Londres, Inglaterra, 14/05/26 (Más).- Las sardinas se han consolidado como uno de los alimentos más recomendados por especialistas en nutrición debido a su alto contenido de nutrientes esenciales, bajo costo y facilidad de consumo.
Expertos y organismos de salud destacan que este pescado, incluso en su versión enlatada, puede aportar beneficios importantes para el corazón, el cerebro, los huesos y el sistema inmunológico.
De acuerdo con información publicada por BBC Mundo, una sola lata de sardinas en agua puede cubrir las necesidades diarias de ácidos grasos omega-3, nutrientes fundamentales para el funcionamiento cerebral, cardiovascular y visual, además de contribuir a reducir procesos inflamatorios en el organismo.
Los Institutos Nacionales de Salud de Estados Unidos señalaron que los ácidos grasos EPA y DHA presentes en pescados grasos como las sardinas son esenciales para la salud humana debido a que el cuerpo no puede producirlos de manera natural. Estos componentes también podrían ayudar a disminuir riesgos asociados con enfermedades cardíacas, Alzheimer, degeneración macular y algunos tipos de cáncer.
El profesor Jorge Monserrate explicó que las sardinas son una de las principales fuentes naturales de omega-3, junto con pescados como el salmón y el arenque, debido a que habitan aguas frías y generan este tipo de grasa para regular su temperatura corporal.
Además de sus grasas saludables, las sardinas contienen calcio, potasio, magnesio, zinc, hierro, taurina y arginina, nutrientes relacionados con la protección cardiovascular. Un estudio de 2023 citado en el reportaje sostiene que estos componentes actúan de forma conjunta para ayudar a modular la inflamación y el estrés oxidativo relacionados con enfermedades del corazón.
Otro de los beneficios destacados es su aporte de proteína de alta calidad. Una sola lata de sardinas en aceite de oliva puede proporcionar hasta 22.6 gramos de proteína con apenas unas 200 calorías, lo que las convierte en una alternativa accesible frente a otras fuentes proteicas más costosas o con mayores niveles de grasas saturadas.
El especialista también subrayó que las sardinas representan una opción económica y práctica debido a que se comercializan ampliamente enlatadas y listas para consumirse.
Sin embargo, recomendó revisar las etiquetas nutricionales para vigilar el contenido de sodio, especialmente en personas con hipertensión o problemas cardiovasculares.
Las sardinas también destacan por su alto contenido de calcio y magnesio. Debido a que se consumen con sus pequeños huesos, una lata puede aportar entre 330 y 350 miligramos de calcio, incluso más que un vaso de leche. El magnesio presente en este pescado favorece además una mejor absorción del calcio y fortalece huesos y músculos.
El reportaje destaca igualmente la presencia de vitamina D, vitamina B12 y selenio. La vitamina D ayuda a fijar calcio y fósforo en los huesos, mientras que la vitamina B12 participa en la producción de energía, síntesis de ADN y mantenimiento del sistema nervioso. Una sola lata de sardinas puede aportar más del 300 por ciento de la cantidad diaria recomendada de vitamina B12.
Otra ventaja importante es su bajo contenido de mercurio en comparación con peces de mayor tamaño como el atún. Debido a que las sardinas se encuentran en niveles bajos de la cadena alimenticia marina, acumulan menores cantidades de este metal pesado, lo que las convierte en una opción más segura para el consumo frecuente.
El profesor Monserrate recomendó consumir alrededor de tres latas de sardinas por semana para aprovechar plenamente sus beneficios nutricionales. Aunque reconoció que su sabor puede resultar intenso para algunas personas, señaló que el paladar puede adaptarse con el tiempo y sugirió prepararlas con aceite de oliva o incorporarlas gradualmente en la alimentación cotidiana.
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