- Este sábado, en conferencia de prensa, Mario Delgado y Armado Guadiana lanzan su mayor ofensiva contra Ricardo Mejía, apoyada en las declaraciones de Andrés Manuel López Obrador sobre el presunto uso de su nombre en la campaña del PT, entre otros señalamientos prefabricados.
PALABRA MAYORES
Por David Guillén Patiño
Este sábado vuelve a entrar en acción una reconocida dupla de simuladores políticos, a pesar de que, a estas alturas del proceso electoral, siguen ganándose a pulso el repudio, tanto de tirios, como de troyanos.
No conformes con mantener por tantos años secuestrado a Morena en Coahuila, acaban de diseñar una serie de pronunciamientos incendiarios con miras a hacer realidad su sueño dorado de neutralizar a su recurrente dolor de cabeza: Ricardo “El Tigre” Mejía, candidato por el PT a gobernador de esta entidad federativa.
En efecto, me refiero al máximo dirigente de Movimiento Regeneración Nacional, Mario Delgado, y a su abanderado Armando Guadiana, quien, a ocho días de que los electores salgan a votar, lanza su enésima ofensiva contra Mejía Berdeja.
Para el caso, buscan capitalizar las recientes declaraciones de Andrés Manuel López Obrador en relación con el supuesto uso de su nombre en la campaña del candidato petista, y otras acusaciones prefabricadas dentro de la actual etapa de guerra sucia.
Este habría rechazado el pasado jueves haber incurrido en esa utilización, haciendo patente su respeto a López Obrador, así como “a quienes –dijo– me han agredido injustamente”.
Además, dejó claro que no sigue sus propios intereses, como se sugirió en una de las conferencias de prensa presidenciales, sino que precisó: “Soy un defensor de Coahuila, lo seguiré siendo y voy hacia adelante, Dios con nosotros”.
Pues bien, es precisamente en una reunión con reporteros donde, apenas iniciada la mañana sabatina, Delgado y Guadiana estarían lanzándose a la yugular de Ricardo Mejía, ya que lo último que su arrogancia les permitiría hacer es anunciar su adhesión a “El Tigre”, pues evidentemente están jugando a ganar, perdiendo.
Obviamente, entre las cosas que nunca van a decir en sus encuentros con los periodistas está el hecho de que el senador Reyes Flores Hurtado diseñó e hizo circular una manta propagandística en la que conjugó las imágenes del presidente y Ricardo Mejía para hacer creer que en su campaña electoral utiliza el nombre del titular del Ejecutivo federal.
En el remoto caso de que ellos se sumasen al candidato del PT, estarían haciendo un segundo acuerdo, esto es, luego del pacto que hicieron “en lo oscurito” con el gobernador Miguel Ángel Riquelme y Rodrigo Fuentes, líder estatal del PRI.
Dicho arreglo contempla, entre otras estrategias y contra lo que ellos mismos aseguran, dividir el voto morenista y así llevar a puerto seguro la campaña de Manolo Jiménez Salinas, émulo de Humberto Moreira hasta en el gusto por bailar cumbias colombianas, según un revelador video que circula en redes sociales.
De esta y muchas otras formas, Mario Delgado y Armado Guadiana, a partir de una encuesta de selección de candidato, cuya existencia y metodología no han pasado de ser un mito, se han consolidado como los traicioneros por excelencia del proyecto de gobierno de Andrés Manuel López Obrador.
Frente el caso Coahuila, el presidente asumió la postura correcta, es decir, la que corresponde a un jefe de estado en cuanto a su compromiso con la institucionalidad y el buen gobierno. Su papel, entonces, consiste en defender las reglas del partido que él mismo fundó, si no, estaría faltando a sus propios principios y origen.
Cierto, el problema no es Morena, sino la sarta de bribones que se han apoderado de él, abusando de la apertura indiscriminada de la institución a personajes de toda clase de partidos e ideologías, entre los cuales abundan oportunistas e infiltrados de la categoría de Mario Delgado.
Por alguna razón Ricardo Mejía lo ha calificado como “mercenario de la política”, más concretamente, como “vendedor de candidaturas”, en virtud de lo cual se puede deducir que no hubo encuesta para seleccionar candidato al gobierno de Coahuila, sino un vil “dedazo” desde el escritorio tricolor de Delgado Carrillo, en contubernio con el “Rey del Carbón”.
En Coahuila, de Morena no queda más que un cascarón. Casi todos sus fundadores y auténticos militantes han cambiado de trinchera, en espera de mejores tiempos para retornar, sin renunciar al proyecto de la llamada “cuarta transformación”. En tanto, muchos de ellos enfrentan hoy, además de un enfermizo hostigamiento, un proceso de expulsión promovido por el propio Mario Delgado.
Dentro de todo esto, hay al menos dos realidades indubitables: por una parte, a Andrés Manuel López Obrador lo han malinformado sobre la lealtad y arrojo de los morenistas coahuilenses, que hoy, como dije, están en el exilio forzoso.
Por otro lado, le han endulzado el oído acerca de personajes tan desacreditados como Mario Delgado (quien de Morena hizo su modus vivendi) y Armado Guadiana, el cual ha sido, es y siempre será priista, como lo revela su ADN político, lo que a su vez le lleva a cuestionar, un día sí y el otro también, el quehacer presidencial.
(davidguillenp@gmail.com).
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