Ciudad de México, 13/08/25 (Más).- La reciente extradición de 26 presuntos narcotraficantes mexicanos a Estados Unidos ha reconfigurado el mapa de prioridades en la cooperación bilateral contra el crimen organizado.
La entrega, autorizada por el gobierno de Claudia Sheinbaum, incluyó a líderes operativos de diversas facciones del Cartel de Sinaloa, del Cartel Jalisco Nueva Generación (CJNG), Los Zetas, La Familia y los Arellano Félix. La acción también ha generado tensiones por el trasfondo político y operativo que la rodea, en especial por la relación entre la administración de Sheinbaum y la de Donald Trump.
Encabezando la lista de extraditados se encuentra Kevin Alonso Gil, alias ‘El 200’, uno de los principales jefes de seguridad de Iván Archivaldo Guzmán, hijo de Joaquín ‘El Chapo’ Guzmán y figura destacada de Los Chapitos. Junto a él fue enviado Martín Zazueta Pérez, otro líder de la guardia personal de Archivaldo. Según el Departamento de Justicia de Estados Unidos, ambos comandaban grupos armados con fusiles AK-47, M-16 y AR-15, además de lanzagranadas, utilizados en ataques contra personal militar mexicano. El mismo informe señala que Gil protegía laboratorios de fentanilo y rutas de distribución, mientras que Zazueta brindaba protección directa al jefe de Los Chapitos.
Otro integrante del círculo cercano de Iván Archivaldo extraditado fue Mauro Alberto Núñez Ojeda, conocido como ‘Jando’, quien se desempeñaba como piloto. También fue entregado Hernán Domingo Ojeda López, ‘El Mero Mero’, capturado en diciembre de 2024 en Badiraguato y señalado por autoridades mexicanas como tío de Ovidio Guzmán López, ‘El Ratón’.
Juan Carlos Félix Gastélum, alias ‘El Chavo Félix’, yerno de Ismael ‘El Mayo’ Zambada, también forma parte del grupo extraditado. El Departamento de Justicia estadounidense lo identifica como operador clave en la producción y distribución de metanfetamina y cocaína desde la Sierra Madre de Sinaloa y Durango hacia Estados Unidos. En la misma operación fue entregado Jesús Guzmán Castro, alias Chuy o Narizón, identificado como líder de La Mayiza, una escisión vinculada a Zambada.
La ruptura entre Los Chapitos y La Mayiza derivó en una confrontación armada tras la entrega de ‘El Mayo’ Zambada a las autoridades estadounidenses. La operación, presuntamente ejecutada sin el conocimiento del Gobierno mexicano, desencadenó una guerra entre ambas facciones. En este contexto, el Gobierno de Sheinbaum ha intensificado las acciones contra el Cartel de Sinaloa, con incautaciones de fentanilo y metanfetamina consideradas históricas.
Entre los extraditados también figura Leobardo García Corrales, señalado como operador del Cartel de Sinaloa y presunto traficante de fentanilo a cambio de armas de uso militar. García Corrales aseguró ser amigo cercano y socio de ‘El Chapo’ Guzmán. Otro nombre en la lista es el de Luis Raúl Castro Valenzuela, Chacho, acusado del secuestro de una ciudadana estadounidense y del tráfico de heroína y fentanilo.
Anton Petrov Kulkin, de origen búlgaro y formación bioquímica, también fue entregado. De acuerdo con la organización Insight Crime, Kulkin trabajaba para la estructura criminal encabezada por ‘El Chapo’ Guzmán.
José Baldomero Fernández Beltrán, operador del Cartel de Sinaloa en Sonora, fue extraditado luego de haber sido detenido en un hospital de esa entidad en septiembre de 2024. Arrastraba una orden de detención y extradición desde 2017. También fue enviado David Fernando Vásquez Bejarano, conocido como ‘El Acelerado’, cabecilla del grupo Los Rusos, brazo armado de La Mayiza. Según el Semanario Zeta, Vásquez Bejarano dirigía operaciones de contrabando de drogas desde Tijuana.
Fuera del Cartel de Sinaloa, la extradición incluyó a Abigael González Valencia, ‘El Cuini’, cuñado de Nemesio Oseguera Cervantes, ‘El Mencho’, fundador del CJNG. González Valencia es considerado uno de los líderes más relevantes de dicha organización criminal.
También fueron entregados Servando Gómez, alias ‘La Tuta’, exlíder de Los Caballeros Templarios; Juan Carlos Sánchez Gaytán, ‘El Mostachón’; Daniel Pérez Rojas, ‘El Cachetes’, y José Francisco Mendoza Gómez, tres antiguos cabecillas de Los Zetas.
Además, Washington recibió a Roberto Salazar Toledo, acusado del asesinato de un ayudante del alguacil de Los Ángeles en 2008. Aunque su papel en el narcotráfico no es central, su captura y extradición representan un caso de alto valor político para Estados Unidos.
Esta entrega masiva de figuras del crimen organizado ocurre tras la firma de una orden ejecutiva por parte de Donald Trump que autoriza al Ejército estadounidense a realizar operaciones contra el narcotráfico más allá de sus fronteras. La medida ha generado inquietudes sobre posibles vulneraciones a la soberanía mexicana.
El Departamento de Justicia de Estados Unidos aseguró que no solicitará la pena de muerte para ninguno de los extraditados. En su lugar, buscará condenas de cadena perpetua. Esta es la segunda entrega masiva desde febrero, lo que refuerza una tendencia de colaboración intensa entre ambos países, enmarcada por las presiones de la política antidrogas estadounidense y las estrategias de control del nuevo Gobierno mexicano.
El impacto de estas extradiciones podría extenderse más allá del ámbito judicial. La reconfiguración del equilibrio interno entre facciones del narco en México, así como las posibles reacciones violentas derivadas de la captura y entrega de líderes clave, plantean nuevos escenarios de conflicto y desafíos para las autoridades mexicanas.
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