La propuesta político-electoral impulsada por Claudia Sheinbaum enfrenta resistencia dentro del bloque del oficialismo. Se trata de cambios a la Constitución, lo que requiere mayoría calificada
Ciudad de México, 26/02/26 (Más).- La reforma político-electoral impulsada por la presidenta Claudia Sheinbaum enfrenta su primer obstáculo en casa: el Partido del Trabajo (PT) y el Partido Verde Ecologista de México (PVEM), aliados tradicionales de Morena, han levantado un muro contra puntos centrales de la iniciativa que busca, entre otros cambios, reducir 25% el financiamiento público a los partidos y modificar la fórmula de elección de diputados plurinominales.
De acuerdo con información publicada por El País, la disminución de prerrogativas, la posible desaparición de listas en el Senado, el recorte a los recursos del Instituto Nacional Electoral (INE) y ajustes en tiempos oficiales en radio y televisión han generado un rechazo abierto de los partidos satélite, que advierten riesgos de inequidad en la contienda.
El PVEM ha sido el más frontal. Su coordinador nacional, Arturo Escobar, adelantó que presentarán una contrapropuesta que incluirá reducir la edad para votar de 18 a 16 años, establecer la obligatoriedad del sufragio, repartir el financiamiento público por partes iguales, ajustar los tiempos en medios también de manera equitativa y desaparecer los tribunales electorales locales. “Estamos en condiciones de presentar una iniciativa que prevea todos los datos que te estoy presentando”, declaró.
Uno de los puntos más controvertidos es la elección de un centenar de diputados plurinominales. Escobar calificó la propuesta presidencial como una ocurrencia y advirtió: “Esto es una maniobra que va a permitir que en determinadas entidades los gobernadores primero voten por los que ellos quieran y muevan a su estructura para votar por candidatos a conveniencia de otros partidos políticos. Eso no lo podemos permitir. Van a ser los candidatos a diputados del acordeón”.
Las críticas no se limitan a los aliados. La senadora de Morena Yeidckol Polevnsky también expresó reservas al considerar que la nueva fórmula está “fuera de toda realidad” y al manifestarse en contra de un recorte presupuestal inequitativo.
En el PT, aunque el tono público ha sido más moderado, dirigentes reconocen diferencias sustanciales, sobre todo en lo relativo a la reducción del financiamiento público, al advertir que podría colocar en desventaja a las fuerzas políticas minoritarias.
El desafío es mayor porque se trata de una reforma constitucional que requiere mayoría calificada en el Congreso, un umbral inalcanzable para Morena sin el respaldo de sus socios. La iniciativa forma parte de la agenda de austeridad y racionalización del gasto promovida por la mandataria; sin embargo, esa misma lógica impacta directamente en la operación financiera de los partidos aliados.
Así, la reforma electoral se ha convertido en la primera gran prueba de la relación entre Morena y sus aliados rumbo a 2027. El oficialismo deberá decidir entre negociar cambios de fondo para asegurar los votos necesarios o arriesgarse a un revés legislativo que enviaría una señal política adversa para el arranque del nuevo sexenio.
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