unánime de la crítica y del público, y lo mismo ha vuelto a pasar con su actuación en el Rey Lear.
De su interpretación, la crítica ha dicho que es una actuación de gran madurez y fuerza escénica, que su presencia sostiene con firmeza la complejidad del personaje, al tiempo que revela la experiencia de un artista que comprende profundamente la naturaleza trágica del texto. Su Lear tiene una fuerza expresiva que conmueve por la inteligencia con que modula el dolor, la soberbia y el derrumbe del poder. No soy crítico de teatro, sí amigo de Luis, desde 1967, y comparto esta visión.
Descubre más desde Más Información
Suscríbete y recibe las últimas entradas en tu correo electrónico.
