Apuntes para el insomnio
Manuel Fragoso Álvarez
El jueves 11 de junio próximo pasado, dio inicio una de las justas deportivas mundiales más esperada por la afición futbolera, desafortunadamente uno de los eventos más anhelados por la raza, el pueblo o la gente común devino, vía la FIFA en una justa clasista sólo para gente adinerada y como ellos les llaman VIP.
Los precios oficiales de la FIFA para el partido inaugural del Mundial México vs. Sudáfrica en el Estadio Azteca rondaron entre los $370 dólares $6,700 MXN en Categoría 4 y los $1,825 dólares ($33,400 MXN) en Categoría 1. Sin embargo, debido a la alta demanda, los boletos en reventa oficial y en el mercado secundario oscilaban entre los $40,000 y $160,000 pesos por entrada. Además de esto, hay un servicio especial que se llama Hospitality, que incluyen servicios VIP en suite, alimentos, bebidas y souvenirs, se cotizaron originalmente entre $1,350 y $8,275 dólares, aunque en reventa han alcanzado cifras de hasta $200,000 pesos.
El dinero recaudado por la venta de boletos va directamente a la FIFA (Federación Internacional de Fútbol Asociación), el organismo registra como ingresos históricos miles de millones de dólares. Por su parte, los países anfitriones, como México, Estados Unidos y Canadá no reciben ingresos directos de la taquilla de los estadios; se supone que se obtienen beneficios económicos indirectos a través del turismo, consumo local y generación de empleos en el sector servicios, cosa que hasta el momento no se ha obtenido, toda vez que de los 104 juegos que se llevaran a cabo, sólo 13 se desarrollarán en tres ciudades de la República: Monterrey 4, Guadalajara 4 y ciudad de México 5. Aunque también deben absorber fuertes costos en infraestructura y seguridad pública. Los comerciantes y locatarios también están molestos porque les quieren cobrar cantidades millonarias por transmitir los juegos en sus establecimientos.
Pero el juego es una cosa y los dimes y diretes otra, además las descalificaciones están a la orden del día, pues los únicos que ganan en este gran “negocio” que es el Futbol, son las grandes corporaciones, las televisoras, las marcas registradas, pero sobre todo la FIFA, cuyo actual presidente es el abogado suizo-italiano Gianni Infantino quien ocupa el cargo desde febrero de 2016 y fue reelegido para un nuevo mandato que se extiende hasta 2027.
Los funcionarios de la FIFA arrastran acusaciones de corrupción debido a una larga historia de fraudes financieros, lavado de dinero y compra de votos que quedó plenamente expuesta ante el mundo en 2015 con el escándalo conocido como FIFA Gate. Las investigaciones lideradas por el Departamento de Justicia de los EE. UU. (DOJ) y las autoridades suizas demostraron que decenas de directivos abusaron de su poder para enriquecimiento propio. El problema no es nuevo, desde hace muchos años decenas de periodistas serios, han dado, nombres, datos, cifras, incluso se han escrito libros acerca de la corrupción y enriquecimiento de muchos de los miembros de FIFA, libros que han sido prohibidos por los fuertes intereses monetarios que involucran a países, selecciones y personajes encumbrados.
Estos periodistas han mencionado algunos casos como estos en sus artículos.
En una nota mencionan que los mandamases de FIFA, le dan “chanza” de ganar a las selecciones de casa, poniéndoles rivales “a modo” y enviando a los que les representa algún problema a jugar lejos y sin descansar para que no puedan estar al cien y así bajen su rendimiento físico y mental.
Los miembros de FIFA cobran algo así como 100 mil euros al año y pueden gastar, como viáticos en los mundiales, 500 euros diarios, consiguen hoteles y boletos a precio especial para regalar a familiares, representantes de algún país o a sus amigos.
Los mundiales no sólo se ganan en la cancha, hay otros tantos factores que van en juego; hay que fijarse en el árbitro que te toca, en el lugar en el que jugarás, y en las características de la cancha, los lugares que se venderán a tus compatriotas y seguidores y hasta el clima que hará. Y todo esto es elegido y de acuerdo a intereses económicos y políticos por los mandamases de FIFA que ponen y quitan árbitros, venden sedes cambian el reglamento de un mundial a otro y todo bajo su férula.
La historia del futbol es una historia de fraudes y corruptelas a los más altos niveles, evasiones de impuestos tanto de las autoridades de FIFA como de los jugadores que no pagan un peso de los sueldos millonarios que reciben, así como de la publicidad, de los contratos millonarios con las televisoras, derechos reservados de los uniformes, balones, tachones, venta de cerveza en los estadios y toda la parafernalia referente a publicidad.
Y el país anfitrión no recibe un peso partido por la mitad de estas ventas, a estos señores no les importa que estos países, hayan empeñado hasta los calzones para mejorar instalaciones, que se volverán elefantes blancos al terminar el mundial, o que sus ciudadanos estén muertos de hambre, cerca de los fastuosos hoteles a donde llegarán los turistas. ¿Qué pasará con los más de 2300 millones de dólares que se recibirán por la transmisión de los próximos mundiales? Pero no importa el hambre ni la pobreza, más de mil millones de personas verán el mundial por diferentes medios (fuente: FIFA).
Por cierto, las “altas autoridades” de FIFA se rasgan las vestiduras por la utilización de los mexicanos de una palabra que ellos consideran homofóbica y ofensiva: Puto, pero ellos dan la sede a Rusia (2018) y Catar (2022) que son dos de los países más homofóbicos de por allá. No sean pu… ristas ni incongruentes señores, que la honradez no se les da mucho que digamos.
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