Ciudad de México, 05/08/26 (Más).- El asesinato del creador de contenido César Gastélum, ocurrido la noche del 4 de agosto en Culiacán, Sinaloa, durante una transmisión en vivo, volvió a colocar en el centro del debate la violencia que ha alcanzado a influencers y generadores de contenido digital en México, donde en los últimos años se han documentado múltiples homicidios de figuras con presencia en redes sociales.
De acuerdo con información publicada por Animal Político, el homicidio de Gastélum se suma a una serie de asesinatos registrados en distintas entidades del país, en una tendencia que especialistas y autoridades han relacionado, en varios casos, con la violencia generada por grupos del crimen organizado, la exposición pública de los creadores de contenido y la difusión de información o estilos de vida vinculados con entornos de riesgo.
Aunque uno de los primeros casos de alto impacto fue el de Juan Luis Lagunas Rosales, conocido como «El Pirata de Culiacán», asesinado en 2017, los registros de medios nacionales muestran que entre 2024 y 2026 se ha concentrado un incremento en este tipo de hechos, principalmente en estados como Sinaloa, Jalisco, Guerrero, Baja California, Puebla, Morelos, Ciudad de México y Chiapas.
Entre los casos registrados durante 2024 figura el de Vielka Pulido, conocida como «La Dama Humilladora», quien fue asesinada el 3 de abril en Puebla junto con su pareja tras salir de un gimnasio.
Ese mismo año también fueron privados de la vida José Carlos, «El Chilango», en Culiacán; Miguel Vivanco, «El Jasper», localizado sin vida después de ser reportado como desaparecido.
La influencer fitness Fedra Gaxiola, asesinada en Tijuana; así como Leovardo Aispuro Soto, «El Gordo Peruci», ejecutado en Culiacán. Asimismo, Adrián Antonio López Iribe, hermano del influencer «El Compa Camarón», fue asesinado en diciembre en Sinaloa.




Durante 2025 continuaron los ataques contra creadores de contenido. Justin Paul, «El Pinky», fue encontrado sin vida el 10 de enero en Culiacán, mientras que Adalberto Peña, «El Tata», fue asesinado el 23 de enero tras salir de un gimnasio en la misma ciudad.
Ambos aparecieron previamente en listas anónimas difundidas en redes sociales donde se les atribuían presuntos vínculos con grupos delictivos, señalamientos que no fueron acreditados por las autoridades.
Ese mismo año también fueron asesinados Víctor Manuel, conocido como «El Brasileño»; Gail Castro, hermano del influencer Markitos Toys; Valeria Márquez, atacada durante una transmisión en vivo desde su negocio en Zapopan; José Carlos González Herrera, «El Fénix», ejecutado en Acapulco después de realizar una transmisión informativa; Camilo Ochoa Delgado, «El Alucín», creador de contenido relacionado con la narcocultura.




El estilista e influencer Miguel Ángel de la Mora Larios, «Micky Hair», asesinado en Polanco, Ciudad de México; Gerardo Moya, «El Jerry», ultimado en Culiacán; y Flor Marian Izaguirre, cuya muerte cerebral fue confirmada tras permanecer desaparecida en Michoacán.
En 2026, además del caso de César Gastélum, también se reportó el asesinato del creador de contenido conocido como «El Chabelo», ocurrido el 6 de febrero en Huixtla, Chiapas.
En contraste, la influencer Nicole Pardo Molina, conocida como «Nichollette», fue privada de la libertad en enero de este año en Culiacán, pero posteriormente fue localizada con vida, por lo que no forma parte de los registros de homicidios.
Diversos reportes periodísticos indican que varios de estos casos ocurrieron en medio de la confrontación entre facciones del Cártel de Sinaloa, particularmente Los Chapitos y La Mayiza.
En algunos expedientes también se menciona la difusión de listas anónimas, conocidas como «narcofolletos», en las que aparecían nombres de influencers antes de los ataques, aunque las investigaciones oficiales continúan abiertas y no en todos los casos se han confirmado los móviles.
Las autoridades federales y estatales mantienen abiertas las investigaciones sobre estos homicidios. En varios expedientes no se han reportado personas detenidas ni sentencias, mientras que en otros continúan las indagatorias para determinar la participación de grupos criminales y esclarecer las circunstancias de cada ataque.
El incremento de agresiones contra creadores de contenido ha generado preocupación entre organizaciones defensoras de la libertad de expresión y especialistas en seguridad, quienes advierten sobre los riesgos derivados de la exposición pública en plataformas digitales, especialmente en regiones afectadas por la violencia criminal.
Los casos registrados en los últimos años muestran que las víctimas desarrollaban contenidos de entretenimiento, estilo de vida, sátira política, noticias locales, videojuegos, ejercicio físico y, en algunos casos, temas relacionados con la narcocultura.
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