Juan Pablo Valdez
Desde hace más de 9 años que inicié un negocio de comida rápida, que me llena de satisfacción seguir vigente entre el gusto de los saltillenses, me he dado cuenta de las dificultades que tiene uno para poder sobrellevar un negocio, más si este trabaja los 365 días del año. Desde que lo inicié me afilie a la Cámara de la Industria Restaurantera y Alimentos Condimentados (CANIRAC), donde he conocido a muchos colegas que se han convertido en amigos y ahora con la pandemia, en familia. Hace más de un año que inició el acecho del COVID-19 lo recibimos con un temor enorme, yo en lo personal pensé que todo iba a parar y que tendría que cerrar por completo en algún momento. Ese temor crecía día a día, la incertidumbre y la desinformación convertían ese miedo en pavor. Para mí, como a muchos colegas una de las cosas más importantes fue siempre la vida y salud de nuestros colaboradores, ser integrante de esta cámara fue factor para tener un manual de operación cumpliendo todos los protocolos que pedían las autoridades de salud.
Hablando específicamente del caso de Saltillo y a título personal, el gobierno federal abandonó por completo a los empresarios de nuestro ramo, nos pedía fuéramos solidarios y que irían con todo el peso de la ley a quien despidiera durante el proceso de cuarentena obligatoria, dejando operar solo a los establecimientos de actividad esencial, del cual formamos parte. Pertenecer a la cámara del gremio restaurantero me permitió darme cuenta de que tanto el gobierno del estado como el municipal, nos tendieron la mano para apoyarnos en lo que estuviera a su alcance. Yo que trabaje por 5 años en la administración pública municipal y como lo he manifestado en anteriores columnas de opinión, no hay un presupuesto suficiente ni siquiera para atender las demandas de la ciudad, mucho menos en un asunto de salud como este. Sin embargo, dentro de su alcance en coordinación con el gobierno estatal, se pudieron dar algunos apoyos a los empleados, cosa que se agradece.
El gran ausente desde aquel entonces y al día de hoy es el gobierno federal, desde la comunicación, la coordinación con los estados y la vacunación, han hecho todo mal. Todo lo contrario, a lo manejando en el estado de Coahuila, para mí un acierto completo el que el gobernador haya decidido crear los subcomités técnicos por regiones, entendiendo que el estado con su amplio territorio tiene condiciones diferentes en cada una de las 5 regiones. Tan es así el acierto de esta decisión que, platicando con personas de otros estados en materia económica y lo más importante de salud nos ha ido bien, a final de cuentas es una pandemia y pega en todos los rubros, pero hemos salido bien librados. La coordinación que ha existido entre las autoridades y los diferentes sectores económicos ha rendido estos frutos, otro acierto de nuestras autoridades locales, involucrar a los sectores productivos en los subcomités.
Desafortunadamente el gobierno federal quien tiene como cabeza a una persona rencorosa, autoritaria y chiflada, quiere que todo se mueva a como él dice, sin tropicalizar los asuntos por zonas en el país, buscan manejar de una forma centralizada la pandemia, tanto es el absurdo que cancelaron las conferencias vespertinas en el pleno tercer pico de la pandemia. Coincido con los especialistas en el tema, los doctores Guillermo Torre, Alejandro Macías y Francisco Moreno, no es la tercera ola, es un tercer pico de la primera ola, el virus llego para quedarse y hay que aprender a vivir con él. La vacunación se ha frenado de una forma muy extraña, antes de las elecciones se aceleró, pero después tuvo un raro freno. Como lo mencionó el presidente de la Asociación de Industriales y Empresarios de Ramos Arizpe Mario Ricardo Hernández, “después de las elecciones todo se volvió lento”.
Los indicadores son claros, la vacuna funciona, en este tercer pico, han sido más contagiados, pero menos hospitalizados y fallecidos, no me cabe en la cabeza las personas que creen en la desinformación y teorías de conspiración. Mucho menos del 1% de los hospitalizados son vacunados, además de no presentar cuadros graves, todavía menor el porcentaje de fallecidos de los vacunados. Espero el gobierno federal centralizado ponga atención en la gente que falta por vacunarse, la edad promedio de los contagiados y afectados ha bajado a los más jóvenes, es momento de poner manos a la obra, dejar la grilla barata y ocuparse de lo importante, vacunar a la población que falta.
Lo que me queda claro es que la organización de los sectores económicos y la unidad de estos en sus diferentes gremios, han logrado sobre llevar de la mejor manera las cosas en Coahuila, con esa coordinación con el gobierno estatal y el liderazgo de una persona capaz que encabeza el gobierno, con una personalidad completamente opuesta a la de palacio nacional. Todo ese temor que vivimos al principio de la pandemia, hoy se ha convertido en oportunidad, nos seguimos moviendo y veo a todos con ganas de salir adelante. Es por eso que me enorgullece primero que nada ser saltillense, coahuilense y restaurantero, para mí, hemos sido ejemplo de una reactivación económica ordenada y responsable.
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